El monarca de las sombras, un libro de Javier Cercas

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El monarca de las sombras representa a Manuel Mena, tío abuelo del Javier Mena, autor de esta novela, un joven falangista de 19 años, quien falleció en medio de la batalla del Ebro. Cercas trata de dilucidar por qué Mena estuvo del lado equivocado de la historia. Aquí un análisis de esta fascinante historia.

El monarca de las sombras

Argumento de El monarca de las sombras

La obra del escritor español Javier Cercas El monarca de las sombras,  relata la búsqueda de las huellas perdidas de su tío abuelo Manuel Mena, un joven desconocido que “luchó por una causa injusta y murió del lado equivocado de la historia”.

Cuenta la historia del joven  Manuel Mena que, en 1936, una vez que estalló la guerra civil española, se unió al ejército franquista y falleció en combate durante la batalla del Ebro. Por mucho tiempo fue el héroe oficial de la familia. Este hombre era tío abuelo de Javier Cercas, quien a pesar de su vena literaria, siempre se negó a hurgar en este pasado, hasta que el peso de la historia lo obligó a hacerlo.

El resultado de esa indagación es una novela atrayente, repleta de acción, emoción y humor, la cual nos pone cara a cara con algunos de los temas prioritarios en la narrativa de Cercas: la extraña belleza del heroísmo, la empecinada presencia de los muertos y la complicación de enfrentar y hacerse cargo del pasado incómodo.

Javier Cercas en El monarca de las sombras hace una exploración personal y a la vez colectiva de su historia familiar, en una propuesta narrativa “belicosamente belicista”. En esta obra, el autor da cuentas sobre la pregunta en torno de la herencia de la guerra que Cercas formuló con su libro Soldados de Salamina.

Análisis de El monarca de las sombras

La historia se va construyendo a la vista del lector. Porque Cercas no sólo la relata para los lectores, sino también a sí mismo –aunque por mucho tiempo deseó y temió escribirla-; a su madre, sobrina del protagonista; a sus vecinos que lo saben escritor y a quienes encuentran en el relato algo de sí mismos.

El monarca de las sombras

Y durante el desarrollo de este relato en construcción, que a veces duda de su alcance pero que está claro en su propósito, se suceden diálogos con otras novelas del autor. Quizá como dice el propio Cercas, El monarca de las Sombras es el verdadero final de Soldados de Salamina.

Esta novela ha encontrado como espejo la obra “El desierto de los tártaros”, de Dino Buzzati; el cuento “Es glorioso morir por la patria”, de Danilo Kis; unos versos de la Ilíada, en los que Aquiles muere con belleza y honor; y otros versos de la Odisea, en los cuales también Aquiles reconoce en el Averno, que “preferiría ser un modesto campesino a un monarca del reino de la muerte”. De allí proviene el título de la obra.

El monarca de las sombras representa al tío abuelo de Cercas: el joven de 19 años Manuel Mena, falangista que cayó en la batalla del Ebro, en septiembre de 1938, cuando era alférez en un regimiento de Tiradores de Ifni, unidad en la que sirvió y en la que falleció producto de cinco heridas que recibió.

En este libro encontramos dos historias entrelazadas: una que inquiere en los recuerdos del difunto y en nuestra relación estrecha con el pasado, y la crónica que se narra sobre su participación en la guerra hasta el momento de su muerte. Al momento de relatar los hechos, el autor no hace suposiciones de tipo alguno y, al referirse a sí mismo, sustituye el uso de la primera persona narrativa, por el vocativo “Javier Cercas”.

Existe una narración meticulosa de los lugares y batallas, así como de los viajes de Mena, encontraron en la pluma de Cercas un estilo narrativo ágil y armonioso, que llega a leerse con cierta fascinación. La otra historia, la entretejida, que hurga entre sombras y descubrimientos, entre dudas y certezas, muestra su esplendor en los encuentros con los protagonistas del pasado y en la reconstrucción de la historia moral del pueblo de Ibahernando.

Al final del libro El monarca de las sombras, estas dos historias confluyen en una sola. Esto ocurre luego del viaje que Cercas realiza a Bot, pueblo cercano a los lugares donde se desarrolló la batalla del Ebro, en donde estuvo el hospital de campaña en el que falleció Manuel Mena.

Cercas encuentra muchas verdades. Un habitante del pueblo lo sabe todo e, incluso, logra ubicar a una anciana que trabajó como auxiliar de enfermeras en tiempos de la guerra. Es un momento de gran trascendencia, un momento en el que la verdad es revelada.

Tal vez Manuel Mena intuyó que “era un soldado perdido en una guerra ajena”, pues representó en cierta forma a la naciente burguesía rural, o más bien republicana, porque aquel régimen era verdaderamente el suyo, que modernizaba al país y garantizaba un nuevo futuro. Pero a él, como a muchos, les aterró el sectarismo impuesto, por lo que fueron a una guerra que consideraron les era impuesta, perdieron su vida en el combate y desaparecieron en el silencio de la historia.

Cercas refiere dos puntos de vista de la batalla: la heroica pintada por Velázquez en La rendición de Breda, y la oscura y siniestra que Goya representó a la luz de un farol en la montaña del Príncipe Pío. Pero no hay otra realidad que la última, pues aunque este relato es valiente y llega a ser persuasivo, no sugiere un armisticio tramposo sino una réplica del grito de “paz, piedad, perdón”, que Manuel Azaña levantó cuando aún las armas goteaban sangre.

En una oportunidad, Cercas confesó no querer tocar el tema de Manuel Mena, puesto que era un tema tabú. El escritor sentía vergüenza por el hecho de que su tío abuelo hubiere sido falangista y que varios de sus antepasados fueran de derecha. Para muchos, esta es  probablemente la novela más sentimental de Javier Cercas.

