Personajes y resumen de El Conde de Montecristo

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El Conde de Montecristo es una obra literaria la cual fue escrita por el novelista y dramaturgo francés Alejandro Dumas. La injusta prisión padecida por Edmundo Dantés y su posterior venganza es presentada en este resumen de El Conde de Montecristo. Entérate más a continuación.

Resumen de el conde de montecristo

El Conde de Montecristo

Dentro de la novelística francesa de aventuras uno de los clásicos es El conde de Montecristo (en francés, Le comte de Monte-Cristo) original de Alexandre Dumas (padre) y Auguste Maquet.​ Este último no formó parte de los títulos del libro ya que Alexandre Dumas desembolsó una gran cantidad de dinero para que así ocurriese.

Maquet colaboraba de manera muy activa en las novelas de Dumas, que llegó a redactar obras completas que Dumas se dedicó a reescribir más adelante. Esta novela usualmente se considera como la mejor obra de Dumas, y frecuentemente es incluida en los listados de las mejores novelas de toda la historia. El libro fue terminado de escribir en 1844, y fue editado en una sucesión de 18 entregas, como fascículos a través de los dos años siguientes.

El relato acontece en Francia, Italia y diversas islas del Mediterráneo a través de los sucesos históricos de 1814-1838 (los Cien Días del régimen de Napoleón I y los reinados de Luis XVIII,  Carlos X  y de Luis Felipe I en Francia). Examina particularmente los asuntos de la justicia, la represalia, la clemencia y el perdón y está narrada en el estilo de una crónica de aventuras.

Dumas extrajo la idea primordial de una historia real que consiguió en las memorias de un sujeto denominado Jacques Peuchet. Peuchet narraba la crónica de un zapatero de nombre François Picaud que residía en París en 1807. Picaud estaba comprometido con una mujer adinerada, pero cuatro amigos envidiosos le culparon incorrectamente de ser un confidente de Inglaterra, por lo que fue apresado por siete años.

Durante su reclusión, un compañero de celda agonizante le cedió un tesoro oculto en Milán. Al ser liberado Picaud en 1814, se posesionó del tesoro, retornó con otro nombre a París y destinó una década a delinear su triunfante venganza contra sus anteriores amigos.

Igualmente se estima que el protagonista de la novela fue concebido por Dumas en honor a su progenitor, quien fue el primer general de color en Francia.

Resumen de El Conde de Montecristo

La novela comienza con Edmundo Dantès de retorno a Marsella, en la cual se consigue con su familia y sus amigos. Dantès se haya a punto de obtener un ascenso a capitán a la edad de diecinueve años, e igualmente a punto de desposarse con una hermosa española, Mercédès Herrera.

No obstante, el ingenuo Dantès no se percata de cómo su suerte perjudica a los que él estima sus amigos. Danglars, el encargado de cargamento quien codicia la promoción de Edmond, y Fernando, el primo de Mercédès que adora a esta, procuran inculpar a Edmond como espía bonapartista.

La Misiva de Napoleón

Dantés, prosiguiendo la postrer voluntad del capitán del barco, quien fallece en el viaje de regreso a Marsella, hace una escala en la isla de Elba en la cual se hallaba preso Napoleón. Éste le entrega una carta destinada a un hombre en París del cual solo le confiesa el nombre, Noirtier. Al arribar a la ciudad y reos de la envidia, Danglars y Fernando escriben una carta anónima culpando a Dantés de confidente bonapartista, delante del vecino de Edmond de nombre Caderousse

Dantés es apresado el día de la boda y es conducido ante Villefort, el reemplazo del procurador del rey. Villefort le notifica de que ha sido acusado como agente de Napoleón pero que dado el buen prestigio de Edmond no acepta la autenticidad de la denuncia y, adicionalmente, le da la misiva que había sido recibida del emperador en la cual aparecen los horarios de los centinelas que le custodian.

Villefort iba a dejar partir al joven pero le cuestionó acerca del destinatario de la misiva, Noirtier, y al escucharle hace apresar a Dantés en el castillo de If. Noirtier es el padre de Villefort y no puede dejar que se le implique en una trama de traición colaborando en el retorno a Francia del emperador, rechazando todas sus probabilidades de convertirse en una persona de importancia en el país.

A través de su encarcelamiento, Dantès empieza a impacientarse. Comienza a implorar a Dios por su libertad, pero sigue angustiado al paso de los años, y en algún momento trata de suicidarse al no alimentarse. Al frustrarse su tentativa de suicidio, agrede a un centinela cuando va a llevarle comida, igualmente fracasa y lo califican de loco y lo mudan a un calabozo para reos de alta peligrosidad.

RESUMEN DE EL CONDE DE MONTE CRISTO

Resumen de El Conde de Montecristo: Un Maestro en Fuga

Nuevamente trató de matarse de hambre pero cuando se encontraba a punto de desfallecer, recobra el deseo de vivir al oír el ruido producido por otro preso al excavar para intentar su fuga. Algo después se consigue con el otro prisionero, el abate Faria (figura inspirada por José Custodio de Faria), un religioso e intelectual italiano, que ha sido apresado por sus comentarios políticos.

Faria en su tentativa de escape, excavó en sentido errado y arribó a la celda de Edmond, con quien forja una gran amistad, y llega a apreciarlo como su hijo. Faria deviene en su maestro en varios asuntos, desde historia, matemáticas, lenguaje, filosofía, idiomas, física y química, mientras cavan conjuntamente hacia el otro lado de la celda, con la intención de evadirse del castillo. Como fruto de sus charlas con Faria, Dantès comienza a juntar las partes de la historia que lo sometió a su miseria actual.

