Biografía de Bruno Munari, libros y métodos de diseño

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Bruno Munari es una de esas personalidades que ha dejado en alto el nombre de su país, Italia. A través de este artículo podrás descubrir por qué es tan reconocido gracias a sus libros y métodos de diseño. Resultó un pilar fundamental en el diseño industrial y gráfico del siglo pasado.

Bruno Munari

Biografía de Bruno Munari

Nació en Milán un 24 de octubre de 1907 y fallece el 30 de septiembre de 1998. Su prolífica carrera permitió un reconocimiento bastante amplio gracias a su diseño industrial, que marcó la pauta en el siglo XX de su país. Disfrutó realizar creaciones que cautivaran el sentido visual, abarcando pinturas, esculturas y poesía didáctica. Para cautivar en las artes plásticas no solo se valió de los objetos pictóricos-escultóricos, sino también de la literatura. Además de esto, puedes indagar un poco más sobre la vida de Thomas Wolfe y sus libros.

Aunque su ciudad natal en efecto fue Milán, Bruno Munari vivió sus primeros años de la infancia en una provincia llamada Badia Polesine.Teniendo una edad más avanzada en 1925, regresa a su sitio de origen para respaldar a su tío, de profesión ingeniero. Fue en 1927 cuando conoce a Marinetti y a través de él conoce de lleno todo el movimiento futurista, característico de esa época. Tres años después, conoció a Riccardo Ricas Castagnedi, obteniendo grandes destrezas como diseñador gráfico.

Gracias al aprendizaje adquirido por todos sus mentores, Bruno Munari empezó a ejercer el diseño gráfico a partir de 1939. La Editorial Mondadori al observar que sus trabajos tenían algo especial, Econtrató de sus servicios, al mismo tiempo que laboró para la revista Tempo. En dicha empresa inició su recorrido por la literatura, al escribir cuentos breves dedicados a su hijo Alberto

Posteriormente, Munari estuvo inquieto por descubrir el arte en movimiento u objetos suspendidos, con su obra «Máquinas Inútiles», Ella consiste en involucrar a todos los objetos, bajo una relación simétrica con sus medidas. En ese mismo periodo de tiempo tuvo la oportunidad de hacer su primer viaje a París, hasta interactuar con otras personalidades del arte como Louis Aragon y André Breton (este último mencionado es el creador del surrealismo).

Desde pequeño, mostró un gran interés por los movimientos, la luz y la creatividad desde una perspectiva infantil para encausar grandes producciones. Gracias a todos sus aportes, Munari perteneció al Novecento italiano, junto a su colega Lucio Fontana.

En la década de los 50, Munari estuvo a la vanguardia sobre el arte milanés. Bajo el marco de esta década, aconteció el boom económico en el que se introduce la figura del artista visual. Asimismo, logró lapidar con un proyecto interesante para trabajar en base a ello con el renacimiento italiano, o conocido como industrial de posguerra.

Bruno Munari

Gracias a sus vastos conocimientos, Bruno Munari intervino en el movimiento de futurismo a una corta edad, dejando boquiabiertos a otros estudiosos de amplio recorrido en el mundo artístico. Su sentido del humor permitió que encajara rápidamente entre sus colegas, quienes aceptaron el intelecto del joven Munari para aquel entonces. Entre sus aportaciones a partir de 1930 respecto a este movimiento están:

  • Máquina Aérea (1930) un referente de interés que da muestra a los antecedentes vinculados con la historia del arte.
  • Máquina Inútil (1933).

Algunos años más tarde, en 1940 crea el MAC (Movimiento del Arte Concreta) que contribuye a reunir todas las masas abstractas para distinguir cómo ocurre la «síntesis de las artes» cuya pintura debe ser el nexo para introducir otros medios de comunicación. Además de ello, distinguir la relación entre artista-artista y la dicotomía relacionada con arte-técnica. Para 1947, Bruno Munari trabajó el «Cóncavo-Convexo» en paralelo con la propuesta de Lucio Fontana sobre los ambientes negros.

Ambos trabajos, el de Munari y Fontana, permitió ver el arte desde un ángulo ambientalista, cuyos usuarios se han vuelto seres multi-sensoriales. Su trabajo Negativos-Positivos ofrece un rol más protagónico de los espectadores con los cuadros abstractos. Estos sujetos estaban dispuestos a contemplar tales elementos en la forma y fondo del primer plano. En 1951 crea su tercer movimiento en cuanto a las máquinas, conocida como Arrítmica, cuyos movimientos son tan repetitivos que la máquina deja de operar.

