Biografía de Homero: ¿Quién fue?, historia y obra

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Existen autores que trascienden los tiempos, controversiales e históricos, Homero, es una muestra de tal afirmación. Y este artículo se sumará a los aportes existentes sobre este poeta universal, en este caso, se trata de la biografía de Homero, quien participó y fue parte del siglo VIII a.C, dejando tras de sí su magnífico legado épico.

Biografía de Homero

Biografía de Homero

El vocablo Homero, tiene sus raíces de la Grecia vetusta, conocida como Ὅμηρος Hómēros; ca. siglo VIII a. C., del aedo también de larga data. Este personaje se conoce además como un autor de primer orden de las magistrales obras épicas, dadas a conocer a través de sus poesías griegas, universalmente leída por distintas generaciones durante varios siglos hasta nuestros días, como son la Ilíada y la Odisea.

Un personaje en sí mismo controversial, es no hay pruebas concretas de su existencia. Sus obras pueden haber sido escritas por , otros autores antiguos o tal vez son apenas recopilaciones de tradiciones orales del periodo de la época de la Antigua Grecia

Por tanto la biografía de Homero, es una mezcla de realismo de la época y la leyenda popular. De se ha dicho que ciego, al igual que numerosas regiones se han disputado sus raíces, de las cuales ninguna cuenta con registros históricos documentales, tal como son:

  • Quíos.
  • Esmirna.
  • Colofón.
  • Atenas.
  • Argos.
  • Rodas.
  • Salamina.
  • Pilos.
  • Cumas.
  • Ítaca.

Tan variado como puede ser el lugar preciso de su nacimiento, lo es también  su legendaria e incierta estadía física por este mundo, su porte y la visión. Una de las versiones de mayor data, está a cargo de Herodoto, que se remonta al siglo V a.C. según la cual Homero, se concibe como vástago  de una mujer sin familia llamada Creteidas.

Esta dama alumbrará a Homero en Esmirna, que al principio se llamaba Melesígenes, quien desde muy temprana edad resaltaría por sus dotes artísticos, dando lugar a una vida extravagante. Más tarde un enfermedad lo dejaría ciego, siendo desde es momento que se haría llamar Homero.

Del mismo modo, como tal sucede con las versiones históricas sobre su vida, igual ocurre con su partida física del plano terrenal, ya que la biografía de Homero sobre su muerte, también esta envuelta en un gran misterio. De acuerdo con los datos disponible que datan del siglo V a.C., este personaje falleció en la isla de Ios.

No obstante, algunos estudios más recientes señalan, que no hay existen registros fehacientes y certeros vetustos que se refieran a la biografía de Homero. Y según los historiadores contemporáneos, afirman que en caso de que efectivamente haya existido, posiblemente nació y vivió en alguna región de la colonia griega del Asia Menor.

Dicha exposición concluyente, se fundamenta en las características lingüísticas extraídas de su legado poético, así como de y las tradiciones estudiadas, las cuales son propias de la región jónica.

Mientras que otros estudiosos modernos afirman, igualmente, que a partir de sus obras, se puede dirimir que Homero se relacionaba con la burguesía de la época. Pero todavía se mantiene la diatriba sobre si este hombre, fue un ser humano real, o más bien sería el título otorgado a ciertos poetas que entonaban obras épicas propias de esa cultura.

Este complejo personaje, que nació y murió en el siglo VIII a.C., pues no existen datos disponibles sobre ambas fechas, es decir su nacimiento y muerte. Este hombre, que trascendió todos los tiempos y dejando su legado a la postre, definido por muchos conocedores, como aquel que vive en el aire. Mundialmente admirado, seguido y referencia escrita para todos los poetas, filósofos y artistas griegos.

Biografía de Homero

Convertido en el poeta por antonomasia de la literatura clásica, pese al misterio que envuelve la biografía de Homero, tal como se refirió anteriormente, hasta incluso se ha puesto en duda la propia existencia histórica de este magistral y universal personaje.

Etimología

Sobre nombre es este emblemático personaje histórico, se tiene que Hómēros, obedece a una variación del jónico/ eólico Homaros. Cuyo vocablo significa rehén, prenda o garantía. Del igual manera, existe una teoría, que afirma que el sujeto es oriundo de una sociedad de poetas denominada los Homéridas u Homēridai, lo que fielmente significa hijos de rehenes, literalmente, descendientes de prisioneros de guerra.

En virtud de que los miembros de dicha sociedad, no se enviaban a la guerra, pues se dudaba de su lealtad para con el campo de batalla, y no morían en él. Debido a que para la época no existía literatura propiamente escrita, sino que era predicada, y por ello se les confiaba la tarea de recordar la poesía épica local, y, por tanto, los hechos del pasado.

De igual forma, se ha sugerido el nombre Homeros, podría obedecer a un juego de términos derivados de la manifestación ho me horón, que se traduce como aquel que no ve.

Datos básicos del autor

Se puede agregar sobre la biografía de Homero, algunos datos precisos sobre este misterioso personaje del pasado, a los fines de precisar la información sobre él:

  • Nombre completo: Homero
  • Lugar de nacimiento: Grecia Antigua
  • Fecha de nacimiento: Siglo VIII a.C
  • Murió: Siglo VIII a.C
  • Géneros literarios: Poesía/literatura Universal
  • Libros más destacados: La Ilíada, La Odisea.

Datos biográficos recogidos por la tradición

En cuanto a la biografía de Homero de compilados populares, se tiene el Himno homérico, dirigido a Apolo delio, el cual se refiere al personaje como un ciego que habita en Quíos, la rocosa. Mientras que el también poeta lírico de nombre Simónides de Amorgos, confiere el título de hombre de Quíos, ello según un verso previsto en la Ilíada:

¿Por qué quieres saber sobre mi linaje?, pues soy del linaje de las hojas, este verso luego se transformaría en proverbio en los tiempos Clásicos.​ Por su parte, Luciano de Samósata, acota que Homero sería un babilonio trasladado a Grecia en forma de rehén, que en Griego antiguo es ὅμηρος, homêros, de donde provendría su nombre.

