El libro El búho que no podía ulular, de Robert Fisher

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Un búho, un pato, una cuclicha, una mariposa y una perrita lebrel son los protagonistas de las cuatro historias que se cuentan en El búho que no podía ulular. Escritas por Robert Fisher y Beth Nelly, nos invitan a buscar en el amor y la confianza en nosotros mismos, las respuestas a todas nuestras preguntas. Sigue leyendo.

El búho que no podía ulular

El búho que no podía ulular: Resumen

El libro El búho que no podía ulular es un compendio de cuatro amenas y sencillas historias, escritas a modo de fábula por Robert Fisher y Beth Nelly, que buscan recordarnos algunas ideas que, muchos de nosotros, hemos dejado a lo largo del viaje de la vida: El amor propio, la confianza, el conocernos a nosotros mismos, la felicidad por encima de lo material, y pare de contar.

El primer relato habla de un búho que, contrario a lo que hacían todos los búhos, no podía hacer Who, sino Why? Se encontró con un pato que se encontraba en su misma situación al no poder decir Cuac y ambos se adentraron en una aventura que los llevó a aceptarse tal como eran, sin pretender cambiar para que otros los aceptan. Entender que sólo el amor los hará mejores.

El segundo relato refiere la historia de una cuclilla, que siendo criticada por una ardilla, decidió cambiar su canto, por lo que recorrió el mundo en busca de un canto para imitar. Aprendió que el valor de cada quien radica en ser uno mismo y no en intentar ser como otros. No hay nada más agotador que ser quien no somos.

El tercer relato es sobre una mariposa que al enterarse de que tiene un solo día de vida, decide vivirlo y aprovecharlo al máximo. Aprendió que los límites se los pone cada quien, y que la imaginación nos puede llevar a mundos inimaginados si estamos dispuestos a volar con ella. Que para ser felices no necesitamos del dinero, sino de la voluntad y la decisión de serlo.

Y el cuarto y último relato cuenta sobre una temerosa perrita lebrel que desea ser actriz, pero su miedo la mantiene paralizada para lograr su sueño. Su aprendizaje fue que debía vencer el temor para poder hacer realidad sus sueños. Además, invita a iniciar el recorrido hacia la búsqueda personal que nos llevará a lograr aquello que tanto anhelos.

El búho que no podía ulular

Estas fábulas nos exhortan a reflexionar sobre la vida que llevamos y sobre las muchas veces que dejamos nuestra felicidad para luego, unas veces por temor, otras porque dudamos de nosotros mismos, otras porque creemos que no lo merecemos, y otras más porque ni siquiera sabemos lo que queremos.

El Búho que no podía ulular

Cuenta la historia de un pequeño búho que al nacer, no puede decir Who? como los demás animales de su especie, porque sólo puede decir Why? Sus padres, desesperados ante el posible rechazo de la comunidad, obligan al hijo a decir Who? y durante tres semanas no cesan en un empeño de presionar al pequeño para que diga lo que todos esperan de él.

La comunidad de búhos en donde nace el pequeño es reconocida por su sabiduría y erudición: Tradicionalmente, se reúnen los machos para mostrar su inteligencia; existe un búho sabio al que nadie debe contradecir y, cada vez que emite un sonido, el resto de los miembros de la comunidad solo se limitan a asentir y a aplaudir, sin criticar, lo que dice el sabio.

Pasan los días, pero todos los esfuerzos resultan infructuosos y, cuando el bebé búho se presenta en la asamblea, en la cual debe mostrar sus cualidades como búho, por más que lo intenta no puede emitir el sonido anhelado por todos, por lo que es expulsado de su grupo. Los padres, entristecidos, no pudieron hacer nada ante la decisión tomada, ya que esa era la costumbre y debía respetarse.

El pequeño búho se marcha y, en el camino, conoce a un pato que atraviesa una situación similar: No puede decir “cuac”, pues sólo sabe decir “cuic”, por más que lo intenta y, por esta razón, también fue expulsado de su grupo. Los nuevos amigos decidieron caminar juntos en busca de nuevas experiencias y aprendizajes.