Las intervenciones que hacen descansar a esta máquina son de índole humorísticas. Cuando descubre los beneficios de utilizar los lentes Polaroid, Bruno Munari fue capaz de edificar otros elementos con carácter cinético. Esta tecnología que produce esta clase de elemento es denominada como polariscopi, utilizando la descomposición de la luz para brindar un mayor realce a las obras.

En 1953 dio a conocer Il mare come artigiano (El mar como artesano), que tiene como objetivo primordial modificar varios objetos que son extraídos del mar. Su trabajo no tuvo descanso, pues un poco más tarde fundó el Museo immaginario delle isole Eolie (Museo imaginario de las islas Eolie). Para este recinto recinto abundan las composiciones abstractas abiertas a varias ramas: humorística, antropológica y fantástica. En otro orden de ideas, la vida y obra de Kate Morton también es digna de conocer, igual que su huella en el mundo.

En 1958 tuvo una idea genial de crear un lenguaje de señas con tenedores parlantes como un medio de expresión. Luego de profundizar un poco en su nueva temática de lengua, introdujo Sculture da viaggio (Esculturas de viaje) para re-dimensionar el concepto de escultura conjugado con algunos objetos de viaje. Al año siguiente, crea «Fósiles del 2000» para explicar la obsolescencia de los elementos más modernos.

El nombre de Bruno Munari tomó vigor en Japón, por lo cual este ilustre personaje viajó con bastante frecuencia a ese país. Asimismo, su cultura hizo que sintiese más empatía por volver, porque de algún modo u otro estaba completamente encajado con su gente y el modo de ver las cosas. Sus tradiciones asimétricas, el espíritu Zen y todo lo relacionado a cómo opera la cultura japonesa es su centro de atención cada vez que visita este territorio.

En 1965 crea «Fuente a 5 gotas» un interesante proyectos en que trabaja con gotas que, al poseer un micrófono aliado, el proceso de goteo hará que el sonido esté difuminado para escucharse en el casco central donde está ubicada la instalación.

Para esa misma década, realizó algunos trabajos esporádicos en el mundo del cine, como el caso de I colori della luce (Los colores de la luz, con música de Luciano Berio).  Tempo nel TempoScacco Matto (Jaquemate), Sulle scale mobili (Sobre las escaleras eléctricas) (1963-64). Además, para 1964 su ingenio continúa cosechando frutos, al ejecutar otros experimentos visuales con ayuda de objetos del común, como el caso de una fotocopiadora.

Con Marcello Piccardo produjo varias cintas cinematográficas relacionadas a las vanguardias en la década de los 7o. Gracias a todos los trabajos llevados a cabo en este periodo, surge la «Cineteca di Monteolimpino – Centro internazionale del film di ricerca». Bruno Munari trabajó hasta el final de sus días, aunque sus últimos años estuvieron colmados con bastantes proyectos en el mundo del cine. Aprovechó el apogeo de Cardina, descrita como la «colina del cine» en virtud de las recientes producciones elaboradas en este lugar.

Testigos aseguran que Bruno Munari tiene una habitación que funge como un laboratorio secreto escondido bajo una calle vehicular, en las adyacencias del restaurante Crotto de Lupo. Los admiradores de este artista confirman que esta habitación aún existe. La colina del cinema escrito por Marcello Piccardo resume todas sus obras en mancuerna con Bruno Munari, así como el éxito que tuvieron con todos sus trabajos. Por otro lado, con Alta Tensión (1991) Munari sintetiza sus vivencias mientras vivió en Cardina.

En 1977, Bruno Munari nuevamente retoma su interés en trabajar en pro de ayudar a la comunidad infantil. Su amor por los niños lo condujo a edificar un laboratorio personalizado para ellos. El mismo está ubicado en Pinacoteca di Brera de Milán. Para el ocaso de su vida, aunque nunca detuvo sus obras, prefirió un poco de calma hasta incursionar en las óperas. «Filipesi» (1981) por mencionar algunas. Asimismo, apoyó en composiciones gráficas de algunos colegas gracias a las estructuras Alta Tensione (1990), los Xeroritratti en 1991 (Xeroretratos).