De igual forma, Pausanias refiere una popular costumbre de los chipriotas, quienes también se adjudicaban al autor, cuando refieren que Temisto, dama de la zona, sería su progenitora, y que Euclo tuvo la premonición sobre la llegada de Homero en estos versos:

Y entonces en la costa de Chipre había un gran cantante, el cual traerá al mundo Temisto en la comarca, ​divina entre las féminas, será un cantor muy distinguido, retirado de la riqueza de Salamina.​ Abandonando Chipre humedecido y transportado por el oleaje, cantando de primero las glorias de la dilatada Hélade, será inmortal eternamente, y no sabrá lo que es la vejez.

De igual manera, se mantiene el siguiente epigrama, endilgado al trovador helenístico Alceo de Mesene, donde el mismo Homero niega su raíz salaminio, así como también está en desacuerdo a que se erija algún busto suyo en dicha ciudad, y que su progenitor sea el llamado De Ágoras, así como sigue:

Aunque el martillo surja como un Homero de oro y me tallara envuelto en rayos centelleantes de Zeus, soy ni seré salaminio ni vástago de Meles lo será de Demágoras; ¡tal la Hélade lo mire!, con otro coplista probad; y mis versos vosotros a los Helenos, Musas y Quíos, cantadlos.

Así también existen versiones épicas sobre el lugar donde falleció Homero, donde existe una tradición, con testigos que data del siglo V a. C., y que tuvo lugar en la isla de Íos. Pausanias recopila esta usanza y relata sobre una estatua de Homero que visualizó, así como un oráculo que leyó en el Templo de Apolo, en Delfos, así:

Es posible observar asimismo, en el pronaos del Templo de Apolo de Delfos, una figura de bronce de Homero, erigido sobre un halo donde se leerá el oráculo que dicen que tuvo Homero: feliz e infortunado al mismo tiempo, ya que naciste para modificar las cosas, pretendes una patria. Posees un territorio natal, pero no una patria.

El islote de Íos, representa la patria de tu madre, que cuando mueras te recibirá. Pero vigila el misterio de los jóvenes. También señala que: aquellos de Íos enseñan también una tumba de Homero en la isla, y en otro sitio uno de Clímene, y agregar que Clímene era la madre de Homero.

En tanto, el geógrafo lidio revela que no le agrada escribir sobre la época en que vivieron Homero y Hesíodo, cuando señala: sobre la época de Hesíodo y de Homero, he averiguado con pulcritud y no me complace escribir sobre ello, ya que se del afán de censura de otros, en especial aquellos que en mi tiempo, se ocupan de la composición de poemas épicos.

A pesar de que en la época de la Grecia Clásica nada específico o seguro se conocía de Homero, desde la época helenística comenzaron a levantar biografías que recopilan costumbres muy variadas, y generalmente, todos referidos a  contenidos fabulosos.

Incluso se afirma que previo a ser Homero, respondía como Meles, Melesígenes, Altes o Meón, y se proporcionaba información muy variada distinta una de otras, sobre su origen. De hecho, existe una costumbre que señala que la Pitia respondió al mismo Adriano, sobre el origen y ascendencia de Homero, tal como refiere el texto:

Me interpelan sobre la ascendencia y la tierra patria de una inmortal sirena. Por su residencia es itacense; Telémaco es su padre y la nestorea Epicasta su progenitora, la que dio a luz con mucho dolor al varón más sabio de los mortales conocidos.

Investigación moderna

Al respecto, se tiene que la mayoría de autores que refieren la biografía de Homero, y que circularon en tiempos antiguos, no suministraban información fehaciente.

No obstante, puede admitirse que la zona de origen del artista tuvo lugar en la región colonial jónica de la llamada Asia Menor, atendiendo a los rasgos del lenguaje de sus obras, así como a la arraigada tradición de la zona.

En este sentido, un estudioso del tema de nombre Joachim Latacz, afirma que Homero o bien perteneció o mantuvo un cercano contacto con la nobleza. Así como el debate acerca de si Homero sería un individuo de carne y hueso o un nombre puesto a uno o más poetas trovadores en obras épicas de la región.

La obra de Homero

La técnica iconográfica grecorromana ha sacralizado el hidalgo rostro con barba de un anciano sin vista igual al de Homero; cuya imagen atribuida popularmente al poeta que realizó la Ilíada y la Odisea, 2 obras épicas con que se inicia la literatura griega y la occidental, y cuya fuerza lírica y narrativa permanece vigente desde hace miles de años.

De tal forma, que así el nombre y sus trabajos se han erigido a la gloria y alimentado mitos, narrativas y leyendas a través de los siglos, sin que hayan perdido su fuerza originaria. La mayor parte de la literatura griega, se alimentó del amplio capital de creencias y costumbres que desde tiempos antiguos se transmitía de boca a boca por generaciones.

Asimismo, de esta forma se transmitía la poesía épica, oralmente en sus orígenes tal como se cita: un aedo o un rapsoda la cantaba o recitaba de memoria ante un público que no sabía sobre la escritura. Estos aedos, además eran músicos errantes que proliferaban poemas épicos acompañados de instrumentos de cuerda; mientras que los rapsodas recitaban sin cantar, cuyo ritmo lo llevaban a cabo golpeando un bastón.

Lo perfección y calidad que ostentan la Ilíada y la Odisea, la han llevado al sitial y calificativo de obras maestras de la literatura occidental, sólo explicada por la presencia de toda una tradición previa sobre la Guerra de Troya que aedos y rapsodas elaboraron y refinaron con los siglos, y que finaliza con los magníficos poemas homéricos.