El pato le comentó al búho que el hijo del dueño de la granja estudiaba en la universidad porque quería ser médico. Él pensó que eso era bueno y por eso le propuso al búho que hicieran lo mismo que el joven. Al llegar a la universidad, se dieron cuenta de que, aunque no había prohibición de estudio para los búhos y los patos, debían cumplir con muchos requisitos, entre ellos el haber estudiado primaria y secundaria, lo que les llevaría mucho tiempo y ello, por ser animales pequeños, no contaban con mucho.

Desistieron de la idea y, sin saber qué hacer, comenzaron a preguntar a las personas de la calle, qué hacían para vivir y en qué trabajaban. Fue así como llegaron a las siguientes conclusiones: La gente trabaja mucho pero se divierte muy poco, salvo en aquellos días cuando no trabajan.

La razón por la que todos trabajan es comprar autos y casas con piscinas en California. Aunque debe ser agradable disfrutar de todas esas cosas, no todas las personas las tienen. Aprendieron, además, que los bancos son los verdaderos dueños de todos estos bienes y las personas se preocupan demasiado porque no tienen el dinero suficiente para pagarle al banco todas esas cosas que no son suyas pero que quieren disfrutar.

Trataron de preguntar más para poder comprender a las personas, pero notaron que éstas se molestaban mucho porque un pato y búho extraños los interrogaban. Exhaustos de tanto preguntar sin encontrar respuestas, decidieron trabajar para tener mucho dinero. Le preguntaron a una joven que trabajó pagaba más y ella les respondió sin dudar: “ser estrella de cine”. Y se fueron para Hollywood a ser estrellas.

Al llegar, un desencanto más les esperaba: para trabajar como actores debían tener un representante, pero para conseguir un representante debían trabajar primero ¡Vaya paradoja! Salieron desilusionados del lugar y, de repente, se encontraron extrañando a su familia y a sus amigos, por lo que decidieron hacer un nuevo esfuerzo tratando de pronunciar la palabra que los llevaría a ser aceptados por sus familias.

Pero todo fue en vano: Por más que querían ser iguales a los demás, bebé búho solo podía decir Who? y pato apenas podía decir Quack. En ese momento, una voz les habló y les dijo que se detuvieran en el empeño de ser como todo el mundo; los invitó esa noche al Museo de Arte de la Historia Americana. Llenos de temor, se presentaron en el lugar que les había indicado la misteriosa voz, llenos de duda y temor.

En el museo se encontraron las imágenes de Thomas Jefferson, Benjamin Franklin, Andrew Jackson y Thomas Paine, quienes salieron de sus pinturas para aconsejar a los pequeños y confundidos amigos. Los personajes les dijeron al búho y al pato que querían agradecerles por atreverse a ser diferentes.

Les explicaron que en la Declaración de Independencia de Estados Unidos se establecía que “todos los hombres son libres e iguales”, y que lo hicieron con la intención de que ese país pudiese desarrollarse desde el principio del amor y la solidaridad humanas. No obstante, aseguraron, las personas confundieron este principio como una motivación para alcanzar el éxito, que para muchos es hacer mucho dinero; de tal manera que estas personas sólo piensan en hacer dinero.

El búho les preguntó “Cómo puedo realizarme”, a lo que Franklin le respondió. “Aprendiendo a amarte a ti mismo”; luego le aclaro que en la medida que una persona se ama a sí misma, tendrá la capacidad de amar a otros y así llegar a construir una gran familia y una gran nación.

Estos grandes personajes les hicieron ver al bebé búho y al pato que el mundo se ha estancado porque pocas personas se atreven a ser y a mostrarse diferentes. Por eso los invitaron a seguir siendo diferentes, a aceptarse como son, a amarse como son, porque sólo así serán verdaderamente libres. Por primera vez los pequeños se sintieron bien consigo mismos. El búho sintió cómo su cuerpo se llenaba de una energía renovada; extendió sus alas y exclamó: “Libre… es lo que soy”.

La cuclilla que no quería cantar cucú

Una mañana, la cuclilla Tallulah se levanta muy alegremente y entona su típico canto “cucú” para saludar al sol. En eso ve a una ardilla que llega al árbol y está enterrando comida. Ésta, al ver la mirada curiosa de la cuclilla, intenta darle una explicación: “estoy guardando comida para el invierno”; Tallulah simplemente contestó “cucú”.

