Resúmenes y libros de Platón: Biografía

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Ética, política, filosofía, son algunos de los temas desarrollados por el filósofo griego Platón, cuyos escritos presentados en forma de diálogos, aún se conservan intactos y son la base de la filosofía occidental. Aquí hablaremos de los libros de Platón, además de su biografía y datos de interés.

LIBROS DE PLATÓN

Biografía de Platón

Platón fue un filósofo griego que nació en Atenas, entre el 427 y 428 a.C. Discípulo de Sócrates y maestro de Aristóteles, junto a quienes construyó las bases sobre las que está asentada la tradición filosófica europea. Su nombre real era Aristocles Podros, pues Platón era un apodo cuyo significado era “el de la espalda ancha”.

Nacido de familia noble fue educado para la política, pero luego de conocer a Sócrates cambió su vocación y se dedicó de lleno a la filosofía, aunque la política fue el centro de muchos de sus escritos, tal como se muestra en su obra La República, en la que establece la estructura para la construcción de un Estado ideal.

Fue discípulo de Sócrates desde los 20 años y fue un acérrimo opositor de los sofistas (Protágoras, Giorgias), a quienes se enfrentó abiertamente en múltiples oportunidades. Luego de que su maestro fue condenado a muerte, huyó de Atenas y se alejó de la vida pública.

A diferencia de su maestro, Platón sí dejó obras escritas, presentadas siempre en forma de diálogos, en los que desarrolló diferentes temáticas como filosofía política, psicología, ética, epistemología, antropología filosófica, gnoseología, cosmogonía, cosmología, metafísica, filosofía del lenguaje y de la educación. Se cree que la totalidad del trabajo de Platón ha sobrevivido intacto.

En sus primeros escritos, Platón deja ver la gran influencia de su maestro, la cual fue disminuyendo con la madurez del pensador. Aun así, sus obras representan una impresionante sistematización del conocimiento, enfrentado a la tradición presocrática y sofista, que es la base del pensamiento occidental.

Viajó por Oriente y el sur de Italia, donde tuvo la oportunidad de intercambiar conocimientos con los discípulos de Pitágoras. En Siracusa fungió como asesor del rey Dionisio I el Viejo, pero tras una infortunada experiencia, fue hecho prisionero y vendido como esclavo en Egina, hasta ser rescatado por un conciudadano que lo reconoció.

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Luego de esto, en el año 387 fundó la Academia, escuela de filosofía ubicada en las afueras  de Atenas, cuyo nombre se debe al héroe griego Academo. Esta institución fue concebida como una especie de “secta” organizada por estatutos y reglamentos, en las que funcionaban una residencia de estudiantes, biblioteca, aulas y seminarios para especializaciones. Este viene siendo el precedente de las modernas universidades.

En la Academia se investigaba, se estudiaba y se debatía sobre infinita cantidad de asuntos, puesto que la filosofía engloba el saber en su totalidad. Con el paso del tiempo, fueron apareciendo diferentes disciplinas especializadas que dieron origen a nuevas ramas del conocimiento, como la ética, la física o la lógica. Esta institución permaneció activa más de 900 años, hasta que en 529 d.C, Justiniano decretó su cierre definitivo.

Es en la Academia, donde se forjó la amistad entre Platón y su discípulo Aristóteles, quien viajó desde Estagira para estudiar filosofía, alrededor del 367 a.C, lo que les permitió profundizar la investigación filosófica en sus diversas vertientes.

Platón utilizó   recursos como los mitos y alegorías para desarrollar su doctrina filosófica, tales como la teoría de las Ideas y la construcción del estado Ideal, siendo esta última el sustento tomado por muchos para considerar al pensador griego como uno de los fundadores de la filosofía política al proponer que la ciudad justa debe ser gobernada por filósofos reyes.

Todos coinciden en que la influencia de Platón como autor y sistematizador es incalculable para la filosofía y su historia. De hecho,  el filósofo inglés Alfred North Whitehead, escribió en su momento  “La caracterización general más segura de la tradición filosófica europea es que consiste en una serie de notas a pie de página de Platón”, es decir, que el pensamiento filosófico occidental es sólo un cúmulo de notas a pie de página de los diálogos platónicos.

Durante su vejez y últimos años de vida, Platón se dedicó a impartir sus conocimientos en la Academia que fundase años antes Falleció en Atenas en el 347 a.C, a los 80-81 años.

LIBROS DE PLATÓN

Nacimiento y familia

Platón nació en el seno de una familia de nobles, en Egina, hacia el año 427 a.C. Su padre, Aristón, decía ser descendiente del último rey de Atenas, Codro. Su madre fue Perictione, quien guardaba parentesco con Solón, hermano menor de Glaucón y de Adimanto; hermano mayor de Potone (madre Espeusipo, quien fuera discípulo de Platón y su sucesor en la dirección de la Academia) y medio hermano de Antifonte, pues su madre, tras la muerte de Aristón, se casó con Pirilampes, con quien tuvo un hijo.

Critias y Cármides, quienes formaron parte de la dictadura oligárquica de los Treinta Tiranos que ocupó el poder tras la guerra del Peloponeso, eran tío y primo, respectivamente, por parte de su madre. Estos orígenes le infundieron un fuerte espíritu antidemócrata, tal como lo denota en La República, Leyes y Político. Rechazó abiertamente las acciones violentas ejecutadas por sus parientes y se rehusó a formar parte de su gobierno.

Nombre

Al parecer, el nombre de Platón proviene del apodo que le colocó el profesor de gimnasia, haciendo referencia a sus características físicas. Se traduce como “el que tiene las espaldas anchas”, de acuerdo con lo que relata Diógenes Laercio en su libro Vida de los filósofos ilustres. Como mencionamos al principio, su nombre era Aristocles.

Educación

Platón era elogiado de niño por su rapidez mental, su modestia y su gran amor por los estudios. Durante su juventud se interesó en las artes (poesía, drama, pintura, entre otras), al punto de que hoy en día se conservan una serie de epigramas de su autoría, los cuales son aceptados como auténticos.

De igual forma, se cree habría escrito o tenía interés en escribir tragedias, afán que abandonó al convertirse en discípulo de Sócrates, y prueba de ello son las fuertes críticas hechas por Platón a las artes en su obra La República, argumentando su exclusión del Estado ideal.

También se denota su interés por la gimnasia y la actividad física y corporal; de hecho, hay quienes señalan que pudo haberse dedicado a la práctica de alguna disciplina deportiva y que habría participado en las guerras del Peloponeso y de Corinto, aunque no hay pruebas fehacientes de ello.

Con referencia a su temprana formación intelectual, es Aristóteles quien destaca que antes de conocer a Sócrates, Platón ya frecuentaba al  heraclíteo Cratilo, quien sostenía la filosofía de que todo lo sensible está por ocurrir y, por tanto, no es posible el conocimiento científico previo a la ocurrencia del mismo.

Sin embargo, esta visión cambia tras la influencia de Sócrates, quien insiste en la definición de las cosas para poder hablar con ellas con propiedad, convenciendo a Platón de que hay realidades cognoscibles, y permanentes, que no son sensibles, sino de naturaleza inteligible. Esto, de acuerdo con Aristóteles, es la raíz de la teoría de las Ideas.

Platón conoció a su maestro a la edad de 20 años, aunque el historiador W.K. C. Guthrie asegura que ya lo conocía desde antes, por lo que suele aseverar que su encuentro se suscitó entre 412 y 407 a.C, entre los 15 y 20 años de Platón y, desde ese momento, fue uno de los discípulos más cercanos de Sócrates hasta que en 399 éste fue condenado a pena de muerte por el tribunal popular ateniense.

En La Apología, Platón presenta a Sócrates – quien fue acusado por Ánito y Meleto de impiedad, es decir, de no creer en los dioses, y de corromper a la juventud – ante el tribunal arguyendo su defensa y señalando a sus acusadores de la injusticia cometida en su contra.

Luego de recibir la condena, Sócrates se dirige a un grupo de amigos que lo acompañan desde la tribuna, entre ellos Platón. Sin embargo, en el diálogo Fedón, el filósofo refiere que Equécrates, durante la tarde última de Sócrates antes de tomar la cicuta, dice “Platón estaba enfermo, creo”, lo que denota que el discípulo estaba ausente al momento de que su maestro era condenado.

Tras la muerte de Sócrates, Platón, con apenas veintiocho años, abandonó Atenas y viajó hasta Megara, Sicilia, a casa de Euclides, reconocido socrático fundador de la escuela megárica.  Luego viajó a Cirene para reunirse con el matemático Teodoro (representado en Teeteto) y con Aristipo, quien fundó la escuela cirenaica.

Los viajes antes mencionados aún son puestos en duda por algunos estudiosos, quienes dan por seguro los viajes realizados por Platón a Italia y a Sicilia, cuya prueba se sustenta en la carta VII, en la cual el filósofo reconstruye su itinerario y travesías.

Durante su paso por Italia tuvo contacto con pitagóricos y eleatas, cuya influencia se deja ver en varias de sus obras, como es el caso de Filolao, Eurito y Arquitas de Tarento. En 387 a.C. llegó a Siracusa, Sicilia, entonces gobernada por el tirano Dionisio. En ese tiempo conoció a Dión, sobrino del gobernante, por quien sintió gran atracción y a quien transmitió gran parte de las doctrinas socráticas sobre la virtud y el placer.

Según la tradición histórica, tras culminar su viaje, Platón fue vendido como esclavo por órdenes de Dionisio, pero fue rescatado gracias al cirenaico Anníceris, quien lo reconoció mientras estaba en Egina, polis que se encontraba en guerra con Atenas.

Academia y vejez

Poco tiempo después de su regreso de Sicilia, Platón adquirió una finca en las afueras de Atenas, donde fundó la Academia, en honor al héroe Academo, la cual funcionó de forma ininterrumpida hasta el año 86 a.C. cuando fue destruida por los romanos; luego fue reconstruida por los platónicos hasta el 529 a.C, cuando fue clausurada por órdenes de Justiniano I, quien vio en las escuelas paganas una amenaza contra el cristianismo.

Fueron muchos los filósofos formados en la Academia, siendo uno de los más notables Aristóteles, quien trabajó junto a Platón alrededor de 20 años, hasta la muerte del maestro y cuyos debates y documentos siguen siendo referencia hoy día.