Y pese a que Homero usa los procedimientos de la tradición oral, sin duda, en ambos poemas existe un fin poético, un plan y una estructura que pone de manifiesto la actividad de un poeta consciente de su arte. De tal modo que la esencia oral del estilo de la Ilíada y la Odisea, no se cuestiona.

Tal certeza obedece a la repetición cada cierto tiempo de ciertas fórmulas, como son la Aurora de dedos rosados, Aquiles, el de los pies ligeros, cuya línea mantiene las mismas condiciones métricas. Luego de un largo tiempo de transmisión oral, el texto se fijaría en su forma definitiva en Atenas durante el siglo VI a.C., por iniciativa del tirano Pisístrato.

En sus trabajos, Homero delinea una historia completa de la Guerra de Troya, sino que seleccionó 2 de sus episodios de la leyenda troyana para darle vida. En la Ilíada, por ejemplo, se da vida al último año de la Guerra de Troya, aunque el capítulo central sea la diferencia entre dos héroes griegos, como son Aquiles y Agamenón.

Mientras que en la Odisea, que es un poco más moderna de las dos composiciones atribuidas a Homero, narra los avatares de Ulises, quien es un héroe secundario en la Ilíada, durante su viaje de regreso desde Troya hasta su patria, Ítaca, y el castigo que inflige a los pretendientes de su esposa, Penélope, que le creían muerto.

De esta forma, Homero sería el artista más admirado de la Antigüedad; pues sus obras daban a conocer distintos aspectos, en lo estratégico y militar; los astros y el firmamento; asuntos morales y conductas de las personas; las relaciones entre dioses y hombres, dieron la forma valorada como canónica de la genealogía de los héroes y dioses griegos, sirviendo de referencia cultural y religiosa para las futuras generaciones.

La Ilíada

Dentro del legado de Homero, está el La Ilíada, la cual una obra maestra que narra la larga y emblemática Guerra de Troya, también conocida como guerra de Ilión, para designa el nombre griego de la metrópolis, al que debe su título. Así en este décimo año de guerra se destaca como núcleo central del argumento épico basada en la Cólera de Aquiles.

Cuando este heroico personaje griego, es arrebatado de su esclava Briseida por parte de Agamenón, comandante aliado del ejército griego, que al mismo tiempo toma la ciudad troyana para salvar a su Helena, y cuya decisión conlleva a diatribas entre Aquiles y Agamenón,  y no actúa en las peleas.

De tal manera, que la ausencia de Aquiles en la guerra, los troyanos, bajo el mando de Héctor, consiguen significativos logros, ante lo cual Agamenón solicita humildemente a Aquiles que vuelva a la contienda, pero Aquiles se niega.

Y no es sino hasta la muerte de su amigo Patroclo bajo la espada de Héctor, progenitor de Príamo, rey de Troya, que Aquiles cambia de opinión y jura vengar a su mejor amigo, siendo entonces cuando inicia una lucha feroz  contra Héctor a quien logra vencer, y como muestra de su victoria arrastra el cadáver de Héctor atado a su carruaje,  arrastrándose alrededor de la tumba de Patroclo.

No sería sino, ante las súplicas del padre de Héctor, Príamo, que Aquiles se apiada y devuelve el cadáver de su vástago. De este modo, la narrativa culmina con los actos fúnebres para honrar a Patroclo y Héctoren forma paralela.

Es en esta narrativa épica, donde el autor coloca el tilde o argumento humano, donde se pone de manifiesto la actuación de los dioses griegos, dejando asomar los sentimientos de los hombres, y dejando con lo mismos sentimientos tanto en los vencidos como en los vencedores, mostrando solo el duelo que embarga a un lado y otro de los personajes.

Esta magnífica y universal obra de La Ilíada, posee 15.693 versos reunidos en 24 trovas. Donde el I inicia con la cólera de Aquiles. Mientras que los Cantos II-XI, seguramente se refieran a interposiciones de otros autores, ya que se separan del centro de la narrativa principal.

Al respecto se estima, que sería el mismo Homero quien los interpuso de esta forma con el propósito de generar una especie de retardo en la obra, pus esta técnica también está presente en la Odisea. Mientras que los cantos XIII-XXIV se retoma el argumento primario, cuya acción se precipita rápidamente hacia su desenlace.

De igual forma, se observa que la narración está en tercera persona, donde se mezclan los diálogos entre sus protagonistas. Los precedentes y efectos de la guerra, la raíz y destino de los personajes se dan por entendido; pues se supone que el público al que va dirigida la obra ya sabía o conocía el acontecimiento sobre la Guerra de Troya.

En este sentido, destacó en algún momento Aristóteles en su obra Poética, cuando se señala que dentro de los grandes aciertos de Homero en la Ilíada, sería justamente no narrar la Guerra de Troya en su totalidad, sino más bien centrar su narrativa en un estado anímico particular que desencadenaría los acontecimiento, es decir, la cólera de Aquiles.

Pues seria este sentimiento, el que desataría las violentas emociones que dominaron el ánimo de este épico héroe, unos sentimientos por demás muy humanos, como es la rabia, la amistad, odio, la venganza, la compasión y hasta el amor, y que sin duda, supuso el combustible para su acción.

De tal manera, que La Ilíada pese a responder a un poema heroico, también lo es en esencia un drama humano, pero movido por los dioses. Ya que son los sentimientos, su humanidad que dominan su actuación, más allá de su papel heroico y la violencia descrita en la obra.

La Odisea

La Odisea por su parte, difiere de La Ilíada, debido a su narrativa aventurera, mientras que Iliada narra un evento o epopeya de la guerra. De tal modo que la Odisea, referida como Odiseo, que a su vez es el vocablo del título griego de Ulises, cuya inicio y desenlace tiene lugar en el mar.