Resumen de El monarca de las sombras

Manuel Mena, tío abuelo de Javier Cercas, fue el héroe admirado por la madre del autor. Tal como ocurre en los clásicos literarios, tuvo una “muerte bella”, cayó herido en el campo de batalla y falleció en Bot a los 19 años, por allá en 1938.

El hecho de escribir sobre su familia y su historia, hace de este relato un ejercicio catártico y de exorcismo para Cercas, quien en busca de Mena se enfrenta a sus propios demonios para poder comprender el peso de la historia sobre sus antepasados en Ibahernando, y la razón por la que tomaron partido a favor de quienes estaban del lado equivocado de la historia.

Con gran valor, Cercas investiga sobre su historia familiar, que viene a ser el grupo social donde nace y crece Manuel Mena. Así, ambas vidas se van uniendo a medida que la búsqueda se profundiza. Al igual que otras obras de este autor, en El monarca de las sombras se plantea del objetivo de mostrar la realidad y la verdad histórica, evitando toda ficción.

Tratando de profundizar en su trabajo literario, el autor se desdobla en la representación del Yo narrador (Javi, Javier) y la de Javier Cercas, quien es el autor real y que es mencionado por el narrador como si fuera otra persona. Porque en esta obra, aunque el narrador lleva el nombre del autor y encarna sus propios rasgos, sigue siendo una figura ficticia como cualquier personaje de novela.

Esta estrategia narrativa le permite a Javi narrador no sólo investigar, sino también contar la historia ajustada a la realidad de los hechos, pero como no es un narrador de fiar, puede imaginar situaciones para recrear aquello que desconoce y, como por descuido, afirmar que no dirá lo que ya está diciendo.

Se presentan, como ya sabemos, dos historias dentro de esta novela: la que narra la vida de Manuel Mena, desde su juventud hasta su madurez prematura y su muerte precoz, ubicada en el pasado; y la investigación que realiza el narrador en el presente para conocer las circunstancias de su tío abuelo y así completar de una vez por todas el libro que llevaba guardado dentro de sí desde hace mucho tiempo.

Mensaje de la obra

Cuando Javier Cercas le contó a su amigo David Trueba sobre la intención de escribir El monarca de las sombras, este le respondió: «Escribas lo que escribas, unos te acusarán de idealizar a los republicanos por no denunciar sus crímenes, y otros te acusarán de revisionista o de maquillar el franquismo por presentar a los franquistas como personas normales y corrientes y no como monstruos”.

Y así fue. En esta historia, a la que Cercas le huyó por mucho tiempo, se narra la historia de Manuel Mena, tío abuelo del escritor, quien como ya sabemos, fue un falangista que luchó y murió en la batalla del Ebro, en 1938. El hecho de indagar, hurgar y buscar en la historia familiar, significó para Cercas un acto personal de enfrentarse y hacerse cargo del pasado franquista de sus antepasados, eso que tanto le apenaba.

Sin embargo, la curiosidad de conocer la razón por la que Manuel Mena se fue a la guerra siendo tan joven y por qué luchó con Franco, fue más poderosa para el escritor, quien se sobrepuso a su vergüenza y realizó una profunda y paciente investigación.

Pero, sobre este proceso de búsqueda, individual y familiar, que se inició en 2012, no deben colocarse grandes expectativas. Son más destacables las reflexiones que se generan de dicha investigación y la manera en que son expuestas por el autor. Se evidencia una diatriba entre el deseo de imaginar del Javi novelista, y el compromiso de relatar solo los hechos comprobados del Cercas periodista. Aun así, la estructura del libro es dinámica y fluida.

En el libro El monarca de las sombras son varias las páginas dedicadas por el autor a analizar el contexto político de la II República, cómo fue la realidad vivida en Ibahernando y cuál fue el papel que desempeñó su familia durante la guerra.

Para lograr su cometido, Cercas entrevista a Antonio Ruiz Barrado, apodado el Pelao, cuyo padre fue asesinado por los franquistas. Este hombre, tratando de hurgar en sus recuerdos, dice poco o nada sobre Mena, pero asegura que “entonces se mataba por cualquier cosa… Así fue la guerra…”

Cercas habla también con su primo Alejandro y con un amigo de éste, Manolo Amarilla, antiguo militante socialista que conserva en su casa algunos recuerdos de Manuel Mena. A estas conversaciones se le suma la que sostuvo con un tío en la afueras de la ciudad de Cáceres, lo que le permitió afianzar su presunción de que su tío abuelo se había equivocado de bando y así como conoció la gloria, también conoció las sombras de la guerra.

Para ilustrar esta idea, Cercas realiza una pormenorizada crónica sobre la batalla del Ebro: ciento quince días y noches en los que más de doscientos cincuenta mil soldados lucharon sin cuartel, hubo veinticinco mil muertos y ciento diez mil bajas.

Las investigaciones conducen al escritor a Bot, un pueblo catalán a donde Mena fue trasladado luego de ser herido en el frente de batalla, y logró ubicar la casa en la que éste falleció. Sin embargo, Javier Cercas queda con la sensación de que tras todo ese proceso de búsqueda, lo que ahora sabe de Manuel Mena es infinitamente menos que lo que ignora sobre este personaje.

El título de la obra es una clara referencia del episodio de la Odisea en el que Ulises se encuentra con Aquiles en el Averno y éste le asegura que preferiría ser el más humilde de los siervos a reinar sobre los muertos. Es así como El monarca de las sombras representa una odisea interior para el autor, que desciende al infierno de sus temores y se enfrenta al fantasma de su tío abuelo; una catarsis para redimirse y redimir el pasado ideológico de su familia. Si deseas seguir leyendo sobre temas relacionados, haz click en los siguientes enlaces:

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