Según describe W.K.C., “La santidad del lugar era grande, y se celebraban otros cultos allí, incluidos los de la misma Atenea. Para formar una sociedad que tuviera su tierra y sus locales propios, como hizo Platón, parece que era un requisito legal el registrarla como thiasos, es decir, como asociación de culto dedicada al servicio de alguna divinidad. Platón eligió a las Musas, que ejercían el patronazgo de la educación”.

Para ingresar a la Academia era condición sine qua non  poseer conocimientos previos sobre matemáticas. En dicha institución se impartía conocimientos sobre diferentes áreas como geometría, aritmética, astronomía, armonía y tal vez ciencias naturales, como parte de la preparación  para el desarrollo del pensamiento lógico, la dialéctica, que era el método usado para la inquisición y búsqueda filosófica, esencia de la Academia.

De igual manera, una de las principales actividades de la institución, era la formación de los filósofos en materia política, a fin de hacerlos capaces para legislar, asesorar, orientar e, incluso, gobernar, al punto de que varios platónicos, tras formarse en la Academia, se dedicaron a la actividad política.

Platón también fue influenciado por otros filósofos como Pitágoras, pues sus postulados de armonía numérica y geomatemáticas se ven reflejados en la noción planteada por platón sobre las formas. Igualmente¸ conoció la obra de Anaxágoras, quien también fue maestro de Sócrates y sostenía que la razón puede llenar todo; y Parménides, quien se refirió a la unidad de todas las cosas e influyó en el pensador griego sobre el alma.

Influencias

La evolución de los diálogos platónicos denotan no sólo la madurez de Platón, sino también la influencia que recibió de otros grandes pensadores. Su principal inspirador fue su maestro Sócrates, pero muchos otros filósofos también incidieron en el pensamiento de este sistematizador.

Pitágoras

Aunque siempre se ha señalado a Sócrates como el pensador que más influyó en Platón; Pitágoras, o de forma más amplia, los pitagóricos como es el caso de Arquitas, también tuvieron relevancia significativa en la formación del pensador griego. Aristóteles aseguró que la filosofía platónica fue muy cercana a la enseñanza de Pitágoras y sus discípulos, hecho que fue aseverado tiempo después por Cicerón.

La enseñanza de los pitagóricos se centraba en que todas las cosas son números y que el cosmos tiene su origen en principios numéricos. De igual forma, presentó el concepto de forma como algo distinto de la materia y que el mundo físico es la imitación de otro mundo matemático eterno.

El filósofo griego Numenio de Apamea aceptó a Pitágoras y a Platón como las autoridades a seguir en filosofía; sin embargo, señaló que el segundo estaba subordinado al primero, pues consideraba la filosofía pitagórica como fuente de toda la filosofía verdadera, incluida la de Platón.

Heráclito y Parménides

Ambos filósofos, se apartaron de a mitología y comenzaron con la tradición metafísica que influyó en Platón y que permanece hoy; siguiendo así el camino iniciado por los filósofos griegos presocráticos como es el caso de Pitágoras.

Los escritos de Heráclito que aún existen proponen la idea de que las cosas cambian o se convierten constantemente, tal como lo hace el río con sus aguas cambiantes. Platón conoce estas ideas por medio de Crátilo, discípulo de Heráclito, quien sostenía que el cambio continuo es justificación suficiente para el escepticismo pues no se puede definir algo que está en constante cambio y no tiene naturaleza permanente.

Por su parte, Parménides planteó una visión contraria, arguyendo la idea del Ser inmutable y de que el cambio es sólo una ilusión, por lo que lo califica como la base fundadora de la metafísica u ontología, distintas de la teología. Estas posiciones sobre el cambio y la permanencia, o el devenir y el ser, aunque enfrentadas, influyeron en platón al momento de presentar su teoría de las formas.

Es de destacar que el diálogo más autocrítico de Platón es Parménides. Allí aparecen  Parménides y su alumno Zenón, discutiendo sobre la negación del cambio y de la existencia del movimiento. En el diálogo Sofista, se incluye a un eleático discípulo de Parménides, en cuyo desarrollo Platón sostiene que el movimiento y el descanso “son”, contrariando a los seguidores de Parménides que dicen que el descanso es pero el movimiento no es.

Sócrates

Tal como lo hemos reseñado ampliamente, Platón fue uno de los más devotos seguidores jóvenes de Sócrates y del pensamiento socrático; siendo que aún se discute la relación precisa que mantenían ambos filósofos. No obstante, Aristóteles establece que son diferentes las doctrinas que influyen en Platón y Sócrates al desarrollar el concepto de las formas: Sócrates se observa por medio de la investigación del mundo natural, mientras que Platón desarrolla formas que existen más allá de la comprensión humana.

Libros de Platón

A excepción de la Apología y de las Cartas, la totalidad de las obras de Platón están escritas en forma de diálogos. En la estructura de sus escritos, el filósofo ubica a una figura central, en la mayoría de los casos es Sócrates y, a partir de allí desarrolla discusiones y debates filosóficos con diferentes personajes o participantes.

A diferencia de su maestro Sócrates, quien no dejó documentos escritos sobre su pensamiento;  Platón dejó asentado su trabajo, el cual ha sido conservado casi en su totalidad hasta el día de hoy. De acuerdo con los estudiosos, Platón fue el primer autor que empleó el diálogo como método para explicar su pensamiento y su filosofía.

En estos relatos dialogados de identifican recursos como el excurso o relato mitológico, el comentario indirecto, y conversaciones diversas que permiten construir y darle forma a las ideas. También se utilizan recursos como los monólogos que en algunos casos eran de extensión considerable.

Para la época, los textos dialogados constituían un elemento cultural novedoso ya que permitía definir el perfil psicológico de los participantes para así desarrollar puntos de vistas diferentes en torno a un tema. En este estilo de redacción no tenía cabida la poesía  más sí el debate como medio para el intercambio de puntos de vista que no solamente eran enunciados sino también ampliamente explicados por los interlocutores.

Un elemento a destacar del estilo platónico es el uso del mito como medio para explicar de forma más comprensiva el pensamiento filosófico, muestra de su facilidad para engranar el pensamiento con la expresión. Ejemplos del uso que hizo Platón al recurso del mito lo encontramos en el “mito de las cavernas” que aparece en La República, así como también los juicios de ultratumba que se relatan en Gorgias o el de Epimeteo, en Protágoras.

La obra de Platón fue fecunda ya que abarcó gran cantidad de temas de interés general. Para facilitar su comprensión ésta ha sido dividida de acuerdo con varios criterios. En esta oportunidad tomaremos como referencia la clasificación cronológica que es la más aceptada y más utilizada; la cual dará una idea de la producción literaria de platón en sus diferentes etapas de vida.

Diálogos de juventud (de los 28 a los 38 años), 399-389 a.C.

Llamados también diálogos del período socrático pues se evidencia claramente la influencia de los métodos y filosofía del maestro (Sócrates) en el discípulo. En éstos se distingue la preeminencia de elementos mímico-dramáticos, como es el caso de los comienzos abruptos sin preparación alguna para el lector.

Estas obras fueron escritas previo al primer viaje de Platón a Sicilia. En ellas destaca la temática ética y política; además denota la aplicación de métodos de investigación socráticos. Estos son algunos de los textos platónicos más relevantes de esa época.

  • Apología de Sócrates

No sé, atenienses, no sé”. Así inicia la obra, escrita por Platón entre el 393 y 389 a.C, en la que Sócrates realiza su autodefensa ante el juzgado, luego de falsas acusaciones en su contra, las cuales lo señalan de impiedad (no creer en los dioses).

Esta frase, que supone el inicio del final de su vida, se ha tomado como el eje de su filosofía “solo sé que no sé nada”, que perdura hasta hoy. Al leer la totalidad del texto se puede determinar que aunque el filósofo esbozó todos los argumentos posibles, ya él suponía el final y la sentencia, que no fue más que la muerte. La obra se estructura de la siguiente manera:

Primera parte

a- La introducción: En ella Sócrates deja en claro que las acusaciones que se le hacen son falsas pero que él se ajustará a la verdad, como siempre. Desde el principio, se denota que Sócrates intuye la sentencia antes de ser dictada, desde el inicio. Aquí, presenta la estructura de su defensa: Responder a las primeras falsas acusaciones, responder a sus primeros acusadores y responder a las más recientes acusaciones.

Hace esta aclaratoria por cuanto asegura que sus acusaciones datan de mucho tiempo atrás, por lo que asegura que al tener 70 años en ese momento, los señalamientos primeros han hecho mella en la mente de otros, llegando a convencerlos de la verdad de una calumnia y no es más que la aseveración de que Sócrates no cree en la existencia de los dioses.

b- La acusación: Aquí señala a sus acusadores: Melito, Anito y Licón, y da lectura a su acusación.

c- La explicación del porqué se le acusa: En este aparte, Sócrates dialoga con sus juzgadores y trata de aclarar el porqué de tales acusaciones. Esta radica en que, luego de una aseveración hecha por el oráculo de Delfos en la que dice que no hay hombre más sabio que Sócrates, trató de demostrar que había hombres más sabios que él, pero encontró que muchos pasan por sabios sin serlo y por ello trató de disuadirlos de tal error, lo que le valió el odio de muchos.

Esta muestra de arrogancia, aunque él se haya percibido como un hombre humilde tal vez fue el acicate que llevó al juzgado, en el que seguramente estaban políticos, poetas y sofistas, entre otros, a sentenciar con la pena capital.

Sin duda alguna, esta acción es una garantía de rechazo en todos los escenarios y tiempos posibles, y Sócrates no escapó de esa realidad. El pensador culmina su exposición asegurando. “Por esto es por lo que se me odia, por decir la verdad”

d- Su interpretación del Oráculo de Delfos: Concluye que lo que quiso decir el Oráculo fue “Mortales, el más sabio de vosotros es aquél que, a ejemplo de Sócrates, reconoce que nada es su sabiduría”. Al parecer, el reconocimiento de que nada sabe fue la mecha que encendió la hoguera de odio hacia él.

e- La refutación de los cargos: Sócrates hace una serie de preguntas a Melito y a su vez ataca a sus acusadores, señalándolos de petulantes, indolentes y mentirosos. Melito logró defenderse astutamente y Sócrates continúa sumando elementos en su contra.