Es una obra también más corta, ya que cuenta con 12.110 versos en 24 cantos, referida en esencia al complicado retorno de Ulises desde Troya hasta Ítaca de donde era oriundo.

Mientras que La Ilíada es una narrativa lineal; la Odisea, en cambio, resulta mucho más complicada, con organizaciones temporales y espaciales, y que ha sido muy imitada. En esta obra se distinguen perfectamente 3 partes.

El primero, referido en los cantos I-IV, mejor referidos como La Telemaquia, donde se narran las exploraciones por parte de Telémaco sobre el destino de su progenitor, Ulises. También se presenta en este acto, la condición de Penélope, abnegada esposa de Ulises, pretendida por muchos para acceder al reino.

El canto V al XII, ya en su 2da. parte, se centra propiamente finalizando la aventuras de Ulises, quien se encontraba . apresado en el islote de Ogigia a manos de la ninfa Calipso, que actuaba bajo las órdenes del  Dios Hermes, y que finalmente le deja partir.

Este personaje principal, Ulises logra finalmente construir una barca, llegando a bordo de ella al País de los Feacios y recibido por Nausicaa, hija del rey, donde es acogido y además le entrega un navío para que puede finalmente llegar a Ítaca a los brazos de su amada Penélope.

Mientras que en los cantos IX-XII, presenta un orden temporal retardado que da inicio en el medio de la obra, conocida en el argot como efecto de retardación. Toda vez que la narrativa se refiere cuando Ulises cuenta a los feacio durante la cena, sus vivencias desde que partió de Troya hasta arribar a Ogigia.

Se evidencia en este sentido, que las dos primeras partes confluyen a su vez en la tercera, cuando se narra la venganza una vez Ulises llega a Ítaca y se encuentra con su vástago Telémaco. En esta escena los dos planifican la la venganza de los múltiples pretendientes de Penélope.

En los cantos XIII-XXIV, Ulises se disfraza de mendigo, dando inicio con una competición de tiro con arco convocado por Penélope para seleccionar a su nuevo esposo, donde seguidamente entra Ulises y da muerte a los pretendientes, dando lugar así al reconocimiento de Penélope a Ulises.

En tanto que en la Ilíada, se muestran personajes con carga heroica, guiados por la valía y honor militar, donde no es posible inclinarse por algunos de sus personajes, ni señalar culpables ni inocentes. En cambio, en la Odisea, se evidencia notoriamente al protagonista Ulises, enfrentado a otros personajes con particularidades negativos, como son los pretendientes.

De la misma manera, se evidencian so cualidades en Ulises, por un lado la inteligencia, por medio de la cual se libra del peligro y resulta victorioso en cada circunstancia, y el otro es la su humanidad, cuando percibe el amor y la nostalgia de la familia y su país. No siendo por tanto, un héroe militar, sino más bien, solo un hombre que lucha por su vida y su familia.

No obstante, la línea de ambas narrativa poéticas se fundamentan en el uso de fórmulas épicas y comparaciones, expresadas en repeticiones de expresiones, conjuntos de versos. En tanto, que Héroes y dioses, se describen usualmente con la misma expresión, es decir, epítetos épicos.

Asimismo, el autor suele usar las mismas conversaciones, y hasta los mismos grupos de versos para describir el alba, la programación de un banquete, la muerte de un combatiente, el lanzamiento de las flechas o las picas, entre otras.

De hecho, por mucho tiempo se pensaba que esa condición correspondía a una debilidad en el poema, por ello se llegó a valorar como superiores los poemas épicos contenidos en la Eneida de Virgilio.

No obstante, se determinó que el uso de fórmulas épicas fundamenta la poesía épica oral de todas las épocas y países, debido a que facilita la memorización del que va a recitar, al tiempo de  servir como recurso de relleno del verso sin perder su métrica, buen recurso en caso de olvidos.

Obras que le fueron atribuidas, listado 

De todas sus magistrales obras, sin duda las que más han trascendidos a  nivel mundial, son la Ilíada y la Odisea,no obstante, a autor Homero también se endilgan otras magistrales obras, en forma de poemas, tales como:

  • Batracomiomaquia o guerra de las ranas y los ratones. Una épica menor cómica
  • El corpus de los himnos homéricos.
  • Himnos homéricos.
  • Margites.
  • Poemas sobre la Guerra de Troya.
  • Epopeyas sobre la vida de Edipo.
  • Guerras entre argivos y tebanos.
  • Varias obras perdidas o fragmentarias.

Sobre este particular, los expertos contemporáneos suelen estar en sintonía sobre que la Batracomiomaquia, el Margites, los himnos homéricos, al igual que los poemas cíclicos, se desarrollaron luego de la Ilíada y la Odisea.

Datación

En este sentido, se evidencia que la mayor parte de la tradición de la época, afirmaba que Homero sería el primer poeta que existió en la Antigua Grecia. Pues ya Heródoto, que refiere algunos partes de la Ilíada y la Odisea, asegura que Homero ya estaba unos 400 años anteriores a él. En razón de ello, se ubicaría a Homero en el siglo IX a. C.

En otro orden, el autor Helánico de Lesbos, refirió que Homero fue contemporáneo de la Guerra de Troya, de allí su narrativa tan exhaustiva, pues sería parte de ellas; mientras que Eratóstenes sostenía que este debió de vivir un siglo luego de estos eventos. Y algunos otros antiguos conocedores apuntan a que Homero fue contemporáneo de Licurgo o de Arquíloco.