Contando con 90 años de edad, sin mucha fuerza de luchar, persistir y no pararon sus obras. Sin embargo, unos meses después vio cegada su vida, con un vasto trayecto artístico que nadie puede despreciar. Para su fortuna, tuvo la posibilidad de morir en la misma ciudad que lo vio nacer, en Milán.

Métodos de diseño

En su libro Cómo nacen los objetos Munari plantea cada uno de los procedimientos de su creación y el origen de los mismos desde su punto de vista. Aparte, también ofrece una resolución de problemas que enfatizan en gran modo en sus diseños.

«Cuando un problema no puede resolverse, no es un problema. Cuando un problema puede resolverse, no es un problema» es una de las frases que Bruno Munari siempre tiene en mente al momento de plasmar este libro, gracias a la asistencia de un gran amigo, Antonio Rebolini. En virtud de esta premisa, el objetivo del diseño es resolver todo tipo de problemas. En este caso, es la misma industria el consumidor principal que dará cuenta si el diseño es lo que ellos esperaban o por el contrario, presentarán críticas constructivas para su mejora.

Todo problema tiene solución

Bruno Munari nuevamente se apoya con ayuda de una frase de su amigo: «Todo problema tiene solución». Hay que detallar muy bien el problema para evaluar las posibilidades de cumplir con una serie de indicaciones. Dichas pautas son las que conducen a una futura solución, hasta obtener el diseño idóneo que complazca a las masas industriales.

Desde luego, ningún problema es autómata en resolverse por sí mismo, pero si ofrece las pautas para hallar su resolución. La intención es que el cliente defina ese problema a través de una crítica o facilitar una orientación sobre cómo trabajar en el diseño hasta que sea de su agrado. Tampoco es viable generar resoluciones desde un punto de vista subjetivo, por algún aprecio hasta ese cliente. Sería conveniente trabajar en todos los hipotéticos problemas para ganar en el caso con un diseño que no presente otro tipo de falencias.

Definir el problema

Definir el problema en su totalidad es el paso a seguir para tener despejado el camino al momento de hallar soluciones. Cuando este problema ya está cimentado, trabajado y anteriormente analizado, es conveniente pasar a la idea que conlleva a resolverlo.

La idea

La idea es bastante cambiante, es decir, depende de cuál será la solución a tomar en cuenta y la percepción del problema que tiene el cliente. Existen varias ideas que conducen a resoluciones diferentes: económica, provisional o definitiva. El tiempo que abarca puede ser de un mes hasta en forma definitiva. Cabe resaltar que esta solución será sencilla, operable y perpetua.

Todo problema está conformado por un todo, no nace de la nada o presenta un carácter independiente. Si tal problema es descomprimido en varios trozos, será más sencillo de estudiarlo para llegar a la gran solución que quiere el cliente con el diseño. Esta estrategia ayuda muchísimo para visualizar otros inconvenientes ocultos y esto lo sabía muy bien Bruno Munari. Acto seguido, es muy buena opción de trabajar un problema así, porque se afrontan cada uno de estos pequeños inconvenientes para generar resoluciones macro.

Complicado y complejo

Para Bruno Munari, el concepto de complicado y complejo son totalmente diferentes, aunque en la lengua española estén entrelazadas como sinónimos. A su vez, cita a Abraham A. Moles con un ejemplo:  Un producto viene siendo complicado, cuyos elementos están segmentados para clases distintas. Por otro lado, un producto es complejo cuando todos los elementos están agrupados, pero no cumplen con las pocas clases a que están dirigidos. Entre ejemplos, un auto es complicado, mientras que una computadora es compleja.

Descomponer el problema

Supone una similitud con la idea de agrupar los problemas en otros sub-problemas para tratar de una mejor forma con la demanda de los clientes. Este procedimiento concluye cuando todos los sub-problemas tienen soluciones independientes que, a su vez, fomentan el mejoramiento del problema global sin ser segmentado en partes.

Búsqueda de información

Una vez reconocido el problema con todos sus conjuntos en separado, como sugerencia hay que recabar cierta información para ofrecer el camino correcto y atacar varias áreas del mercado. Estos parámetros deben aplicarse a los sub-problemas por separado.

El análisis

Cuando la información está esquemáticamente organizada, la misma estará sometida a un análisis riguroso antes de proceder con la resolución de problemas. A veces, reconocer los errores y atacarlos como es debido es un acto de honor para entender el movimiento de la competencia.

 ¡Creatividad, ven a mí!