Aquí, Sócrates demuestra que la acusación de “impiedad” es falsa, al hacer que Melito acepte que el sabio sí cree en los Daimones (hijos de los dioses) y, si cree en estos, no puede dudar de la existencia de los dioses.

f- La autoaniquilación: Sócrates cierra esta exposición con una frase definitiva, a sabiendas de que sería la gota faltante para hacer desbordar el vaso de la paciencia y la tolerancia de los 500 jueces presentes: “De todas maneras, hagáis caso de Anito o no hagáis, me absolváis o me condenéis, nunca jamás obraré de otro modo, así tenga que sufrir mil muertes”.

Asegura no temer a la muerte y que no irá en contra de su deber religioso de decir la verdad, por lo que pone su confianza en los argumentos presentados y en la verdad para ganar el favor del jurado, que al final lo encontró culpable con 281 votos en contra y 220 votos a favor.

Segunda parte

  1. La aceptación: Sócrates acepta su condena, no sin antes comentar que esperaba fuese por una diferencia mayor y no de apenas 30 votos. Hasta el último momento reclamó su inocencia.
  2. El señalamiento de la pena: Por ley, Sócrates tenía derecho a presentar una alternativa a la sentencia que se le aplicó (la pena de muerte), pero ninguna fue aceptada por el jurado.

Tercera parte

La profecía: Augura severo castigo para quienes lo condenaron y les asegura que serán juzgados y señalados peor de cómo ellos lo hicieron. Los invita a que, en lugar de asesinar a sus censores, se esfuercen en ser virtuosos. A quienes lo absolvieron los llama jueces y los llama a no temer a la muerte, que más que mal es un bien. Aquí se despide de ellos.

Otros escritos

En la misma etapa de la juventud, Platón desarrolló otros títulos que abarcan diferentes temáticas como son: Critón, en el que habla de Sócrates en la cárcel para abordar problemas cívicos; Laques, que habla sobre el valor; Lisis, sobre la Amistad; Cármides, en torno a la templanza; Eutifrón, referente a la piedad; Ión, en el que se refiere a la poesía como don divino; y Protágoras, en el que responde a la pregunta ¿Es enseñable la virtud?

Diálogos de transición (de los 38 a los 41 años), 389-385

En esta etapa Platón comienza a introducir en sus diálogos más ideas propias y va dejando de lado los aspectos eminentemente socráticos. Este período, llamado constructivo o sistemático, pertenece a una fase de transición en el que ya se dejan ver elementos de la Teoría de las Ideas.

Durante este tiempo Platón viaja a Siria (Siracusa); comparte en la corte de Dionisio Primero y se sucede la amistad con Dión, sobrino del gobernante. Su viaje resultó un fracaso y es vendido como esclavo, pero fue rescatado en Egina por un conciudadano.

De este período podemos resaltar Gorgias, en el que nos habla sobre la retórica y la política; Hipias mayor, que habla sobre la belleza e Hipias Menos, que se refiere a la verdad; Eutidemo, en el que aborda la erística sofista y Menexeno, que es una parodia sobre las oraciones fúnebres.

También escribió Crátilo, en el que dialoga sobre la significación de las palabras. Examina la relación entre la realidad y el lenguaje, evaluando las teorías naturalista y convencionalista del lenguaje.

Asimismo, escribe Menón, en el que explora sobre el conocimiento de la virtud y la posibilidad de enseñarla, estableciendo fundamentos ontológicos mediante una prueba y exposición de la teoría de la Reminiscencia. Aquí se comienza a anunciar la doctrina de las ideas.

Como vemos, en esta época de transición Platón se centra en las cuestiones políticas, a la par que introduce la teoría de la Reminiscencia y la filosofía del lenguaje.

Diálogos de madurez (de los 41 a los 56 años), 386-370

Esta es la época de los diálogos críticos, en la cual Platón desarrolla abiertamente la Teoría de las Ideas y amplía detalladamente la de la Reminiscencia. Aquí se observa el pensamiento platónico en su plena expresión, pues ya la influencia de Sócrates se ha reducido considerablemente. También desarrolla ampliamente distintos mitos. Durante este período, la actividad de Platón se centra casi de forma exclusiva en la Academia, en Atenas. A continuación, las obras más relevantes:

Fedón: Refiere sobre la inmortalidad del alma y su naturaleza divina. En esta obra Platón realiza el primer desarrollo completo de la Teoría de las Ideas.

Banquete: En esta obra, seis oradores hablan sobre el amor. También conocida como Simposio, desarrolla la doctrina sobre el amor platónico. (Sobre el amor).

La República: Es el texto de Platón más sistemático, en el que recopila año de trabajo y el cual presenta tres líneas argumentativas: estético-mística, ético-política y metafísica. En esta gran obra, Platón habla sobre el estado ideal, la teoría del alma, psicología social, una teoría de  la educación y epistemología, cuyo principal fundamento es una ontología sistémica.

En este diálogo, Platón se explaya en temas como el arte, la política, la justicia, la política, la moral y la ética. Concibe el Estado ideal, en donde el ciudadano puede alcanzar la felicidad. Entre las características principales de este diálogo destacan:

  • Una sociedad estratificada en la que los obreros, campesinos, artesanos y mercaderes corresponden al bronce; los policías y soldados a la plata y los reyes y filósofos al oro.
  • No existe el vínculo materno.
  • Trata a la mujer como igual
  • Los gobernantes no tienen posesiones materiales
  • Se censuran las historias populares y la música alborotada.

Fedro: A través de la forma del diálogo dramático, desarrolla temas como el deseo, el amor, la memoria y la locura, la relación entre la filosofía y la retórica, así como la pobreza del lenguaje escrito frente al “genuino” lenguaje oral. Presenta una importante teoría psicológica y, a su vez, desarrolla episodios de profunda poesía.

Filebo: Es una investigación sobre la relación entre el bien y la sensatez, siendo estos proveedores del vivir bien. Se refiere a la buena vida.

A juicio de estudiosos e investigadores, estos diálogos muestran la capacidad de expresión del filósofo griego; no obstante, los consideran más que escritos filosóficos, obras literarias  que abordan diferentes temas.

 Diálogos críticos y de vejez (de los 56 a los 80 años), 370-347

Estos diálogos, también llamados del período tardío o revisionista, se escribieron desde el mismo momento en que fue fundada la Academia. De acuerdo con los estudiosos, aunque adolece de los recursos literarios que caracterizan los períodos anteriores, muestra mayor sutileza y madurez en el juicio, pues es aquí donde Platón presenta la definitiva exposición de su pensamiento filosófico.

  1. 370-362, de los 56 a los 63 años: Hace una revisión profunda y crítica a la teoría de las Ideas, aunque no por ello la abandona. En este período realiza su segundo y tercer viaje a Italia a la corte de Dionisio II. De este tiempo podemos mencionar las siguientes obras:

Parménides: Platón pone en boca del filósofo Eleata una crítica a su Teoría de las Ideas tal como había sido concebida en un principio, lo que abrió la puerta para su reformulación en otros diálogos posteriores.

Teeteto: Inquiere sobre la naturaleza y definición del conocimiento. Asimismo, hace frente al escepticismo de Protágoras frente al conocimiento y enaltece la vida contemplativa del filósofo.

Sofista: Desarrolla temas relacionado con la retórica, el lenguaje y el conocimiento.

Político: Expone ampliamente el método dialéctico ya madurado por Platón; así como también la teoría de la justa medida, del auténtico político y el auténtico Estado, en la que deja ver que los otros modelos de organización política son meras imitaciones.

2. 361-347, de los 64 a los 78 años: En esta etapa se denota cierto pesimismo en Platón que ya, en su fase más crítica, se inclinó hacia los recursos míticos-religiosos, con ciertos vestigios del pensamiento pitagórico presentes. De allí podemos citar algunas obras:

  • Filebo: Aborda las relaciones que existen entre el placer y el bien.
  • Timeo: En esta obra, Platón desarrolla el mito de la creación del mundo como creación del Demiurgo. Es un ensayo profundo sobre cosmología, física, cosmogonía y escatología, también influido por el pensamiento pitagórico.
  • Critias: Describe a la antigua Atenas y desarrolla el mito de la Atlántida.
  • Las Leyes:En esta obra busca adaptar su filosofía política presentada en la República, a la realidad, haciendo referencia a las constituciones y leyes de diferentes ciudades griegas. Una visión más madura de la constitución y estructura del Estado ideal.
  • Carta VII: Carta en la que Platón presenta su autobiografía.

Existen algunos escritos cuya autenticidad aún permanece en duda, como es el caso de Alcibíades I y Epinomis; así como también con las cartas que se conservan todavía.

Personajes

Los personajes de los diálogos platónicos son personajes históricos en su mayoría, como es el caso de Sócrates, Georgias, Parménides de Elea y Fedón de Elis. También aparecen otros cuyo registro histórico sólo se da por el testimonio del autor.

Es de señalar que, mientras Sócrates aparece en muchos diálogos, Platón por su parte nunca aparece como personaje, salvo en Apología de Sócrates y en Fedón, en los cuales es mencionado brevemente, pero nunca debatiendo con su maestro.

Como pudimos observar, en los diálogos primeros se observan las semejanzas con el estilo indagatorio del maestro Sócrates. Luego, los diálogos se desarrollaron bajo un sistema de resolución de conflictos desde la perspectiva ética y metafísica.

En este período desarrolla la teoría de las Ideas, en la que expone postulados como la inmortalidad del alma y la idea de que esta es mucho más importante que el cuerpo; la idea de que la maldad es un tipo de ignorancia y que sólo la virtud puede llevar al conocimiento.

En los diálogos posteriores, el pensamiento socrático pierde cierta relevancia y la teoría de las Ideas es puesta en duda. Platón se orienta más hacia las cuestiones éticas y políticas. Por último, critica sus primeras obras y se presenta más literario que dialéctico.

Temas

El compendio de obras de Platón, que reunió la investigación y el trabajo de más de cincuenta años, es sin duda el método más efectivo para analizar la evolución de su pensamiento. Durante este tiempo, el filósofo se paseó desde las investigaciones morales bajo la sombra del método socrático, hasta el desarrollo de sus propias ideas políticas y filosóficas enmarcadas en los diálogos constructivos y sistemáticos.