Testimonios antiguos

Sobre tales testimonios antiguos, resultaba frecuente discutir sobre la relación cronológica habida entre Homero y Hesíodo, siendo que Jenófanes y Filócoro, pertenecientes al grupo artistas que ubicaban a Homero anterior al Hesíodo.​ Pues según el el Certamen de Homero y Hesíodo,​ representa un trabajo tardío apuntan a que ambos eran contemporáneos. Por su parte, Éforo, Lucio Accio​ y la Crónica de Paros, afirmaban que Hesíodo había sido anterior.

Redacción de los poemas homéricos en el siglo VIII a. C.

Ahora, casi todos los historiadores coinciden en ubicar a Homero en el siglo VIII a. C., pese a la controversia sobre a fecha exacta de sus poemas. Más tarde, luego hallar una inscripción vinculada a un pasaje de la Ilíada en una vasija de Isquia, que se conoció como la Copa de Néstor, con una antigüedad del año 720 a. C.

Se ha descifrado por ciertos expertos, como Joachim Latacz, quien asegura que ello es muestra de que en aquellos tiempos la obra de Homero ya se encontraba escrita.

Algunos autores, como Alfred Heubeck​ y Carlo Odo Pavese, no están de acuerdo con esta premisa. Pues los fragmentos cerámicos del siglo VII a. C. mostrando a un cíclope cegado por Odiseo, también suelen relacionarse como una influencia directa de la Odisea.

Al igual que muchas otras obras poéticas arcaicas, que también se han representado como influencias de Homero, como el caso del poema de Alceo de Mitilene, donde se hace alusión a la cólera de Aquiles, así como el poema de Estesícoro, donde Helena le habla a Telémaco para decirle que Atenea ha previsto su retorno.

Redacción de los poemas homéricos en el siglo VII a. C.

Sobre el particular, muchos son los expertos defensores de los poemas homéricos, que afirman que estos escritos quedaron plasmados en el siglo VII a. C. Para ello argumentan que de la referencia expuesta en La Ilíada sobre Tebas en Egipto, es posible determinar que el poema se escribió luego de la conquista de esta ciudad por parte del soberano asirio Asurbanipal.

También se afirma, que ciertos pasajes del poema, aluden a estrategias hoplitas, las que se piensa que se originaron en ese siglo. De igual forma se cita como indicio la referencia en la Odisea, a la ciudad de Ismaro, la cual estaba en tendencia y auge en el siglo VII a. C.

Redacción de los poemas homéricos en el siglo VI a. C.

Por otra parte, existe una corriente investigativa más autónoma, que sostienen la teoría de que la obra homérica se escribieron a partir del siglo VI a. C. Pues, piensan que la simultaneidad entre tópicos entre sus obras y otros fragmentos literarios o iconográficos anteriores, sólo apuntan a que los dos bebieron de las mismas fuentes orales.

En tanto, otros testimonios también de larga data, como es uno de los pasajes de Flavio Josefo, donde defendían la tesis de que Homero no dejó escritos. ​Pues a fines del siglo XVIII, muchos historiadores como Friedrich August Wolf consideraban que la primera redacción escrita de los poemas homéricos databan de la época de Pisístrato, tirano de Atenas.

Cuya premisa sería defendida y sostenida en el siglo XX por otros expertos, como Reinhold Merkelbach,​ quien también ubicaba la primera narrativa escrita de los poemas homéricos en el siglo VI a. C. No obstante, esta posición, es criticada por quienes defiende la redacción poética escrita en el siglo VIII, al suponer  que la composición escrita de los poemas, serían manipulados en la época de Pisístrato.

La cuestión homérica

Se le llama cuestión homérica a un conjunto de enigmas surgidos en torno a la obra poética de Homero. Siendo los más álgidos y debatidos, sobre los autores y el método de elaboración. Al respecto, existe casi un acuerdo unánime sobre que la Ilíada y la Odisea, fueron objeto de un proceso de fijación y refinación de un material mucho más antiguo que en el siglo VIII a. C.

Uno de estos papeles, y sin duda, el más relevante en esta fijación parece estar a cargo del tirano ateniense Hiparco, quien modificaría la declamación de la poesía homérica en la fiesta Panatenea. Donde numerosos clasicistas piensan que esta reforma supuso el diseño de una versión canónica escrita.

Ahora bien, los asuntos expuestos por Homero se concretaron desde el siglo XVII, en la conocida cuestión homérica, a cargo de Hedelin, abate de Aubignac, que fundaba su afirmación en que ambos poemas de Homero, es decir, La Ilíada y La Odisea, fueron producto del ensamblaje de algunos trabajos de distinta fuente, y que explicaría sus incongruencias.

Estas premisas, fueron compartidas por Friedrich August Wolf. De tal modo, que la diatriba existente entre los seguidores de la corriente analítica, así como  las de los unitaristas, que defienden la paternidad homérica de los poemas, sigue en debate, aún hoy día.

Controversia en torno a la unidad de los poemas

En tiempos Antiguos, durante la época helenística, los filólogos alejandrinos Jenón y Helánico concluyeron vistas las las diferencias y contradicciones de todo tipo, encontradas entre la Ilíada y la Odisea, de que sólo La Ilíada estaría a cargo de la mano de Homero, llamándose a esto corizontes o separadores.

Aunque este juicio, sería desestimado por otros filólogos alejandrinos, como Aristarco de Samotracia, Zenódoto de Éfeso y Aristófanes de Bizancio. En tiempos un tanto más contemporáneos, aun la filología homérica ha presentado distintos, variados y superpuestos puntos de vista, agrupadas a su vez en diferentes tendencias o corrientes.

Por su parte, la corriente analítica se ha encargado de demostrar la ausencia de unidad entre los poemas homéricos. La cual comienza por el abad François Hedelin en su obra póstuma Conjeturas académicas, de 1715, y, en especial de la obra Prolegomena ad Homerum de 1795, de Friedrich August Wolf.