Ante el sonido emitido por la pequeña ave, la ardilla se sintió ofendida pues pensó que el canto de Tallulah era una crítica y le pidió que no lo hiciera más. Sorprendida, la cuclilla pasó todo el día y la noche pensando en su canto y llegó a la conclusión que era feo, que no transmitía nada y que algunas veces, podía sonar criticón.

Tomó la decisión de conversar con otras aves para conocer sus cantos y si alguno le gustaba, lo imitaría y lo tomaría como suyo. Y así fue: conversó con un cuervo, un arrendajo, un azulejo y hasta con un chotacabras que cantaba hermosísimo, pero se dio cuenta de que su pico no era igual que el de ellos y no podía emitir el mismo sonido.

Tras el revés, decidió recorrer el mundo en busca del canto para ella: En Londres conoció a un ruiseñor con muchos títulos, pero aceptó que por más que practicara jamás podría cantar como él que había nacido cantando de esa manera. Siguió recorriendo gran parte del mundo hasta que, en California del Sur conoció a un pájaro carpintero que luego de escuchar su historia, cantó para ella y le dijo habló del ave lira, que vivía en Australia y que era capaz de hacer cualquier sonido.

Emocionada, la cuclilla viajó hasta el lejano continente y, al encontrar al ave lira le contó lo que andaba buscando. La hermosa ave de tonos marrones, escucho el relato de la cuclilla e hizo para ella varias imitaciones: la risa de la hiena, el aullido del lobo, el ruido del motor de un vehículo y hasta el sonido de un avión que había pasado sobre sus cabezas; todos a la perfección.

Sin embargo, el ave lira le confesó a la cuclilla lo que a nadie le había dicho: se sentía muy triste porque no tenía un canto propio y se tenía que conformar con imitar a los demás. Se sentía muy desgraciada porque no tenía identidad y que se conformaba con tener cualquier canto, siempre que fuera propio, porque así sabría quién es.

Luego, llevó a la cuclilla hasta una casa y desde la ventana le mostró un reloj. Al sonar las 12:00 salió un pequeño pájaro de madera que canta “cucú”. A la cuclilla le sorprendió que a los hombres en el mundo les gustaba mucho su canto, al punto de que se lo habían puesto a los relojes.

El ave lira le recordó a la cuclilla que si ella no tenía la intención de criticar con su canto no tenía por qué sentirse mal por lo que otros pensaran; “la crítica está en los oídos de quien la escucha, de manera que el problema es de quien escucha, no tuyo”. Además, se dio cuenta de que el canto que le había sido dado al nacer era el más hermoso del mundo por la sencilla razón de que era suyo.

La mariposa más pequeña

Al amanecer de un hermoso día nació una mariposa. Torpón, el divo del bosque, era el encargado de ayudar a las mariposas a salir de su capullo y esparcir polvo de mariposas sobre sus alas, pero estaba tan cansado que pasó por alto a uno pequeñito. Casi antes de irse a dormir lo notó, por lo que rápidamente sacó a La Mariposa Más Pequeña. Pero, justo cuando va a asentar su nombre en el libro de referencia, se da cuenta de que este es un tipo de mariposa que vive sólo 24 horas.

Agarra valor y le cuenta a La Mariposa Más Pequeña sobre su corta vida. Ésta, luego de sobreponerse por la forma tan brusca que Torpón utilizó para darle la noticia, decidió aprovechar al máximo el tiempo que le había sido dado. Le pidió a Torpón que la llevara a conocer los más hermosos paisajes, pero éste, imposibilitado para volar, la invita a viaje con la imaginación.

Le explica que si lograba trasladarse con el 51% de su mente a un lugar, su cuerpo también se transportaría hasta allí. Y así lo hizo. Viajaron hasta los Jardines de Versalles, donde La Mariposa Más Pequeña conoció a un colibrí y descubrió muchísimas flores. Luego fueron a un bosque de abetos ubicado en la Sierra Madre, donde pudo ver miles de mariposas Monarca.