Desglozados todos los puntos anteriores, con una idea clara, prontas soluciones a los sub-problemas y con el análisis o recaudo de datos, es hora de actuar para atacar las demandas impuestas por los clientes. Es necesario considerar que las soluciones siempre estarán sujetas a la información analizada y no por otras razones o mal manejo del análisis. A veces, los diseñadores gráficos no son tan estrictos en este camino, sino que prefieren regirse por la creatividad para buscar soluciones que sobresalen de su zona de confort.

No pisar el terreno de la ciencia ficción

La tecnología es una gran aliada en la resolución de problemas y Bruno Munari estaba al tanto de ello. Traspasar la frontera de lo tecnológico sería un auténtico error que no va a favorecer la solución de estos problemas.

Probar materiales

Existe un abanico de opciones para hallar la solución de los problemas. Aplicar diversos materiales abre los caminos para que el diseño esté listo en poco tiempo para el cliente.

¡Comenzar a bocetar!

Hasta ahora no hay ningún dibujo plasmado, pero ya es hora de empezar a trabajar en los bocetos que más adelante representará el diseño definitivo. Además, mantener un dibujo preliminar contribuye que el diseño final no escapará de los límites impuestos por los clientes. Teniendo a mano la disposición de materiales tecnológicos, el trabajo será muy armónico.

Verificar modelos

Todos y cada uno de los modelos, independientemente que sean uno o varios, estarán en el deber de ser sometidos por un proceso de verificación por parte del diseñador. Si el cliente realiza nuevas observaciones para mejorar, hay que tenerlas en cuenta para asegurar que el producto final es el adecuado para la entrega.

¡Ya casi está!

En este proceso en los métodos de Munari, los planos constructivos tienen que estar asegurados para dar el paso final de la creación.

Obras

En este apartado se dará a conocer todos los proyectos de Bruno Munari de forma sencilla, separando los visuales de los literarios o cinematográficos. Lo mismo aplicará para sus métodos de diseño.

Artes visuales

Es acá que Bruno Munari ofrece en todo su esplendor lo mejor de si para las representaciones artística. Son más de 400 objetos para interés colectivo y otros 200 como muestras personales.

En la época que predominó el fascismo en su entorno, trabajó arduamente para vivir como diseñador gráfico. Afortunadamente, este oficio dio sus buenos dividendos para seguir ejecutando otras obras de interés propio o colectivo. Las revistas al descubrir su gran talento en el campo visual, acudieron a él para ser participe de varias portadas, con su sello personal. Durante el periodo de futurismo dio a conocer algunas pinturas, antes de incursionar en su proyecto de las Máquinas Inútiles.

Las Máquinas Inútiles marcó la pauta en 1930, para interactuar con muchos objetos abstractos que confluyen en un ambiente circundante. El máximo ideal de Bruno Munari fue trabajar con todos los objetos menos convencionales de su entorno, para ofrecer algo distinto y sacar de la zona de confort el arte italiano y del mundo entero. Luego continuó con la Macchina aerea de 1930, la Tavola tattile (Mesa tácticl) en 1931. Dejando atrás este periodo, incursionó en la producción de estructuras oscilantes bajo el nombre Strutture con elementi oscillanti en 1940.

En los siguientes años, en pleno transcurso de los años 4o y 50, la propuesta global de Bruno Munari puede resumirse de la siguiente manera:

  • El arte como ambiente. Munari propone el estilo Cóncavo-Convexo para iniciar este largo recorrido hasta sostener su premisa. La luz polarizada llegaría más adelante con unos lentes especiales para distinguir la luz desde otra óptica
  • Arte cinético. Con su producción «Ora X» posiblemente sea la primera manifestación o marcó la pauta para darse a conocer el arte cinético en toda la historia universal.
  • Los Negativo-Positivo como parte de su obra Contreta en el año 1948.
  • Fotografías con luz polarizada a partir de 1950 hasta 1954.
  • La naturaleza en los objetos encontrados gracias a sus obras primordiales: Oggetti trovati y Il Mare come artigiano (El Mar como artesano) de 1953.
  • Giocattoli d’artista (Juguetes de artista) dejando en claro que su mentalidad creativa también podía abarcar los juegos en 1952.
  • Estructuras que no tienen la cualidad legible, gracias a la presencia de otros objetos de índole imaginario.
  • Su lenguaje de señas con tenedores, aunque el proyecto presentó por nombre «Tenedores Parlanchines en 1958.