Dichos expertos abanderan la participación de numerosas manos diferentes que participarán en la preparación de cada poema homérico, y que también, serían consecuencia de la compilación de trabajos más chicos y sencillos que ya existían.

Modo en que fueron elaborados los poemas

Como se ha visto hasta este punto, la magnífica obra poética de Homero, aun cuando pasan los siglos fue y ha sido objeto de debates permanentes, tal es la trascendencia de su legado, que se persiste sobre el modo en que fueron elaborados estos poemas homéricos, así como cuándo podrían haberse escrito.

En este sentido, casi la totalidad de los clasicistas acuerdan en que, independientemente de que haya sido Homero en lo personal o no su creador, estos poemas homéricos, representan per se, la esencia de una tradición oral dada a conocer durante muchas generaciones, como parte de la herencia colectiva de numerosos cantantes-poetas, aoidoi.

Por ello, luego del análisis efectuado a la estructura y vocabulario de las dos obras, evidencian frases repetitivas en los poemas, incluso la repetición de versos completos. Siendo Milman Parry y Albert Lord, uno de los que agrega que una tradición oral tan elaborada, ajena a las culturas literarias actuales, es propia de la obra épica en una cultura exclusivamente oral.

Entre otros debates, se plantea una posible solución por parte de algunos autores como Albert Lord, seguida más tarde por Minna Skafte Jensen; se trata de la hipótesis de la transcripción, referida a que Homero, sería iletrado, y por ello se encarga de dictar su poema a un escribano en el siglo VI a. C. o antes.

Mientras que algunos Homeristas más drásticos, como Gregory Nagy, afirman que un texto canónico de los poemas homéricos como escritura, no existió sino hasta el período helenístico, por tanto, se observa contraposición y distintivas posiciones sobre la magistral obra de Homero.

Geografía homérica

Sobre la geografía dispuesta por Homero en sus obras, se hace evidente que este personaje concebía un mundo totalmente formado por el Océano, el cual vale agregar, que los poetas antiguos y cultura de la época, era valorado como el padre de todos los ríos, mares, fuentes y pozos, de allí su importancia y protagonismo.

De tal forma, que las imágenes extraídas de la geográficas en la Ilíada, pone al descubierto, que su autor conocía detalladamente la geografía de la hoy costa turca y, en particular, Samotracia y río Caistro, cercano a Éfeso. Mientras que las referencias sobre la península griega, salvo la detallada enumeración de regiones del Catálogo de naves, son escasas y ambiguas.

Todos estos elementos, dan muestras que, de haber sido Homero una persona en particular, se estaría hablando de un autor griego oriundo de la zona occidental de Asia Menor, o de alguna otra de los islotes cercanos a ella. Por ejemplo, el Catálogo de naves, que representan el orden de los ejércitos aliados a aquea, portan un total de 178 nombres de lugar agrupados en 29 contingentes distintos.

Asimismo, en La Odisea, el autor refiere un conjunto de sitios en narrativa referida a las aventuras en el mar de Odiseo, de los que casi el total de historiadores afirman que se refiere a lugares de fábula, pese a que la tradición posterior se esforzó en hallar regiones precisas de ellos. pero en la Biblioteca mitológica de Apolodoro, se señala que:

El personaje de Odiseo, vagó errante por Libia, y de acuerdo a otras versiones, sería por Sicilia y, según el resto, lo haría a través del Océano o por el mar Tirreno. Al igual ocurre con la geografía homérica, sobre la ubicación de la isla de Ítaca, patria de Odiseo, ya que ciertas descripciones de ella reflejada en la Odisea no parecen corresponder con la isla de Ítaca actual.

Aspectos históricos de los poemas

A lo largo de la historia, no resulta común hallar civilizaciones donde tenga inicio un campo literario de manera tan brillante como la civilización griega. Actualmente se conoce la razón de ello; tal como son los poemas de Homero, la Ilíada y la Odisea, ambos con hondas raíces en el micénico, de dicha civilización del II milenio a.C.

Y es que dichos poemas homéricos no reflejan alguna civilización en particular y real, aunque en ellos ciertamente existen indudables restos de una sociedad y unos hechos que, pese a estar idealizados, guardan un centro de verdades históricas.

De este modo, Homero sería el fin del mundo griego del II milenio a.C., donde se hace evidente que la cultura micénica o aquea produjo, entre otras modalidades expresivas artísticas, sus epopeyas que, transmitidas de forma oral por lo trovadores, constituyeron el centro desde el cual los poetas jónicos crearon la Ilíada y la Odisea.

Efectivamente, la ciudad de Troya o Ilión, estaba ubicada en la región asiática del Helesponto, donde se controlaba la totalidad del comercio de la región, por ser esta una vía obligatoria en el paso de los Dardanelos.

Así, que durante la confrontación armada conocida como la Guerra de Troya, fue de un evidente carácter comercial, que pudo traducirse en el último esfuerzo del mundo micénico, en franca decadencia, contra un poder extranjero.

No obstante, en la narrativa homérica, esta guerra estaría a cargo de los aqueos, comandada por el rey de Micenas, Agamenón, con el fin de rescatar a Helena, esposa de su hermano Menelao, referida como la dama más bella del mundo, capturada por el príncipe troyano Paris.

Esta contienda abarcaría unos 10 diez años; y donde la Ilíada solo se limita a narrar una breve parte del décimo año. En la cual luego de la muerte de Aquiles, herido en el talón por Paris, concluyendo dicha guerra, gracias a la estrategia de diseñada por Ulises, quien diseñó un caballo de madera para lograr penetrar a la ciudad de Troya con hombres valientes griegos en su interior.