Allí conoció a Barbara Lou, de quien se enamoró inmediatamente. Junto a ella y a Torpón viajaron por varios países del mundo y conocieron el cosmos, hasta que llegaron al Zoológico de Nueva York. En ese lugar hablaron con cada uno de los animales, los cuales una y otra vez les decían que su más grande sueño era ser libres y volver a sus tierras. Sólo el lémur le dijo que se sentía bien encerrado allí.

Al día siguiente, los periódicos informaban de la extraña desaparición de todos los animales del zoológico, menos el lémur que había sido llevado al hospital por una sobredosis de algodón de azúcar. Sólo La Mariposa Más Pequeña y sus amigos sabían que habían volado con el 51% de su mente.

Ya en el ocaso, decidieron volver al parque donde había nacido La Mariposa Más Pequeña. Le confesó a su amor que le quedaba poco tiempo de vida, le agradeció su amor sin límite y se despidió de ella entre lágrimas. Cuando Torpón fue a borrarla de su lista, notó que se había equivocado y que su amiga iba a vivir mucho más.

La Mariposa Más Pequeña fue muy feliz porque entendió que, de no haber sido así, ella no hubiese vivido con tal intensidad, valorando cada segundo de su vida. Y decidió que, de ahora en adelante, viviría como si fuera el último día. También entendió que el tamaño  no tiene nada que ver con la esencia de las cosas, pues como le dijo Barbara Lou “Algunas cosas pequeñas pueden estar llenas de amor, mientras que otras grandes pueden estar vacías”.

Comprendió que no importa cuánto tiempo vives, pero si cómo lo disfrutas, porque tal como lo decía la mamá de la mariposa Monarca “La vida es un vals muy breve, así que ponte los zapatos de bailar y sal a la pista”. Por tal razón, a partir de ese momento, su vida sería un baile constante.

Al final, no hubo reproche alguno por parte de La Mariposa Más Pequeña, quien aseguró: He aprendido algo que quizá nunca habría aprendido si hubiese creído que iba a vivir mucho tiempo. He vivido este día amándolo todo y a todos. Me he sentido agradecido por cada momento de mi existencia, y no he temido a ninguna criatura viviente, porque no tenía nada que perder. Así es como pienso vivir el resto de mi vida”.

La perrita preocupada y el grillo consciente

Cuenta sobre una pequeña perrita lebrel de nombre Dina que siempre estaba preocupada y temerosa. Vive con su dueña, llamada Cerise, quien luego de trabajar por muchos años en una chocolatera, decide recorrer el mundo para vivir y aprender, por lo que le consigue un nuevo hogar a su pequeña mascota.

En su nueva casa, Dina conoce a Aarón, su dueño; a Bixley, otro lebrel como ella; y a un grillo muy sabio que la invitó a conocerse a sí misma, a dejar los temores a un lado, a subir su autoestima y a amarse por ser quien era, pues de esta forma sería realmente.

A Dina le tocó irse de viaje con su nuevo amo y sus amigos; paseo que aprovechó el grillo para ayudarla a vencer sus temores ante el cambio y a conocer su lebrel superior, es decir, su yo superior, el cual siempre la ayudaría a caminar por el sendero correcto y a tomar  las decisiones más acertadas para su vida.

Durante su proceso de aprendizaje, Dina conoció a Clint Eastwood a quien siempre había admirado. Le costó mucho acercarse para conocerlo pero, una vez más, el grillo viene en su ayuda y la impulsa para que conozca al artista: Sólo bastó una mordida  en la cola y el apoyo del universo que hizo que todo funcionara a la perfección.

Al conocerla Eastwood quedó tan encantado que invitó a la pequeña lebrel a participar en su próxima película. Esto le enseñó a Dina que para alcanzar sus objetivos debe vencer el miedo y atreverse a ir tras ellos. Entendió que lo primero que debe hacer es amarse a sí misma y, luego, podrá amar a los demás. Allí radica la verdadera autoestima.

Personajes principales del Libro

En cada una de las cuatro historias se narra la vivencia de ciertos personajes principales que dejan una hermosa enseñanza. Todos realizan un viaje físico y un viaje interior, acompañados de otros seres junto a quienes este aprendizaje es más profundo. A continuación se presentan los protagonistas de El búho que no podía ulular.