En cuanto a Bruno Munari libros, creó una producción bastante enigmática bajo el título de Libros ilegibles, cuyas palabras se esfuman para dar lugar a una mente fantástica que lea a través de imágenes y colores. Por ejemplo, el lector de esta obra estará encargado de «leer» algunas cartas basadas en colores como forma de lenguaje que sustituye al discurso de palabras. Este impresionante libro también contribuye a analizar las rasgaduras o hilos que están presente en forma física, porque compone un todo que hace de esta producción un fenómeno especial.

Los Libros Ilegibles circularon por muchos años en Europa, hasta que en 1988 su distribución se vio mermada, como la propia vida de Bruno Munari, que estaba en sus últimos periodos de trabajo.

1960 fue un gran años para Munari, porque gracias a la invención tecnológica, pudo navegar mejor sobre sus aguas para producir nuevos objetos artísticos. Con ayuda de fotocopiadoras, cámaras y proyectores, este personaje pudo contribuir significativamente con propuestas muy interesantes, hasta construir su propia enciclopedia de libros u objetos que apoyan el arte ambiental, combinado con una suma tecnológica. Su estrategia fue implementar un mensaje oculto en estos objetos para exhortar a otros espectadores a probarlos.

El estudio del movimiento y las artes flexibles resultaron su especialidad a partir de 1960, con la ayuda, desde luego, de la tecnología. De igual modo, fomentó la ilusión óptica con los lentes polaroid, que se hicieron bastante famosos en años posteriores. Dos años más tarde, organizó su primera exposición en un pequeño local ubicado en Olivetti, para presentar a sus seguidores cada uno de sus producciones recientes y recordar el vigor que mantuvo las Máquinas Inútiles a partir de 1930.

La crítica positiva no siempre estuvo de su lado, pues parte del público que valora el arte no comprendía la esencia de su trabajo. La fusión entre didáctica, diseño y gráfica siempre estuvo allí para con sus objetos, porque pese a no estar conforme con sus ideas iniciales, siempre procuró ir más allá de la propia mente común y plasmar arte realmente ambivalente.

Munari analizó todo su entorno en el ocaso de su carrera, para conferir todos sus trabajos a la historiadora de arte Miroslava Jájek. A ella le entregó todas sus obras más destacadas, para que las mismas no quedasen en el olvido y brindar una datación histórica para la posteridad. Gracias a una mente esquemática, segmentó todas sus obras artísticas en orden cronológico, para hacer de su entrega lo más ordenado posible.

Al culminar la década de os 60 y en pleno inicio de los 70, se aparta un poco del campo visual para profundizar en la didáctica escrita. Posteriormente, al alojar más tiempo para los juegos infantiles, es en 1979 que rehace su campo para los objetos, pero no con el mismo vigor que en los años 30. También contribuyó en la composición de óperas y hacer vida en los teatros, como un estilo de vida más tranquilo, pero sin cesar de trabajar. Como un gran profesional, asumió la partitura cromática de la ópera sinfónica Prometheus de Aleksandr Nikolaevič Skrjabin.

Con la partitura siguieron Biennale di Venezia en 1986, Filipesi de 1981, los Rotori de 1989 y Alta Tensione en 1991. Finalmente, sus obras e la etapa cumbre de su vida fueron exclusivas para él, aunque Mauricio Corraini dio a conocer parte de ellas en la edición limitada de su libro, para que sus fieles seguidores no perdieran detalles sobre sus últimas composiciones.

Diseño industrial

Acá es importante resaltar a Bruno Munari y cómo nacen los objetos, pues emplea métodos de diseño bastante complejos para muchos, pero que son interesantes si son sometidos a un estudio dedicado. Para explicar un poco sus intenciones, es momento de citar una de sus declaraciones:

«Una estructura montable y desmontable en diferentes combinaciones. El habitáculo es una estructura habitable, un soporte casi invisible para su propio microcosmos. Pesa 51 kilogramos y puede soportar también a veinte personas» (Bruno Munari, Artista e designer, 1971).

En primera instancia, sus objetos resultaron abstractos, cuya luz ambiental jugó un papel importante durante creación. Se valió de lentes, fotocopiadoras y otros elementos para proyectar en forma ambigua las propiedades de la luz. Su diseño industrial comenzó en 1935 y finalizó en 1992, 6 años antes de morir.