En este hecho, la ciudad fue objeto de saqueos, incendiada y llevada a cenizas. Mientras que La Odisea, narra el retorno de Ulises, y su país y vida, totalmente distinto al de la Ilíada; donde el poema se muestra más tardío e idealiza la vivencia de ocupación y colonización griega a lo largo del Mediterráneo.

Por tiempos se pensó que las historias sobre la Guerra de Troya no eran más que mitos y leyendas creadas o dadas a conocer por Homero. No obstante, en el siglo XIX, un joven alemán, de nombre Heinrich Schliemann sintió fascinación luego de leer la Ilíada y la Odisea, convenciéndome de que la historia se fundaba en hechos reales, proponiéndole develar la antigua Troya.

Para ello, dedicó sus negocios, y trabajó duro para hacerse del dinero suficiente para las excavaciones arqueológicas, al tiempo que estudiaba arqueología y lenguas antiguas, a fin de adquirir los conocimientos necesarios. Ya con 48 años y dueño de una gran fortuna, se erradicó en Turquía, aledaño donde supuso que se hallaban los restos de la ciudad.

Dando lugar a  las excavaciones en la colina de Hissarlik, al poco tiempo descubrió no solo 1, sino 6 ciudades superpuestas entre si. Ante lo cual se rindieron sus contrarios ante la clara evidencia de que un terco arqueólogo experimental, descubrió Troya.

Dentro de los cuantiosos tesoros hallados, el más famoso fue una máscara de oro, a la que Schliemann bautizó como Máscara de Agamenón, claro, sin fundamento. Luego viajó por la Grecia continental, logrando descubrir nada menos que la antigua Micenas.

A este hombre le sobrevino la muerte sin permitirle establecer que el tipo de nivel encontrados en Troya era la ciudad contenida en la narración homérica. Más adelante, sus colaboradores, develaron que la Troya homérica hallada coincidía con los niveles VI o VII a.C. Según evidencias de este último, correspondía al destruido por un incendio en una fecha cercana a los 1250 a.C.

Gracias a él, se debe a que hoy día se conozca la existencia real de la conocida civilización micénica, la cual tuvo lugar durante los siglos XVIII y XI a.C., extendida por toda la Grecia continental, las islas y Creta. Una cultura muy desarrolladas, que dominaba la escritura, pues se hallaron inscripciones con nombres de dioses y héroes de la Ilíada, tan potente para situarse a la par de los egipcios y los hititas.

En este sentido, Troya, en su afán de poder y su posición estratégica, logró controla toda las ricas vías comerciales existentes entre el Mediterráneo y Mar Negro. Esta al dominar los canales que unían ambos mares, permitía a los troyanos comerciar con libertad e imponer caros peajes a las embarcaciones extranjeras y aseguraban su auge.

Tal poder y dominio comercial,sin duda conllevarían a numerosas disputas y contiendas entre Micenas y Troyanos. De tal modo pues, que la Ilíada se refiere a unas culturas, así como a conflictos que ciertamente se dieron en esa remota época, y que, luego de los siglos, se daban a conocer de forma oral.

Así, tanto la Ilíada como la Odisea, dan cuenta del tono épico de tales gloriosas hazañas, pertenecientes a un pasado poblado de héroes, que a su vez, aunque sin aludir a una época histórica nítidamente identificable, guarda un núcleo de verdad y hechos históricos, como fue la expansión micénica por Oriente y la colonización griega.

Rasgos de la sociedad descritos por Homero

Al igual que ocurrió con su historia, también Homero narra de forma magistral, una sociedad de la época fundada  en el caudillaje; pues era de lleno una sociedad guerrera, donde cada región contaba con una autoridad suprema, generalmente hereditaria. Aquí cada caudillo poseía una comitiva, formado por sujetos muy leales.

Estos gozaban de numerosos privilegios, como las más atractivas porciones en la repartición de botines y propiedades. Ostentaban una única esposa, pero se les permitía muchas concubinas, pese a que en algunos casos Homero refiere la poligamia, al del rey troyano Príamo.

Asimismo, Homero describe un tribunal de justicia, para atender los delitos, pese a que las familias podían llegar a un acuerdos privados que compensación el delito cometido, incluso hasta homicidio. En las relaciones exteriores, predominaba la hospitalidad, como una relación donde los caudillos estaban obligados a ofrecerse mutuamente alojamiento y ayuda cuando uno de ellos, o un embajador suyo viajará al territorio del otro.

Como hombres libres se hace mención en la obra, a los thètes o siervos, trabajadores libres cuya supervivencia dependía de una baja paga. Igual se menciona a los demiurgos, eran profesionales que ocupaban cargos públicos, pero como artesanos, heraldos, adivinos, médicos y aedos.

Otro de sus relatos refieren la esclavitud, la cual era aceptada por su sociedad, estos solían ser prisioneros de guerra, o tomados de la expediciones de pillaje. Incluso, se citan algunas compraventa de esclavos, así como personas nacidas siendo esclavas.

Dentro de los valores éticos referidos por Homero, estaba honrar apropiadamente a los dioses, el respeto a las mujeres, ancianos, mendigos y suplicantes extranjeros, al igual de no deshonrar el cadáver de un enemigo muerto. Como método sepulcral o funerario, estaba la incineración, según los poemas homéricos.

En cuanto al aspecto religioso, esta era politeísta; sus dioses portaban características antropomórficas, quienes decidían el destino de los mortales. Según el relato de Homero, se llevaban a cabo muchos rituales, como sacrificios y plegarias, para obtener ayuda y protección.

Pese a que ya se conocía el hierro, las armas, mayormente, eran de bronce; Homero describe muy bien un tipo de carruaje de guerra como medio de transporte, usado además por los caudillos durante las batallas.

Controversia sobre los aspectos históricos descritos

Ahora bien, como no podía faltar sobre la obra de Homero a partir del siglo VI a. C., Los expertos Hecateo de Mileto al igual que algunos otros pensadores, llevaron a cabo un debate sobre el contenido histórico de los poemas cantados por Homero.