En todo el desarrollo de la obra platónica prevalecen dos temas de forma permanente: Por un lado la naturaleza del conocimiento y por el otro, la moral y su fundamental importancia para la vida práctica y el alcance de la felicidad que, a su juicio es la aspiración humana más alta. Todo ello está englobado en la teoría de las Ideas.

La teoría de las Ideas

Esta doctrina está fundamentada en la base de lo que platón llama el mundo inteligible (cosmos noetós), que está más allá del mundo de los objetos físicos. Este es un mundo espiritual, conformado por la pluralidad de ideas, la Belleza y de la Justicia. Según platón, las ideas son perfectas, eternas e inmutables; a la vez que también son simples, indivisibles e inmateriales.

En el mundo de las ideas existe un orden jerárquico: La idea del Bien es la que está en el nivel más alto y ésta ilumina a todas las demás, brindándoles su perfección y realidad. Luego siguen las ideas de Justicia, de Belleza, de Ser y de Uno. En un nivel más bajo están  las ideas que expresan elementos polares como Movimiento-Reposo o Idéntico-Diverso; luego siguen las ideas relacionadas con los números o las matemáticas y al final, los seres que conforman el mundo material.

Según Platón, el mundo de las Ideas sólo puede ser aprehendido por la mente, ya que es inmutable y eterno. Cada idea del mundo inteligible, es un modelo que se copia en el mundo sensible (cosmos aiszetós); es decir, en el mundo ininteligible perviven las ideas o conceptos de Árbol, Color, Justicia o Belleza y las cosas del mundo sensible solo son una imitación (mímesis) o participación (méthexis) de esas ideas, por lo que son copias imperfectas de ideas perfectas.

En La República, Platón recreó esta concepción a través del Mito de la Caverna: unos hombres permanecen encadenados dentro de una cueva, y detrás de ellos existe un pasillo por el que circulan personas portando todo tipo de objetos. Más allá, hay una hoguera y, después, la puerta. De esta forma, los hombres sólo pueden ver las sombras de las personas que van y vienen, pero no ven su imagen real, por lo que toman las sombras como reales.

Uno de los encadenados logra escapar, pero al salir a la claridad la luz del sol daña sus ojos, lo que le impide ver todo con total claridad. Con el paso del tiempo se va acostumbrando hasta que aprende a ver. Este paso simboliza el esfuerzo que debe hacerse para alcanzar el conocimiento verdadero, el cual sólo se consigue con la educación.

Emocionado, el hombre regresa a la caverna para comunicar al resto de sus compañeros que permanecen encadenados que existe un mundo real pero del que ellos solamente pueden ver las sombras. Sin embargo, nadie le cree, por lo que la enseñanza de la verdad resulta una difícil tarea.

Así, la caverna viene a representar el mundo físico y el exterior, el mundo de las Ideas en sí. Como ya dijimos, entre esas ideas existe una jerarquía, en cuyo nivel más alto está la idea del Bien y en el más bajo, las que pertenecen al mundo físico.

Entre estas ideas hay jerarquías, estando en el punto más alto la idea de Bien y en el más bajo, las cosas del mundo físico. El mundo sensible, físico y material, se conoce y se descubre por medio de los sentidos y resulta ser imperfecto; mientras que el mundo inteligible, que es independiente del mundo físico, es auténtico y perfecto, puesto que en él las ideas permanecen inmutables y son eternas.

Alrededor de la teoría de las Ideas gira todo el pensamiento platónico, la cual es desarrollada por el filósofo en obras como La República, Fedón y Fedro. Según los expertos, esta teoría habría sido tomada de Sócrates.

Platón sostiene que sólo en el mundo inteligible radica el verdadero ser, la verdadera realidad, puesto que el mundo sensible en una mera apariencia. En este sentido, ya que el mundo físico es percibido por medio de los sentidos, es afectado por el continuo cambio y la degeneración; lo que hace que el conocimiento que de allí se deriva es limitado e inconstante.

Este mundo de apariencias solo puede concebir opinión (doxa), con buenos o malos fundamentos, pero siempre carecerán de valor. Por otra parte, el verdadero conocimiento (epistéme) es el conocimiento de las Ideas. Aquí se hace evidente la influencia del filósofo Parménides en Platón.

En el Timeo, aparece la figura del Demiurgo, una divinidad superior que da origen al mundo sensible y que, en su felicidad por la perenne contemplación de las Ideas y por su infinita bondad, decidió difundir el bien en la materia.

Ya que el Demiurgo dispone de todo el espacio vacío, parte de la materia caótica y eterna para modelar poliedros regulares en los cuatro elementos (agua, fuego, tierra y aire, de acuerdo con la formulación del Empédocles), los cuales dieron forma a los diferentes seres que integran el mundo sensible, teniendo las Ideas como modelos.

Estos seres sensibles no son perfectos, debido a las limitaciones impuestas por la naturaleza de la materia. Cabe destacar, que el Demiurgo, partiendo de la materia, dio forma a cosas materiales pero, el alma humana, que es inmaterial, no es parte de su obra.

Así, Platón defiende la presencia de dos mundos o grados de realidad, a lo que llamó dualismo ontológico: Por un lado está el mundo sensible, físico, de los sentidos; que es cambiante y  expuesto a la corrupción; este es el mundo de las cosas particulares. Por otro lado está el mundo inteligible, que es el mundo de la razón en el cual residen las ideas universales, de las que los objetos del mundo físico son una mera copia; este mundo es incorruptible e inmutable.

El mundo sensible, que ha sido creado por el Demiurgo, da forma a la materia teniendo como modelo el mundo inteligible. Esta disgregación de la esencia de las cosas fue criticada por Aristóteles en la “Metafísica”.

Según Platón, el mundo inteligible es el mundo de las ideas, de las esencias y es el único verdadero. Este es el mundo de la ciencia al que sólo puede accederse por medio de la razón y a través de un proceso dialéctico que va de la ignorancia al conocimiento de las ideas. Este mundo inteligible constituye el verdadero ser.

El cuerpo y el alma en la Teoría de las Ideas

De acuerdo con el pensador griego, estrechamente ligado al dualismo ontológico está el dualismo antropológico, que sostiene la existencia de dos partes en el ser humano: el alma y el cuerpo.

El cuerpo es perecedero y corruptible, expuesto permanentemente a la degeneración y la destrucción, cambiante y perteneciente al mundo sensible. En él se encuentra el alma, por lo que en este caso, el cuerpo sería una cárcel para el alma.

El alma viene a ser la parte más importante y valiosa del ser humano. Antes de ser atrapada en el cuerpo, residía en el mundo de las Ideas y sólo será liberada por la muerte, momento en el cual podrá regresar al mundo de las Ideas.

Puesto que el alma ya vivió en el mundo inteligible, conoce las ideas.  Debido a que ya vivió en el mundo inteligible, el alma, ya conoce las ideas. Por esta razón, Platón argumenta que conocer no es más que recordar, es encontrarse con lo que el alma ya conocía pero que había dejado en el olvido al caer en la tierra y ser encerrada en un cuerpo. Esta es la Teoría de la Reminiscencia que se desarrolla en el Fedón.

La jerarquía de las Ideas

Tal como lo venimos desarrollando, dentro de las Ideas existe una jerarquización, la cual le otorga el más alto nivel a la idea del Bien, que subordina a las demás y que Platón relaciona con la idea de Verdad, Belleza o Justicia. También la asocia con el Ser, por constituir este el grado máximo de realidad y ser causa y origen de todo lo que existe. El último nivel es ocupado por las ideas de los objetos materiales, físicos.

Como parte de su defensa de la existencia de un tipo de comunicación entre las Ideas, Aristóteles afirmó que Platón confundía las ideas con los números, tal como lo hicieron los seguidores de su maestro en la Academia.

Platón desarrolla completamente la jerarquía de las Ideas en La República, obra de carácter evidentemente político y que representa una protesta ante la condena de Sócrates. En este diálogo, propone su ciudad ideal con las distintas formas de gobierno y las diferentes clases sociales que habitaron la polis.

En la polis cada cual debe ocuparse de sus funciones y tareas según lo que le corresponde, de acuerdo con la parte del alma dominante: alma racional, que corresponde al filósofo-rey y representa la prudencia; alma irascible, de los guerreros cuyo sino es el valor; y alma concupiscible, del pueblo regido por la templanza.

A diferencia de su maestro, Platón fue profuso en la escritura y sistematización de sus puntos de vista filosóficos, lo que se traduce en un importante número de manuscritos que dejó como legado a las siguientes generaciones. En los escritos platónicos se presentan los conceptos sobre las formas de gobierno, estableciendo la aristocracia como la forma ideal, pero también desarrolla la timocracia, la oligarquía, la tiranía y la democracia.

Uno de sus temas centrales es el problema que se presenta entre la naturaleza y las creencias de su época en relación con el papel de la herencia y del medio ambiente en el desarrollo de la inteligencia y la personalidad del ser humano, confrontación que se desarrolló muchos años antes de que Thomas Hobbes y John Locke debatieron sobre la naturaleza y la crianza del hombre.

El saber y la opinión

Este es otro de los temas tratados abierta y profusamente por Platón, representado en la dicotomía entre el saber y la opinión. Estos diálogos son la base para los debates posteriores entre empirismo y racionalismo, elementos que a su vez abordaron los postmodernistas y sus oponentes al argumentar sobre la  distinción entre objetivo y subjetivo.

Por otro lado, la historia de la ciudad y la isla perdida de la Atlántida, llegó hasta nosotros como “historia verdadera”, por medio de sus escritos Timeo y Critias. Esta aseveraciones extrae del uso dado por Platón a la expresión griega «alēthinós logos», usada en esos tiempos para denominar a una “historia verdadera” y como tal fue traducida en todas las versiones de dichos diálogos. Se trata, entonces de una “veram historiam”, que se contrapone al mito o cuento fabulado.

Derechos de las mujeres

En la filosofía griega se concibe al hombre como ciudadano (varón) de la polis. En este sentido, Aristóteles rechaza totalmente la existencia de las cualidades humanas más perfectas a mujeres y esclavos.