Mesa, lámparas, ceniceros, cestas y muebles para sala son algunos de sus diseños que son complementarios tanto para el hogar como para el trabajo. La mayoría de ellos estuvieron destinados para Bruno Danese. Muchos otros objetos creados por Bruno Munari han recibido críticas muy positivas, principalmente por jugar con la didáctica y creatividad con Juguete del Mono Zizi (1953), la «Scultura da Viaggio», el portalápices Maiorca, el cenicero Cubo1958, la célebre lámpara Falkland​ (1964), l’Abitacolo (1971) y la lámpara Dattilo (1978).

No solo ocupó parte de su carrera artística en ofrecer decoraciones para el sector mobiliario, porque además contribuyó en las vitrinas comerciales, e incluso, colaboró para realizar una pintura de distintos colores para una empresa automotriz. (Montecatini, 1954). Recién cumplió los 90 años firmó su último contrato para hacer «Tempo libero», siendo parte de sus obras que marcaron el cierre de una prolífica carrera como diseñador.

Libros y diseño editorial

Si bien es cierto que en el campo del diseño industrial sobresalió muchísimo, es afirmativo que brindó lo mejor de sí para complementar el sector literario. Setenta años plasmó de su puño y letra varios manuscritos de gran valor, abarcando de 1928 hasta 1998, es decir, también hasta el final de su vida.

Varió bastante de género, al escribir textos escolares, publicitarios, informativos, infantiles, ensayos teóricos u otros empastados para hablar sobre la historia del arte. De igual modo, muchos textos no contenían gran cantidad de información, por sus álbumes fotográficos o con mensajes implícitos con ayuda de colores y signos.

En todas y cada una de sus obras literarias hay un alto sentido de sentido experimental, tal como ocurre con los Libros Ilegibles, valiéndose de su estilo encuadernado para esconder un importante mensaje que no todos los lectores están dispuestos a descifrar, pero que resultan insólitos e innovadores para el momento en que fue elaborado. La contra parte de este libro sin texto, pero colmado de bastante creatividad es Artista e Designer de (1971) para involucrar el hipertexto de pre-impresión como su recurso fundamental.

Aunque no fue el autor intelectual de muchos libros, si prestó su apoyo para la elaboración de sus portadas. Gianni Rodari y Nico Orengo conocieron muy bien el talento de Bruno Munari, por lo que contrataron sus servicios para otorgar un toque de creatividad a sus textos.

Hay otros manuscritos que aunque no son elaborados por Bruno Munari, si informan a sus lectores sobre el buen impacto cultural que ha dejado en Italia gracias a su legado, como el escrito de la Editorial Giulio Einaudi Editore. Laboro junto a Max Huber durante 10 años en la gráfica de la Piccola Biblioteca, Collezione di poesía, Nuovo Politécnico, Paperbacks, Letteratura, Centopagine y otras empresas más que saben valorar el alto sentir literario de este país europeo.

Para cerrar con broche de oro en esta faceta de escritor literario, participó de forma activa en Nuova Biblioteca di Cultura y Le Opere di Marx-Engels para Editori Riuniti.

Juegos didácticos o talleres infantiles

  • Un juego con bloques de madera, que guarda mucha similitud con lego llamado «Scatola di architettura» (1945).
  • Gato Meo y el Mono Zizi en 1949 y 1953 respectivamente. Ambos juguetes fueron inscritos en Pirelli.
  • Proiezioni dirette, ABC, Labirinto, Più e meno, Metti le foglie, Strutture, Trasformazioni, Dillo coi segni Immagini della realtà. Todos estos juegos fueron producidos a partir de 1959 hasta 1972 para su hijo.
  • Participó activamente en el primer taller en la Academia de Bellas Artes de Brera, en Milán. Estuvo dirigido para mencionar algunas didácticas de interés para mantener entretenido a los niños. El año de realización fue 1977.
  • La mani guardaro, otro taller infantil desempeñado dos años más tarde del anterior mencionado.
  • En 1981 construye otro laboratorio para que sus espectadores apreciaran su buen, pero al mismo tiempo complejo arte. «Giocare con l’arte» (Jugar con el arte) estuvo dentro del Museo Internacional de Cerámica en Faenza.
  • Kodomo no shiro(Castillo de los niños) en 1985. Hay que recordar que Bruno Munari se ganó el aprecio de todos los japoneses, por tanto, construyó este nuevo laboratorio en Tokio.
  • Un nuevo laboratorio nació en 1988 «Jugar con la naturaleza» en el Museo Cívico de Historia Natural en su ciudad natal, Milán.
  • «Jugar con el arte» (1988). Los ciudadanos de Italia aseguran que este laboratorio aún se encuentra operando con absoluta normalidad hasta la fecha. Está situado en el Centro de Arte Contemporáneo Luigi Pecci en Prato.
  • «Reencontrar la infancia» (1989). Este interesante laboratorio fue diseñado para los adultos mayores o de la tercera edad, que estaban dispuestos a rememorar recuerdos de su niñez con juegos tradicionales. Está ubicado en Fiera Milano, en Milán.
  • «Jugar con Munari en el Laboratorio de Beba Restelli» (1991). Otro sitio destinado a los juegos para niños.
  • “Jugar con la fotocopiadora” (1991). Está presente en el laboratorio anteriormente mencionado.
  • “Lab-Lib” (1992) al igual que Jugar con la fotocopiadora, hacen parte de Beba Restelli.
  • “Jugar con la soldadora” (1994). Al igual que La-Lib hacen parte de Beba Restelli.
  • «Mesas táctiles» (Tavole Tattili)  (1995). Como ejemplos anteriores, componen a Beba Restelli.