El Búho

Es el personaje que da el nombre al libro y cuya historia da inicio a los relatos. El un búho bebé que en lugar de decir Who? el sonido típico de los búhos, dice Why?, lo que le acarrea la expulsión de su grupo y lo lleva a vivir grandes aventuras que le permiten descubrir el valor de la libertad y de ser uno mismo.

Papá y mamá Búho

Se horrorizan al saber que su hijo es diferente al resto de los búhos y lo obligan para que sea igual a los demás. Sienten vergüenza porque su hijo es diferente. Sufren tras la expulsión de su hijo, pero lo aceptan porque creen que eso es lo correcto ya que lo hace la mayoría.

El Pato

Al igual que el búho, no puede pronunciar la palabra que de acuerdo con su especie debe emitir: en lugar de decir Quack dice cuic, por lo que también es expulsado. Decide ser médico, pero se decepciona al saber que debe cumplir con muchos requisitos. Junto al bebé búho, viaja para aprender que debe aceptarse tal como es.

La Mariposa

Es un animal muy pequeño que al nacer se entera que sólo tiene 24 horas de vida, así que decide vivirla a plenitud. Conoce el amor, la libertad, vence el temor y acepta su destino de una manera positiva. Al final del día se entera de que no morirá y da gracias por lo ocurrido, pues asegura que sólo de esa forma logró vivir tan intensamente.

La Cuclilla Talua

Una pequeña ave que, luego de ser criticada por una ardilla, duda de la belleza de su canto y viaja por el mundo buscando un canto más bello para imitar. Al final aprendió que su canto era bello porque era único y era suyo; además, no debía renunciar a ser quien era porque a otros no les gustaba.

La Perrita Dina

Una perrita lebrel extremadamente tímida que se vio obligada a cambiar su destino luego de que su dueña decidiera viajar por el mundo para conocerse. En su nueva vida, gracias a su amigo grillo, logró vencer sus temores, lo que la llevó a convertirse en estrella de cine.

El Grillo

Un sabio animalito que ayudó a la perrita Dina a conocer su yo superior y, por consiguiente, conocerse a sí misma, amarse, aumentar su autoestima y lograr todo lo que se propusiera. Acompañó a la lebrel durante todo su viaje y le mostró que el verdadero viaje era hacia adentro.

Análisis de El Búho que no podía ulular

Estas historias, narradas a modo de fábula, invitan al lector a volver a su tiempo de infancia y ver cómo la sociedad y sus falsas estructuras, se ha encargado de limitar el crecimiento espiritual del ser humano. Es común ver cómo hoy en día las personas que deciden ser diferentes, enfrentarse a lo ya establecido o al sistema, son rechazados por la mayoría.

En esta sociedad de consumo, pareciera ser que las personas también nos hemos convertido en productos o cosas, que sólo sirven para ser utilizadas y desechadas, de acuerdo con los intereses de cada individuo. Pero El búho que no podía ulular llama a romper los esquemas, a valorar las diferencias porque eso es lo que nos hace realmente únicos y libres.

La idea es mantener la esencia de cada persona, sin que deba renunciar a quien realmente es sólo para ser aceptada en un grupo, ya sea de trabajo, de amigos e, incluso, familiar. Aceptarnos a nosotros mismos tal como somos, y defender lo hermoso de nuestra personalidad. Es mejorarnos a nosotros mismos, pero no para ser aceptados por otros, sino para querernos cada día más, para mejorar nuestra autoestima.

El miedo al cambio se ha institucionalizado y cada vez son más las personas que se conforman con lo que tienen, porque eso es lo que está “socialmente establecido o aceptado”. En el fondo, estas personas se sienten frustradas y solas porque no están satisfechas con quienes son y lo que hacen con sus vidas.

La invitación es a vivir intensamente, como como lo hace la mariposa; a no temerle a los cambios, como aprendió la pequeña lebrel; a aceptarnos tal como somos y reconocernos hermosos y únicos, como lo hizo la cuclilla; y a reconocernos y amarnos desde nuestras diferencias porque allí radica la verdadera libertad, como lo experimentaron el pato y el búho que no podía ulular. Si quieres disfrutar de otras lecturas similares te invitamos a hacer click en los siguientes enlaces.

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