Por su parte, Platón, en el libro VI de La República incluye a las mujeres en la clase de los guardianes y, en la parte final del libro VII, admite la posibilidad de la existencia de filósofas gobernantes; pero, a juicio de los estudiosos de la obra platónica, esta inclusión de las mujeres en las actividades exclusivas de los hombres obedece a un criterio utilitarista, puesto que el objetivo final es execrar lo privado.

En el libro V de La República asegura que no existe ninguna ocupación que sea propia de la mujer ni del hombre como tales, pues a su juicio las habilidades naturales están diseminadas en ambos seres, de modo que la mujer “tiene acceso por su naturaleza a todas las labores y el hombre también a todas; únicamente que la mujer es en todo más débil que el varón”

Estilo literario de Platón

La principal forma de escritura de Platón fue el diálogo. Esto se pone en evidencia desde sus primeras obras, en la que diversos personajes debaten sobre temas distintos, formulando preguntas unos a otros. En éstos, Sócrates aparece como personaje central, por lo que fueron llamados “Diálogos Socráticos”.

Con el tiempo, la naturaleza de estos diálogos fue cambiando considerablemente, mostrando a su vez la evolución del pensamiento platónico a  lo largo de la vida del pensador. Así, las primeras obras de Platón se centraron en el pensamiento socrático, mientras que las posteriores se fueron alejando de las ideas del maestro.

Los últimos diálogos se presentan en forma de tratados, en los cuales Sócrates está ausente. En el principio, Sócrates era la figura central y los interlocutores solo se limitaban a responder “si”, “no” “por supuesto” y “muy cierto” a las inquisiciones del maestro. Por ello, muchos aseguran que al principio los diálogos fueron conversaciones reales con Sócrates y los últimos recogen las ideas de Platón.

La evidente puesta en escena de los diálogos por parte de Platón permite a sus lectores escoger entre dos opciones: Una es participar en el diálogo y las ideas que en él se debaten; y la otra es limitarse a leer las respuestas de los actores que intervienen en el diálogo. Esta estructura en forma de diálogo le brindó a Platón la posibilidad de expresar opiniones “impopulares” en boca de personajes antipáticos, como Trasímaco en La República.

Uso del mito por Platón

Los términos mitos y logos fueron evolucionando a lo largo de la historia clásica de Grecia. Por ejemplo, en tiempo de Hesíodo y Homero (siglo VIII a. C) eran usados como sinónimos, cuyo significado era narración o historia.

Luego, al llegar historiadores como Parménides y los Presocráticos, se introdujo una diferenciación entre ambos conceptos: Mitos fue identificado como “narración no verificable”, mientras que logos fue aceptado como una “narración racional”.

Al ser Platón un discípulo muy cercano de Sócrates y radical defensor de la filosofía sustentada en el logos, se supondría hubiese evitado el uso de los mitos. Pero al contrario de lo esperado, hizo gran uso de ellos. Hasta la fecha y pese a múltiples análisis por parte de los estudiosos de la filosofía platónica, no se han determinado las causas y objetivos del empleo de dicho recurso.

Platón diferenciaba tres tipos de mitos: Los mitos falsos, que narraban historias de dioses aprehendidos por pasiones y sufrimientos humanos, ya que la razón indica que Dios es perfecto; los mitos que se basan en un razonamiento verdadero y por tal razón son verdaderos; y los mitos no verificables, que se encontraban fuera del alcance de la razón humana pero que contenían parte de verdad.

Asimismo, los mitos de Platón se sustentan en dos tipos de contenido: por una parte está el origen del universo y, por la otra, la moral así como el origen y el destino del alma.

Los estudiosos del pensamiento platónico aceptan que el uso dado por Platón al recurso del mito era eminentemente didáctico, puesto que éste consideraba que solo una minoría era capaz de comprender el razonamiento filosófico, mientras que la mayoría siente interés por las narraciones e historias.

Por esta razón, empleaba los mitos para canalizar y hacer comprensibles las conclusiones de los razonamientos filosóficos. Algunos de los mitos empleados por Platón formaban parte de la tradición, otros tenían basamento en mitos tradicionales pero eran modificados, y otros fueron creados por el filósofo.

Teología

Posiblemente, el pensamiento platónico posee múltiples elementos teológicos y religiosos, los cuales podrían ser tomados como la base de sus planteamientos gnoseológicos, ontológicos, epistemológicos y políticos. Ejemplo de ello es el diálogo Timeo, en el que Platón presenta una teoría religiosa y cosmogónica.

Este aspecto religioso posiblemente fue adoptado de Sócrates y debe guardar alguna relación con el juicio al que éste fue sometido, puesto que en la exposición de motivos para aplicar el castigo se establecen el corromper a la juventud y la asebeia, es decir, introducir nuevos dioses y negar los existentes.

Es probable que esta exposición contenía en sí misma elementos monoteístas, los cuales están presentes en la Verdad máxima o el Bien máximo que se esbozan en sus teorías ontológicas y políticas; y elementos órficos, debidos a la reencarnación del alma. Se presume que las teorías teológicas de Platón eran esotéricas, es decir, secretas.

En la República, Platón reprobó el ateísmo (entendido como un atomismo), argumentando que el surgimiento del universo no se dio por la combinación al azar de elementos corpóreos sin ninguna inteligencia detrás. Empleó un tipo de argumento cosmológico para defender una fuente del movimiento que se mueve por sí mismo, que es el espíritu o el alma y que es la fuente del movimiento cósmico.

Ontología y Metafísica

En los Libros VI y VII de la República, Platón hace uso de diferentes metáforas para desarrollar sus ideas metafísicas y epistemológicas: las metáforas del sol, la “alegoría de la caverna” y la de la línea dividida.

Vistas en conjunto, estas metáforas permiten la comprensión de teorías complejas y difíciles como, por ejemplo, la Idea del Bien, a la que sostiene como principio de todo ser y de todo conocer. La Idea del Bien realiza esta obra así como el sol emana luz y permite la visión clara de las cosas.

Dualismo

Para muchos, el platonismo es concebido como una forma de dualismo metafísico que, algunas veces es tomado como realismo platónico o exagerado. De acuerdo con esta aseveración, la metafísica de Platón segmenta al mundo en dos aspectos:

  • El mundo inteligible, en el que habita el auténtico ser y que es inmutable, de forma u objetos abstractos;
  • El mundo sensible, es el que vemos a nuestro alrededor a través de nuestra percepción; es cambiante y copia imperfecta de las formas inteligibles, es decir, las ideas.

De esta manera, Platón instituyó el dualismo fundamental de la filosofía, estableciendo distinciones entre el idealismo y el materialismo, entre esencias eternas abstractas y existencias efímeras concretas, entre el ser parmenidiano y el cambio Heráclito.​ Esta separación, indujo a Platón a establecer una dualidad en su antropológica y epistemológica.

Pese a su concepción sobre el dualismo, Platón habla de un único universo. En su estilo pedagógico divide al universo en dos y presenta una realidad compleja en dos dimensiones: una donde está asentada la parte del universo que puede ser percibida por el ser humano a través de sus sentidos, y otra donde el universo actúa como causa y origen del anterior y que el hombre puede conocer a través de la hipótesis superior.

Las Formas

De acuerdo con Platón, las Formas o Ideas (eidos) son esencias o entidades unitarias, inmutables y trascendentes que le dan estructura a la pluralidad de las cosas. Las formas están propiamente fuera del tiempo y sólo pueden ser comprendidas a través del intelecto o del pensamiento abstracto.

Las ideas son el ser de la cosa y son inmutables, existen por sí mismas, no solo en la mente humana. Un ejemplo de ello lo encontramos en las matemáticas: el círculo ideal radica en un número infinito de puntos infinitesimales, pero tal infinito no se realiza en el mundo material, por lo que se dice que el círculo ideal tiene una naturaleza inmutable y eterna.

Por esta razón, se dice que las formas de Platón son universales puesto que son la representación de la verdadera realidad de las cosas en sí mismas, así como los patrones a los que nos referimos como objetos. Por ejemplo, las cosas bellas y justas nos inducen a la Idea de belleza y justicia que, de no existir, tampoco existirían tales cosas.

Alegoría de la caverna

El mito es un recurso muy utilizado por Platón para demostrar la diferencia entre el mundo sensible y el inteligible, que conocemos como dualismo ontológico, y la separación entre opinión y saber, que se corresponde con el dualismo epistemológico.

En el libro VII de La República, Platón desarrolla el mito de la caverna, que viene a ser una metáfora sobre nuestra educación y la ausencia de ésta. Permite presentar su teoría epistemológica, que también tiene otras implicaciones como en la antropología, la ontología, la ética y la política.

En la alegoría, el filósofo relaciona a las personas que no están formadas en la Teoría de las Formas con los prisioneros encadenados en la cueva, quienes al no conocer la existencia del mundo real, dan por verdad definitiva las sombras proyectadas en la pared por un fuego. Pero, luego de que uno de ellos logra liberarse y observa los objetos y el fuego, cae en cuenta de su error.

Luego de asumir su nueva situación, el hombre ve con otra perspectiva la realidad material exterior de la caverna (árboles, astros, ríos, entre otros) que fundamente las anteriores realidades hasta que, finalmente, aprecia el sol, que representa la metáfora de la idea del bien.

En el mundo de las percepciones, los objetos que observamos en nuestro entorno son apenas una remembranza de las formas reales y fundamentales representadas en el mundo inteligible de Platón. Es como si estuviéramos viendo una sombra de las cosas sin ver las cosas en sí misma, lo que nos hace comprender que las sombras son una representación de la realidad pero no son la realidad misma.

Epistemología y Gnoseología

Las consideraciones de Platón también tuvieron gran preponderancia en la naturaleza del conocimiento y la enseñanza, que fueron propuestas en el Menón, diálogo que comienza preguntando si la virtud puede ser enseñada, para luego desarrollar los conceptos de la memoria y el aprendizaje como un redescubrimiento de conocimientos previos y opiniones que aunque son correctas, no pueden ser justificadas.

Sócrates aseguraba que «El hombre es capaz de conocer la verdad, de superar la opinión, elevándose al conocimiento de los conceptos, de lo universal». A través de su pedagogía y la “mayéutica”, dedujo los conceptos universales que permanecen constantes, incluso en el alma del hombre más ignorante que si logra ser guiado de forma correcta, puede llegar a descubrirlos.