Para finalizar este apartado de los juegos didácticos para niños y ancianos, es preciso mencionar una cita de Bruno Munare que aparece en el libro El arte como oficio de 1966.

“Siempre existirá cualquier vieja señora que aborda a los niños con muecas que dan miedo y diciendo tonterías con un lenguaje informal lleno de frases de retahílas infantiles y tarareos. Generalmente los niños miran con mucha severidad a estas personas que han envejecido en vano; no entienden qué es lo que quieren y regresan a sus juegos, juegos simples y muy serios”.

Distinciones

Resulta imposible y al mismo tiempo evidente que la obra de Bruno Munari nunca pasaría desapercibida en Italia y el resto del mundo. Por esta razón, se dará mención a algunos premios y reconocimientos que esta celebridad del arte recibió a lo largo de su carrera profesional:

  • Premio Compasso d’Oro, por sus diseños industriales. Contó con esta distinción en trio de oportunidades (1954, 1955 y 1979).
  • Medalla de Oro por Libros Ilegibles en 1957.
  • Por primera vez recibe un premio como mejor autor para niños en 1974, en Andersen.
  • Una mención honorífica de la New York Science Academy (1974).
  • Feria de Bolonia para la infancia, por su excelente trabajo con los laboratorios infantiles en 1984.
  • Por «el intenso valor humano de su diseño» (1985) Japón reconoce en Bruno Munari como un pilar fundamental para que su cultura continuara a la alza.
  • Su público infantil fue tan importante como el adulto conocedor de las artes, por ende recibe el Premio Lego por desarrollar una creatividad diferente para los niños (1986).
  • Premio por su diseño gráfico a través de la Academia de Lincei en 1988.
  • En la Universidad de Génova es condecorado como Honoris Causa, recibiendo su doctorado en 1989.
  • Enaltecido como Socio en la Academia de Bellas artes de Brena en 1992. Ese mismo año ganó el premio Marconi como artista ejemplar.
  • Miembro honorario en la Universidad de Harvard.

Libros

La lista de todos los manuscritos de Bruno Munari es bastante amplia, dejando en claro que escribir también fue su pasión, sin importar a qué público estaban dirigidos sus textos.  Por último, cabe resaltar que la mayoría de estos títulos son en italiano.

Diseño y comunicación visual

  • Tavolozza di possibilité tipografiche, con Ricas – Muggiani editore. (1935).
  • Fotocronache di Munari – Domus. (1944).
  • Supplemento al dizionario italiano – Carpano. (1958).
  • l quadrato (La scoperta del quadrato) – Scheiwiller. (1960).
  • Vetrine negozi italiani – Editrice L’ufficio moderno. (1961).
  • La scoperta del cerchio – Scheiwiller. (1964).
  • Artista e designer – Laterza (1971.
  • Xerografie originali – Zanichelli (1977).
  • Guida ai lavori in legno, coescrito con Rinaldo Donzelli, y Piero Polato Mondadori (1978).
  • Il laboratorio per bambini a Brera – Zanichelli (1981).
  • Direzione sorpresa, con Mario De Biasi – Cordani. (1986).
  • l dizionario dei gesti italiani – ADN Kronos libri (1994).