En este sentido, se tiene que a partir de las excavaciones llevadas a cabo por el joven Schliemann a fines del siglo XIX, aunado al estudio documental previsto en los archivos reales del Imperio Hitita, desde los cuales se empezó a convencer a los investigadores de que podía haber un basamento cierto e histórico sobre la Guerra de Troya.

Pese a que la identidad de Troya como escenario histórico, ostenta el acuerdo de la mayoría de los investigadores, aun no se ha podido demostrar fehacientemente sobre el emprendimiento real de la ciudad de una expedición de guerra, a cargo de contrarios micénicos.

Asimismo, ante el hecho de conocer con precisión sobre la época histórica aludida por Homero, se pueden referir los relatos del mismo Homero, y hasta que punto puede corresponder a fuentes históricas reales, todo lo cual se ha convertido en un extenso debate, muy lejos de haber concluido, incluso hoy día.

Otros estudiosos por su parte, sostenían al respecto, que la Grecia descrita por Homero no es similar ni en aquella época ni en los sucesivos 4 siglos anteriores, en tanto que algunos tantos, sostienen que si existe un importante legado micénico en los poemas homéricos.

Pues, como insisten otros el Catálogo sobre las aeronaves descritas en el canto II de la Ilíada, recoge la situación de la época del siglo XIII a. C., por tanto, de la cultura micénica; también se argumenta que lo narrado por Homero no correspondía ni el mundo micénico, ni a su propia época, sino más bien a la Edad Oscura de los siglos X y IX a. C., en todo caso una era anterior al desarrollo de las polis en el siglo VIII.

Los descubrimientos arqueológicos han aportado ciertos elementos desaparecidos con la caída de dicha civilización, pero cuya remembranza sobre los topónimos, objetos, costumbres, entre otros guardó Homero.

Muy insignificantes, comparado con lo que el autor dejó de nombrar sobre el mundo micénico en el ámbito de las instituciones y de los hechos, aunque los poemas homéricos pretendan ser una descripción de ese mundo desaparecido.

En la obra de este brillante personaje, se reflejan tres niveles históricos en Homero, como son el mundo micénico que el poeta trata de evocar; la Edad Oscura y la época en la que vivió; y no siempre resulta fácil distinguir con claridad lo que pertenece a uno o a otro nivel.

Lengua y cuestión homérica

Se denomina dialecto homérico al tipo de lenguaje griego aludido en la Ilíada y la Odisea, adoptada más adelante en la tragedia y lírica griega posteriormente. Por ello, resulta un dialecto griego artificial, ya que solo sólo se usó para componer estas obras, y no existen registros de que fuera realmente hablado.

Los motivos por el cual se usó este lenguaje se sustenta en razones sociales, pues dichas obras serían dirigidas en en primera instancia a un público burgués y refinado, y a motivos de estilo, pues el verso hexámetro dactílico con que se componían los poemas épicos era muy rígido, y requería variantes de la misma palabra que encaja en las distintas partes del verso.

De este modo, se tiene que la lengua homérica suponía una mezcla de formas de épocas diferentes, que nunca se usaron unidas y cuya combinación resulta de una libertad netamente literaria. De allí, que quedaron dos grandes dialectos, como fue el jónico y el eolio, cuyas peculiaridades son expuestas para el lector.

Un caso emblemático, es el jónico usado en el término êta (η) allí donde el jónico ático hace uso de una alfa larga (ᾱ), para los nombres de Athénée o  Héré, en vez de los clásicos Athéna  y Héra.

La lengua homérica tiene una base de dialecto jonio, formas del dialecto eolio y de otros, formas tanto arcaicas como más modernas, y otras nuevas. Algunos de ellos son:

Del jonio

  • Pérdida total de digamma.
  • Uso de -ν eufónica.
  • Preposiciones sin contraer, y uso de preposiciones jonias como πρóς.
  • Tercera persona de plural en -σαν.
  • Genitivo moderno (clásico) en -ου.

Del eolio

  • Vocalización de digamma.
  • Relativos con geminada, como óππος.
  • Proverbios apocopados.
  • Dativos en -εσσι atemáticos,​ fuera de la declinación en -σ-.
  • Aoristos en -σσ-.

Del ático

  • Presencia del espíritu áspero.
  • Partícula -μην.
  • Dativos en -ει (jonio -ι).

Coincidencias con el micénico

Genitivo en -οιο, donde τε se utiliza usada como adverbio, no como partícula. La épica tenía además sus propios usos de la lengua para expresarse, como son:

  • La tmesis o corte del proverbio y el verbo, sin menos cabo de otra palabra en medio. Podría obedecer a que en la época de composición de los poemas, todavía no se usaban unidos.
  • El uso facultativo del aumento hablado.
  • La digamma se extingue en la escritura y en la voz, pero se aprecia al no producirse crisis inevitables en otros contextos.
  • Una licencia poética que consiste en la diástasis.

Influencia de la épica homérica en la literatura griega posterior

Tal fue el legado cultural expuesto en la biografía de Homero, que se muestra la importancia de su épica, la cual también era altamente apreciada entre los griegos, usada entre ellos como herramienta de enseñanza.

Mejor aún, sus versos se memorizaban y repetían habitualmente, a pesar de que la sociedad fuera iletrada, en razón a lo cual fueron ampliamente conocidos en casi todas las etapas de la historia griega desde la composición de los poemas.

En sus inicios, se sabía que los versos épicos eran compuestos y cantados por sus mismos autores. A pasar el tiempo se va separando el autor de su intérprete; quedando en la épica un corpus cerrado interpretado por un rapsoda que se limita a ponerlo en ejecución.

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