Teoría del conocimiento

Partiendo de su dualismo ontológico, Platón desarrolló su dualismo epistemológico en el cual a cada nivel de realidad le es asignado un grado de conocimiento. El mundo sensible viene a ser el mundo de la opinión o doxa y el mundo inteligible representa el mundo del conocimiento verdadero, ciencia o epísteme. Este último es el tipo de conocimiento que puede llegar a conocer las Ideas. Para explicar esta teoría, Platón utilizó como recurso el Símil de la Línea.

Para Platón, puesto que el alma ya residió en el mundo inteligible antes de ser apresada en un cuerpo, ésta ya conoce las ideas pero las ha olvidado; por lo que el conocimiento no es más que recordar lo que el alma ya conoce; postulado que el filósofo reúne en la Teoría de la Reminiscencia.

Platón asegura que el conocimiento tiene como fin la definición inequívoca al saber de todas las cosas. Entonces, el saber más elevado radica en el conocimiento de lo universal, mientras que el conocimiento de lo particular será el más bajo. Aquí se establece una separación dramática entre el saber universal y el mundo real, aunque para Platón el concepto de lo Universal no necesariamente debe ser abstracto, puesto que cada uno de estos conocimientos universales se corresponde con una realidad concreta.

Platón explica este asunto con mayor claridad usando como referencia el arte, pues asegura que el artista viene a ser una tercera versión del hombre. De acuerdo con Platón, la meta de todos los humanos es ser el hombre ideal; luego están los hombres particulares que son copias del ideal y, por último, aparece el artista que es una copia de la copia.

Asimismo, supone que el conocimiento de lo real puede alcanzarse de forma absoluta, pero lo mismo no ocurre con las cosas del mundo sensible que resultan ilusorias y están sujetas a cambio, razón por la que no son objeto ni fin del conocimiento científico.

Formas de conocimiento

Platón distinguía varios niveles de conocimiento, basados en los postulados de Parménides y profundiza su diferencia al referirse al doxa y episteme. La concepción y visión de estos conceptos cambió a lo largo de su vida. En los diálogos de Juventud comprendía la doxa como un juicio subjetivo y la epísteme como una habilidad. Mientras que en el Banquete reconoció a la doxa como medio para lograr la virtud en la episteme, en La República considera la doxa como peligrosa y contrapuesta a la episteme.

  • Conocimiento de las cosas sensibles (Doxa)

Platón define la doxa (opinión o aparición) como la percepción del mundo sensible, la vía entre la ignorancia y lo verdadero. Puesto que no posee entidad verdadera no puede ser auténtico su conocimiento, apenas una mera opinión. A su vez, divide la opinión en creencias (pistis) y conocimiento de la apariencia o imaginación (eikasia).

  • La imaginación (Eikasia)

La imaginación permite el aprendizaje de las imágenes de las cosas, sus sombras y reflejos, recordando que estos se corresponden con el grado más bajo de la escala del conocimiento. A juicio de Platón, no puede concebirse un objeto dotado de menos consistencia que la fugacidad de una sombra.

  • La creencia (Pistis)

Aquí el grado de conocimiento es mayor puesto que versa sobre el objeto mismo y no sobre la imagen de éste. Un ejemplo de ello lo encontramos en la carpintería: El carpintero sabe más de la mesa que el pintor que la representa en un lienzo; el primero debe fabricar una mesa real mientras que al segundo le basta con un mera apariencia verosímil de la mesa.

  • Conocimiento inteligible (Episteme)

En la espísteme (ciencia) radica el verdadero conocimiento, que proviene de la verdadera realidad inmutable de las Ideas. Su objeto se centra en la realidad inteligible, en el ser perfecto e inmutable, es decir: las ideas. También aquí hay dos grados:

  • Conocimiento discursivo (Diánoia)

Platón ejemplifica la diánoia partiendo de la aritmética o la geometría: en ambas se parte de hipótesis y se necesita de símbolos sensibles para llegar a una conclusión mediante la deducción.

  • Conocimiento o inteligencia pura (Nous)

Dice Platón “La superación de la diánoia se alcanza en la dialéctica considerada como la culminación de todas las ciencias”. Así, el Nous se trata de suponer lo que queremos y debatir esta tesis por medio de un diálogo introspectivo o con otra persona. Sólo ella es capaz de cancelar las hipótesis utilizadas en las diferentes disciplinas, al dar razón de ellos y justificarlos de forma racional.

Reminiscencia

La doctrina del conocimiento de la reminiscencia aparece en los diálogos de Menón, Fedón y Fedro, y se basa en la doctrina de rememoración de Pitágoras. La definición de reminiscencia o “anamnesis” es una noción fundamental para Platón, quien plantea que el conocimiento es innato en el alma humana, la cual conocer las formas del mundo de las ideas antes de ser encerrada en el cuerpo y por lo tanto “conocer es recordar”.

Esta teoría viene a complementar la teoría del método socrático, puesto que invita o incita al alumno a descubrir en su interior la verdad sobre un tema, a través de la formulación de preguntas.

Símil de la línea

En el libro VI de La República, Platón emplea el Símil de la Línea para explicar las dos regiones de la realidad, sus divisiones y los tipos de conocimiento que le fueron asignados.

  1. En el primer segmento de esta línea están asentados los objetos que pueden ser percibidos por los sentidos, los cuales, a su vez, son divididos en dos clases asignándole a cada tipo de objeto una forma que le permitirá al alma conocer esos objetos.

La primera se corresponde con las imágenes o sombras que provienen de los objetos físicos, pero de las que se tiene un conocimiento casi nulo, por cuanto el ser humano recurre a su imaginación para saber qué pueden ser estas sombras.

En la segunda división de este primer segmento están ubicados los objetos físicos que cumplen doble papel, los cuales son producidos por lo que el llamó seres inteligibles superiores e inferiores, a la vez que con otros elementos generan sombras. Esta operación se corresponde con la creencia puesto que al estar en constante cambio “nunca son”.

2. En el segundo segmento de la línea Platón ubica aquellos objetos que aunque no pueden ser percibidos por los sentidos, si pueden percibirse por el alma y son los generadores de los objetos ubicados en el primer segmento de la línea. También se dividen en dos:

El entendimiento, ubicado en la primera parte de este segundo segmento de la línea, reúne a los seres inteligibles inferiores, los principios geométricos y matemáticos. Estos aún guardan relación con parte del universo sensible porque se les puede representar.

La inteligencia, que es la operación que realiza el alma para comprender las ideas generadas por los seres inteligibles superiores, ideas que sólo pueden ser definidas por otras y que no pueden ser representadas ni comprendidas por los sentidos, como la justicia.

De esta división se deriva que la imaginación y la creencia, es decir, la sola descripción de lo que se percibe, da como resultado una opinión; mientras que la inteligencia y el entendimiento son para Platón las operaciones a través de las cuales se obtiene el conocimiento.

Creencia verdadera justificada

Estudiosos han señalado a Platón cuando afirman que el conocimiento se basa principalmente en creencias verdaderas justificadas, lo cual sirvió de base para el desarrollo, más adelante, de la epistemología. En su obra Teeteto, establece diferencias entre el conocimiento y la creencia a través de la justificación, que no es más que una explicación racional de la creencia.

Aunque la «creencia verdadera justificada» define la filosofía tradicional del conocimiento, desde la antigüedad muchos se mostraron escépticos ante esta idea platónica. De hecho, los diálogos socráticos formaban parte de la “dialéctica negativa” al no llegar a conclusiones positivas. El propio Platón también reconoció problemas en el concepto de “creencia verdadera justificada” en Teeteto, llegando a concluir que la definición de conocimiento es circular.

Antropología

El contenido de los escritos platónicos es considerado por muchos una especulación metafísica, los cuales contienen evidente orientación práctica: El mundo del verdadero ser es el de las ideas, el cual es perfecto, mientras que el mundo de las apariencias que nos rodea es imperfecto y sujeto de cambio y degradación.

El alma

El ser humano está compuesto por dos realidades diferentes pero unidas de forma accidental: el cuerpo mortal, que se relaciona con el mundo sensible, y el alma inmortal, que pertenece al mundo de las Ideas, las cuales contempló antes de encarnarse en el cuerpo.

El cuerpo, como ya lo dijimos, está formado con materia y es imperfecto, mutable e igual de despreciable que todo lo material. De hecho, tan profunda diferencia entre el nulo valor del cuerpo y el altísimo valor del alma llevó a Platón a afirmar en su obra el Alcibíades que “el hombre es su alma”.

Frente a lo básico que puede resultar la materialidad del cuerpo, el alma se muestra espiritual, simple e indivisible; por lo que resulta inmoral, dado que la muerte consiste en la separación de sus componentes y esto no le ocurre al alma.

Las múltiples funciones del alma pueden reunirse en tres aspectos: el alma racional, o logos, que se ubica en el cerebro y da al hombre sus facultades intelectuales; el alma pasional o irascible (thymós), que se encuentra en el pecho y depende de las pasiones y los sentimientos; y el alma concupiscible (epizimía), situada en el vientre, de la que proceden los bajos instintos y los deseos puramente animales.

Platón se refirió al origen del alma por medio del mito del carro alado, desarrollado en el Fedro: Las almas habitan desde siempre en un lugar celeste, donde pueden contemplar las Ideas felizmente; allí marchan en procesión, cada una de ellas montada en un carro tirado por dos caballos alados, uno blanco y uno negro, y conducido por un auriga.

De repente, el caballo negro se desboca haciendo que el carro se salga del camino por lo que el alma cae en el mundo sensible. Así, las almas se encarnaron en cuerpos del mundo sensible por un error ocurrido con su aspecto concupiscible, representado en el caballo negro (el blanco representa el pasional o irascible), que la razón (el auriga) no logró evitar.

El alma, pues, está encarnada en el cuerpo como consecuencia de una falta cometida; de ahí que el cuerpo sea la cárcel del alma. La unión del cuerpo y el alma es un mero accidente, por cuanto el verdadero lugar del alma es el mundo de las Ideas. El alma es obligada a guiar al cuerpo y dominarlo como un jinete a su caballo.