De exploración

A diferencia de otros libros que estarán enlistados en este post, los de exploración son un tanto especiales, porque no son libros del común o convencionales para su lectura. A pesar de eso, cuenta con una minúscula bibliografía que refiere a varios autores de poesía para el interés del lector asiduo de leer versos o recitar. Otro aspecto importante es que acá están presentes varios tomos de los Libros Ilegibles con varios ejemplares bien resguardados en los grandes museos de Italia.

  • Guardiamoci negli occhi – Giorgio Lucini editore (1970).
  • negativi-positivi 1950 – Corraini (1986).
  • Munari 80 a un millimetro da me – Scheiwiller (1987).
  • Simultaneità degli opposti – Corraini (1989).
  • Alta tensione – Vismara Arte (1990).
  • Amici della Sincron – Galleria Sincron (1991).
  • Metamorfosi delle plastiche – Triennale di Milano (1991).
  • Alla faccia! Esercizi di stile – Corraini (1992)
  • Saluti e baci. Esercizi di evasione – Corraini (1992).
  • Viaggio nella fantasia – Corraini (1992).
  • Pensare confonde le idee – Corraini (1992).
  • Aforismi riciclati – Pulcinoelefante (1991).
  • Verbale scritto – il melangolo (1992).
  • Fenomeni bifronti – Etra/Arte (1993).
  • Libro illeggibile MN4 – Corraini (1994).
  • Tavola tattile – Alpa Magicla (1994).
  • Mostra collettiva di Bruno Munari – Corraini (1994).
  • Emozioni – Corraini (1995).
  • A proposito di torroni – Pulcinoelefante (1996).
  • Prima del disegno – Corraini (1996).
  • Ma chi è Bruno Munari? – Corraini (1996).
  • Segno & segno – Etra/arte (1996).

 

Infantiles

Cuentos, relatos suaves y sobre juegos didácticos son temas que Bruno Munari abarcó en su voluminosa obra para satisfacer las necesidades de los más pequeños. Aunado a ello, creó juguetes para firmas de empresas que complementan esa devoción por Munari con los niños.

Por esta razón, hay que reconocer su gran esfuerzo de complacer a todo su público, desde los adultos mayores hasta los consentidos de la casa. Por otro lado, las autoras han dejado todo lo mejor de sí para posicionarse como grandes artistas, como el caso de Anna Todd, que puedes conocer.

  • Movo: modelli volanti e parti staccate – Grafitalia (1940).
  • Mondo aria acqua terra – (1940).
  • Le macchine di Munari – Einaudi (1942).
  • Abecedario di Munari – Einaudi (1942).
  • Scatola di architettura – Castelletti (1945).
  • Mai contenti – Mondadori (1945).
  • L’uomo del camión – Mondadori (1945).
  • Toc toc – Mondadori (1945).
  • Bruno Munari’s ABC – World Publishing Company (1960).
  • Bruno Munari’s Zoo – World Publishing Company (1963).
  • La torta in cielo – Einaudi (1966).
  • Nella nebbia di Milano – Emme edizioni (1968).
  • Da lontano era un’isola – Emme edizioni (1971).
  • L’uccellino Tic Tic, con Emanuele Luzzati – Einaudi (1972).
  • Cappuccetto Verde – Einaudi (1972).
  • Cappuccetto Giallo – Einaudi (1972).
  • Disegnare un albero – Zanichelli (1977).
  • Disegnare il sole – Zanichelli (1980).
  • I prelibri (12 libri) – Danese (1980).
  • Cappuccetto Rosso Verde Giallo Blu e Bianco – Einaudi (1981).
  • Tantagente – The Museum of Modern Art (1983).
  • Il merlo ha perso il becco, con Giovanni Belgrano – Danese (1987).
  • La favola delle favole – Publi-Paolini (1994).
  • La rana Romilda – Corraini (1997).
  • Il prestigiatore giallo – Corraini (1997).

Escolares

  • ec 90 – Minerva Italica (1990).
  • L’occhio e l’arte – Ghisetti e Corvi (1992).
  • Metodi modelli e tecniche – Minerva Italica (1993).

Publicidad

  • l linoleum, con Ricas – Società del linoleum (1938).
  • L’idea è nel filo – Bassetti (1964).
  • Xerografia – Rank Xerox (1972).

Películas sobre él

  • La collina del cinema – Andrea Piccardo (1995).
  • Nello studio con Munari – Andrea Piccardo (2007).

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