La aspiración del alma es liberarse del cuerpo, para lo cual debe dedicar sus esfuerzos y hallar la purificación. Las almas que logren purificarse podrán volver al mundo de las Ideas una vez que haya muerto el cuerpo; las que no, irán al Hades, donde serán castigadas según la falta cometida y tras purgar esa pena, podrán elegir un nuevo cuerpo donde reencarnar.

Platón hace referencias a la inmortalidad del alma e intenta demostrarlo en los diálogos de transición; aunque es en los diálogos de madurez donde desarrolle tales pruebas. Ratifica la creencia de la inmortalidad del alma en el Timeo, el Fedón y el Menón.

Política

La política y la ética de Platón se fundamentan en su antropología, y ésta en su epistemología y ontología. Sus obras La República, Leyes y Político reúnen gran parte del pensamiento filosófico con respecto de la ética y la política.

Ética y política

El ser humano sólo puede ser feliz con la práctica constante de la virtud como medio para purificar y perfeccionar el alma. Aseguraba que purificarse es llegar a separar al máximo el alma del cuerpo. Para lograrlo, el hombre debe dominar las pasiones que lo atan a su cuerpo y al mundo sensible, lo que conlleva a que el alma se desligue de lo terrenal y se acerque cada vez más al conocimiento racional, hasta lograr su total purificación.

Tal purificación sólo es posible cuando el alma está inflamada de amor por las ideas, que es el verdadero sentido del amor platónico, el cual es muy distinto a la acepción que le daría la tradición literaria y que se mantiene como expresión aún en la actualidad.

Al practicar la virtud, se practica ante todo la justicia (dikaiosyne), que viene a ser una recopilación de las tres virtudes particulares que se corresponden con los tres componentes del alma: la sabiduría (Sofía), que es la virtud propia de la razón; la fortaleza (andreía) que moldea el alma pasional e irascible hacia los afectos más nobles; y la templanza (sophrosyne) que debe dominar los apetitos del alma concupiscible  ha de imponerse sobre los apetitos del alma concupiscible.

El hombre alcanzará la sabiduría cuando, a juicio de Platón, logre vincularse con las ideas por medio del conocimiento; acto que es meramente intelectual, y no de los sentidos, por medio del cual el alma recuerda el mundo de las Ideas de donde proviene.

No obstante, la total realización de este ideal humano sólo es posible dentro de la vida social de la comunidad política, en la cual el Estado brinda armonía y estructura a las virtudes individuales.

El Estado ideal de Platón es, entonces, una República formada por tres clases de ciudadanos pueblo, los guerreros y los filósofos; cada una cumpliendo con una misión específica y con sus virtudes características, en concordancia con los elementos del alma humana.

En este sentido, los filósofos están llamados a ser los gobernantes de la comunidad, ya que poseen la virtud de la sabiduría; los guerreros cumplirán la tarea de velar por el orden y la defensa puesto que en ellos reside la virtud de la fortaleza; y el pueblo trabajará en actividades productivas, cultivando la virtud de la templanza. Solo así, la justicia, que es la virtud suprema, podrá llegar a caracterizar a la sociedad en su conjunto.

Las clases superiores vivirán bajo un régimen comunitario en el cual los bienes, hijos y mujeres pertenecen al Estado; dejando las figuras de la familia y la propiedad privada para el pueblo llano. De esta forma, al carecer la clase dirigente de bienes, se evitará la corrupción, puesto que no necesitarán riquezas ni tendrán familiares a quienes favorecer.

Este esquema fue revisado años más tarde en Las Leyes, obra de la vejez de Platón en la que desaparecen estas restricciones. El Estado será el encargado de la educación y posterior selección de los individuos, de acuerdo con sus capacidades y virtudes, para destinarlos a cada clase. La justicia se logrará cuando cada individuo se integre plenamente a su papel y quede subordinado a los intereses del Estado.

Platón también teorizó sobre las distintas formas de gobierno, las cuales, a su juicio, se suceden en un orden cíclico, siendo cada sistema peor que el anterior. La monarquía o la aristocracia, que consiste en el gobierno de un solo hombre o de una minoría sabia y virtuosa que sólo persigue el bien común, es para el pensador la mejor forma de gobierno.

La monarquía luego pasa a la timocracia, en la que el estamento militar usa la fuerza, no para proteger a la ciudad, sino para obtener el poder. En la oligarquía, un pequeño grupo de ricos gobierna al pueblo empobrecido.

El descontento del pueblo lleva a la democracia, que es a juicio de Platón uno de los peores sistemas de gobierno, por cuanto se elige como gobernantes a los más ineptos y da paso a la anarquía. Finalmente, está la tiranía, en la que un demagogo que asume el gobierno,  suprime toda libertad y restaura el orden, siendo esta la peor de las formas de gobierno.

Platón intentó llevar a la práctica sus ideas filosóficas cuando aceptó acompañar a su discípulo Dión, quien fuera preceptor y asesor del rey Dionisio II de Siracusa, hijo de Dionisio I el Viejo. Sin embargo, el choque entre el pensamiento idealista de Platón y la dura realidad política hizo fracasar el experimento por segunda vez.

Las ideas filosóficas platónicas tuvieron mucha repercusión social, especialmente lo relacionado al Estado o gobierno ideal. Sin embargo, se observan discrepancias entre sus propuestas iniciales y las que expuso posteriormente.

Sus principales doctrinas están expuestas en La República. No obstante, estudios modernos han arrojado indicios de que sus diálogos tardíos (Político y Leyes) son una fuerte crítica a sus consideraciones primeras, lo que se presume haya ocurrido tras la enorme decepción de Platón con sus ideas y a la depresión evidenciada en la Carta VII.

Justicia

A juicio de Platón, el gobierno debe tener su base en el consentimiento y la armonía del verdadero conocimiento de lo que es bueno para los ciudadanos. Para él, lo más importante en la ciudad y en el hombre mismo sería la Justicia. Por esta razón, el Estado que propone tiene su basamento en una necesidad ética de justicia, misma que se conseguirá partiendo de la armonía entre las clases sociales y en las partes del alma de cada individuo.

Platón partía de que toda sociedad debiera tener una estructura tripartita de las clases, que a su vez responde a una estructura de acuerdo con el apetito, el espíritu y razón de alma de cada individuo:

  • Artesanos o labradores: Los trabajadores pertenecían a la parte de “apetito” del alma.
  • Guerreros o guardianes: Aventureros, valientes y fuertes que formaban el “espíritu” del alma.
  • Gobernantes o filósofos: Hombres racionales e inteligentes, con capacidad de tomar decisiones para la comunidad y que formaban la “razón” del alma.

Para preservar la armonía social, Platón plantea una » noble mentira» como argumento de los gobernantes para convencer al pueblo: El mito de los metales, en el que se establece que las diferencias en la naturaleza humana se deben a distintas proporciones en el alma de tres metales (oro, plata y bronce) colocados por los dioses.

Filósofo rey

Según el modelo platónico, los principios de la democracia ateniense, tal como existían en aquella época, eran rechazados en esta idea ya que muy pocos estaban en capacidad de ser gobernantes. Este desprecio a la democracia podría tener su origen en el rechazo manifiesto al juicio de Sócrates.

En lugar de la retórica y la persuasión, Platón insiste en que la razón y la sabiduría (episteme) son las que deben gobernar y regir a la sociedad, pero que ello no equivale a la tiranía, el despotismo o la oligarquía. Asegura que hasta tanto el poder político y el filosófico concuerden, las ciudades no tendrán paz, ni tampoco la raza humana.

Al describir a los “reyes filósofos”, Platón los muestra como aquellos que “aman ver la verdad, esté donde esté, con los medios que se disponen” y sustenta su idea con la analogía de un capitán y su navío o un médico y su medicina: Navegar o curar son prácticas que no todo el mundo está calificado para hacer, sin importar su riqueza, belleza o sexo.

Gran parte de La República está orientada a dar indicaciones sobre el proceso de educación que debe darse para producir estos “filósofos reyes”: Todos los ciudadanos pasarían por un extenso sistema de educación, con el fin de crear ciudadanos comprometidos con el bien común y determinar su rol dentro de la sociedad.

Estado ideal

Es importante destacar que la idea de la ciudad que describe Platón en La República es lo que éste califica como una ciudad ideal, la cual es examinada a fin de determinar la forma como la justicia y la injusticia se desarrollan en una ciudad. De acuerdo con Platón, la ciudad “verdadera y sana” es la descrita en el libro II de La República, que solo contiene trabajadores, sin reyes filósofos, guerreros ni poetas.

Aun así, para Platón el Estado ideal, o la Monarquía, devendrá en una corrupción “triste pero necesaria”. Estas son las categorías de los diferentes estados en un orden de mejor a peor: Aristocracia, Timocracia, Oligarquía, Democracia y Tiranía.

Como lo dijimos anteriormente, la aristocracia corresponde al Estado ideal, en el que se presenta la división de clases tripartita. Platón propone el comunismo (no el comunismo marxista) y la monarquía, aunque terminó defendiendo las leyes como sistema de gobierno.

De igual manera, es quizás el primer defensor de la igualdad entre los sexos, a diferencia de Aristóteles. El Estado también contempla directrices eugenésicas para regular la vida marital y reproductiva de la polis. Los gobernantes sólo podrán reproducirse con parejas aprobadas por el Estado para producir una mejor descendencia.

En su obra Leyes, el filósofo renuncia a su radicalización anterior por imposibilidad práctica. Aquí, los gobernantes serían aquellos quienes obedezcan rigurosamente la ley divina, en cuyas manos descansa el objetivo al que se debe mirar todo.

Ética

Uno de los temas más abordados por Platón en sus diálogos es la ética, que también incluye la virtud y el vicio, el placer y el dolor, el crimen, el castigo y la justicia. En La República, concibe el “Bien”, como una Forma suprema, cuya existencia se da “más allá del ser”, y que es alcanzable sólo por unos pocos a través de la verdadera episteme. En el Gorgias, esboza argumentos en contra de la identificación del bien con el placer y en contra de la moral del “Superhombre” que propone Calicles en sus diálogos.

El pensador griego refiere la existencia de tres placeres: los que llenan y reemplazan un dolor; los que no llenan una falta Platón distingue tres placeres: los que llenan y reemplazan un dolor; los que no llenan una falta y los placeres del filósofo que son placeres genuinos. Contrario a lo que supone el epicureísmo, los placeres del filósofo son más sustanciales que los de la carne, aunque asegura que el placer en una guía falaz hacia la felicidad.

Sócrates afirma que nadie hace lo mal a propósito. Asegura que saber cuáles son los buenos resultados para así hacer lo que es bueno es un conocimiento que lleva a la virtud. En Protágoras, arguye que la virtud no se puede aprender porque es innata. Para el maestro toda ética debe partir del autoconocimiento.

Sócrates concibe la virtud como la actitud correcta para alcanzar el autoconocimiento y, por ende, para lograr todo propósito; este es el comportamiento adecuado para la naturaleza. Con esta influencia, Platón sustenta su concepción de la ética sobre las bases de la felicidad y la virtud.

Según Platón, el fin último de todos los seres humanos es alcanzar la felicidad, individual y colectiva, lo que él denomina una ética eudemonista: La felicidad es el fin de la vida del hombre y se centra en actuar de acuerdo con los dictámenes de la naturaleza, orientados siempre hacia la búsqueda de la perfección a través del equilibrio y la armonía del alma para una vida de virtuosismo.

Por lo planteado, sostiene que la felicidad y la virtud mantienen un vínculo muy estrecho. Asimismo, la ética se fundamenta en el estudio del ser humano y sus formas de acercarse al mundo de las ideas y, más allá, de la contemplación de la idea del Bien. En ese sentido, el hombre solo puede alcanzar el bien supremo al desarrollar auténtica y plenamente su personalidad como ser racional y moral.

En el diálogo Eutifrón, Platón hace una crítica a la ley divina como base de la moral, según lo estipula la teoría del mandato divino. En La República, hace uso del mito del Anillo de Giges para determinar si una persona sería justa si no temiese a las consecuencias éticas y morales.

En Leyes, Platón no toma el bien como un saber, sino como la consecuencia de la armonía existente entre los elementos que integran al ser humano. Aquí, ya no toma las emociones como amenazas contra las virtudes. En este diálogo el problema ético no radica en indagar sobre la naturaleza del Bien, sino en cómo hacer para que los hombres tengan una buena vida.

Estética

Para el filósofo griego, la belleza es una forma universal cuyo estado perfecto sólo existe en la forma de la eterna belleza. Defendió un ideal de belleza atemporal e independiente y superior a la del mundo sensible en donde todo es imperfecto.

En su obra Hipias Mayor, Sócrates trata de definir la belleza, explicando que ciertamente existen mujeres, hombres y vasijas bellas, pero sólo en la apariencia física, pues la verdadera belleza la da la sabiduría.

Platón asegura que la belleza también abarca las áreas morales y cognoscitivas. En su obra El Banquete, platón presenta a la belleza como sinónimo del bien. Es en este diálogo en el que Diotima refiere del concepto de amor platónico, pues a su juicio existen dos tipos de amor: el amor físico, que tiene que ver con el cuerpo, y el amor espiritual, que llena el alma y acerca al conocimiento.

En el Fedro Platón destaca que la belleza se distingue de la sabiduría porque se puede manifestar a través de los sentidos y que, al contemplar las bellezas imperfectas, se despierta en nosotros el recuerdo de la esencia misma de la belleza.

Arte y poesía

En múltiples diálogos Platón desarrolla ideas sobre el arte, incluyendo la retórica y la rapsodia. Si bien Sócrates dice que la poesía tiene su inspiración en las musas más no en el mundo terrenal, en el Fedro, el discípulo aprueba las expresiones artísticas y otras formas de “locura divina”, como la borrachera, los sueños y el erotismo.

En su obra La República plantea prohibir la poesía, mientras que en Leyes le atribuye dos funciones al arte: fomentar sentimientos justos en la juventud y ser fuente de descanso en la madurez. Como vemos, aquí el arte está subordinado al bien.

Para Platón, el arte tiene su origen en la naturaleza expresiva del hombre; por cuanto el arte no es invención sino la mimesis o la “copia material” del ideal de belleza, pero por estar en el mundo sensible, es una copia imperfecta. Según el griego, el artista actúa como un mero sofisma, que no es más que un mentiroso que solo vive de apariencias y suele ser arrastrado por la pasión.

Cosmología

Se presenta principalmente en el Timeo, aunque en otros textos también pueden apreciarse elementos cosmológicos, como es el caso de Fedón y Leyes. En la introducción al Timeo se deja ver que la presentación no es garantía de exactitud, con lo cual Platón reconoce su propia debilidad ante los saberes orientados al mundo sensible y alcanzable mediante nuestras sensaciones y percepciones.

Aquí, Platón muestra su preocupación por la estructura del cielo visible, siendo este un modelo para el alma humana, así como también por las condiciones materiales de la fisiología humana.

En esta obra, Platón usa la figura del Demiurgo, quien funge como creador del mundo sensible, mientras que el mundo de las ideas constituye el paradigma del cosmos. Estas dos entidades se consideran separadas por naturaleza. Platón concibió la tierra en forma de globo, creada así por el Demiurgo, ya que esta es la figura más perfecta.

Platón relaciona cada uno de los cuatro elementos de la naturaleza (agua, tierra, aire y fuego)  con un sólido regular (cubo, octaedro, icosaedro y tetraedro) debido a su forma, los llamados sólidos platónicos. El dodecaedro, el cual es el quinto sólido regular, representa el elemento que forma los cielos (éter).

Críticas

Aunque Platón es reconocido como uno de los grandes pensadores de la Antigüedad y sus aportes prevalecen hoy en día, también tuvo críticos y detractores. Entre ellos destaca abiertamente el argumento del tercer hombre, crítica que fue considerada por el filósofo en el diálogo de Parménides. Aristóteles defendió los argumentos de su maestro aseverando que las formas son simples abstracciones “perfectas” e “idealizadas” de muchos elementos imperfectos que existen en el mundo.

Filósofos recientes se alejaron de lo que algunos pueden llamar “modelos ontológicos” o ideales morales propios del pensamiento platónico tradicional. Algunos, incluso, han llegado a restar méritos al platonismo, esbozando argumentos que han sido considerados razonables.

Ejemplo de ello está representado en Friedrich Nietzsche, quien rebatió duramente la “idea del bien” presentada por Platón, así como muchos otros elementos de la moral cristiana a los que llamó “Platonismo para las masas” (1886).

También, Martin Heidegger, refutó la supuesta ofuscación del Ser planteada por Platón, en su escrito Ser y Tiempo (1927). El filósofo Karl Popper señaló que el régimen político ideal planteado en La República era “prototípicamente totalitario” .

El historiador holandés Eduard Jan Dijksterhuis acusó a Platón de ser culpable de construir una naturaleza imaginaria basándose solamente en principios preconcebidos, sobreestimando el pensamiento puro pero sin demostración alguna de ello.

Aún con todas las críticas, Platón sigue siendo en la actualidad una referencia obligatoria y punto de partida para el estudio de las ciencias y de la filosofía. Ciertamente, cada época ha interpretado el pensamiento platónico de acuerdo con los valores que la han regido, pero con todo ello Platón sigue vigente en el estudio de la filosofía y su pensamiento persiste.

Influencias de Platón

El pensamiento platónico siguió influyendo sobre toda la historia del mundo occidental, unas veces por sí misma y otras por medio de su discípulo Aristóteles. Su visión del mundo como dualidad de éste y del ser humano (materia-espíritu, cuerpo-alma); la supremacía del conocimiento racional sobre el sensible, o la división de la sociedad en tres niveles, fueron ideas de uso frecuente durante siglos en el pensamiento europeo.

En los últimos años de la antigüedad, el platonismo recibió aportes muy ricos de filósofos como Plotino y la escuela neoplatónica (siglo III d.C). Asimismo, representantes del cristianismo, como es el caso de Agustín de Hipona, en el siglo IV, halló en la obra de Platón muchos elementos para sustentar sus postulados religiosos (el desprecio por lo terreno y la grandeza del alma).

De hecho, la teología cristiana mantuvo su base agustiniana hasta que en el siglo XIII, Santo Tomás de Aquino, incluyó el pensamiento aristotélico en sus postulados teológicos. Durante los siglos XV y XVI, el pensamiento platónico tuvo un resurgimiento, gracias a la admiración que aún prevalecía hacia la filosofía antigua y que caracterizó el Renacimiento europeo.

Respecto a la influencia histórica de la filosofía platónica es difícil exagerar sus logros. El trabajo de Platón sembró las primeras semillas de la filosofía, psicología, política, estética, ética o epistemología.

La teoría política de Cicerón tiene a Platón como una de sus principales referencias. La metafísica de Platón, y particularmente el dualismo entre lo inteligible y lo perceptivo, sirvió de inspiración para los pensadores Neoplatónicos, tales como  Plotino, Porfirio y Proclo, así como para otros realistas metafísicos.

La concepción dualista de Platón de cuerpo y mente influyó considerablemente en la civilización occidental. La creencia de la inmortalidad del alma tuvo eco en el pensamiento judío, cristiano e islámico.

Durante la temprana era islámica, los eruditos persas y árabes tradujeron gran parte de Platón al árabe y, a su vez, escribieron comentarios e interpretaciones sobre las obras de Platón (Al-Farabi, Avicena, Averroes, Hunayn ibn Ishaq) . Gran parte de estos comentarios fueron traducidos del árabe al latín, llegando a influenciar también a los filósofos escolásticos medievales.

Durante la Edad Media, Platón tuvo poca influencia en Occidente, debido a que sus escritos estuvieron ausentes hasta el siglo XV. El gobernador Cosme de Médici fundó una nueva Academia platónica en Florencia, la cual estuvo a cargo de Marsilio Ficino, pensador que recibió gran influencia de Platón y que tradujo sus obras al latín.

Eponimia

El nombre de Platón ha sido utilizado para destacar el alcance del pensamiento filosófico de este griego. Ejemplo de ello lo representan el cráter lunar Plato y el asteroide 5451 Plato, ambos en conmemoración del gran pensador. Los  libros de Platón en pdf, han quedado plasmados a lo largo de la historia. A continuación le dejamos algunos enlaces de su interés:

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