Faria le hace notar que la carta donde se le acusa fue escrita con una mano zurda (en un evidente intento por alterar la caligrafía) y por un manifiesto resentimiento hacia él. Edmond y Faria se esfuerzan por prolongadas horas en el túnel para su escape, pero el anciano y frágil Faria no sobrevive para verlo finalizado. Acaba quedando paralítico por culpa de un segundo derrame cerebral (el primero le ocurrió aun estando libre), y perece con el tercer derrame.

Sabiéndose moribundo, Faria le confiesa a Dantès el escondrijo de un enorme tesoro en la isla de Montecristo que ascendería a lo que actualmente equivaldría a cerca de 14.000 millones de dólares. Él, asombrado, al inicio no le cree al abate por ser esa la razón por la que fue apodado como «el abate loco» por los centinelas.

Al fallecer Faria, los guardias enrolla su cuerpo con una pesada manta, escurriéndose a Dantès ocupar el lugar del cuerpo de Faria y trasladar su verdadero cadáver a otro calabozo. Los centinelas, en vez de sepultar el cadáver como él se figuraba, le amarran a una pesada bala y lo arrojan al mar por un desfiladero cercano.

Dantès logra liberarse del manto eludiendo las rocas y nada hasta una isla desolada en la cual vive una noche tempestuosa. Al próximo día divisa en el mar a una embarcación naufragada, nada hacia sus despojos, tras lo cual observa otro barco por el cual es recogido, haciéndose pasar Edmond por un náufrago por motivo de la tormenta.

En la Isla de Montecristo

Se hace amigo de ellos, se afeita, y dice llamarse distinto dedicándose por un tiempo a ser contrabandista. Algunas de las negociaciones que realizaban los contrabandistas ocurrían en la isla de Montecristo, por ser ésta, una isla desolada, y sin, aparentemente, atracción alguna aparente. Edmond se dedicó por unas cuantas horas y viajes, a conocer los alrededores de la ínsula, aún poniendo en duda lo que su anciano amigo le confiara.

Cierto día, en la isla de Montecristo, presumiendo donde se encontraba el tesoro, va de cacería por una cabra para alimentarse y simula caerse de las rocas, sus acompañantes le ayudan a levantarse, pero él manifiesta que está verdaderamente lesionado, y que no puede moverse.

Con el pretexto de que podría retardar la inaplazable expedición de los contrabandistas, les ruega que se marchen y que retornen por él luego de seis días, una vez finalizada su tarea. Toda vez que Edmond ve alejarse el barco, se pone en pie y consigue el tesoro.

Mas adelante invierte parte del tesoro en procurarse un nombre, en investigaciones, y en producir más dinero, Retorna a la ciudad de Marsella para reanudar el contacto con sus seres queridos, pero solo consigue angustia. Usurpa diferentes personalidades, desde un abate de Italia a un banquero de Inglaterra.

Resumen de El Conde de Montecristo: Una Nueva Realidad

Edmond Dantès logra confirmar sus sospechas por medio de Caderousse, (un viejo vecino que fue colaborador de Danglars y Fernando), al que se presenta con disfraz de un sacerdote italiano que responde al nombre de Abbé Busoni, simulando cumplir la última voluntad de Edmond. De su antiguo vecino se entera de que todos aquellos que le traicionaron han logrado triunfar en la vida.

Fernando se ha transformado en un conde y noble de Francia, Danglars en un barón y en el banquero más adinerado de París, y Villefort en el símbolo de la justicia de París como Procureur du Roi (Procurador del Rey, en otras palabras el Fiscal del Reino o Fiscal General del Estado).

Peor aun, Fernando se ha desposado con Mercédès con la que concibió un hijo, Alberto. Sumado a lo cual, el anciano padre de Edmund falleció antes de dos años, ya que el único acompañamiento con que contaba, el de Mercédès, lo deja al casarse ésta con Fernando, y acaba pereciendo por una gastroenteritis, si bien se alude que fue más por la tristeza.

Por otro lado, los amigos de Edmond tuvieron que sufrir en manos del destino. Al inicio de la novela, Julien Morel es el acaudalado y amigable dueño de un negocio naval en crecimiento. Pero en el tiempo que Edmond estuvo encarcelado, Morrel padeció una trágica sucesión de desventuras, entre las que se cuenta el naufragio de su barco Faraón.

En la oportunidad en la que Edmond retorna a Marsella cuentan apenas con sus dos hijos, Julie y Maximilian, y unos pocos criados fieles. Su negocio está al borde de la quiebra, y Morrel ha pensado en suicidarse. Al conocer de esto, Dantès repone de manera anónima la fortuna de Morrel y un nuevo Faraón en el tiempo justo, bajo el nombre de «Simbad el Marino».

La Venganza

Una década tras su viaje a Marsella, Dantès comienza a procurar venganza ocultándose bajo el nombre de «Conde de Montecristo».  Se aprovecha de Danglars para que le otorgue un «crédito ilimitado» de seis millones de francos, y realiza manejos oscuros de la bolsa para arruinar la fortuna de Danglars, requiriendo los seis millones solo cuando Danglars se encuentra a punto de la bancarrota y obligándole a fugarse a Italia.

Montecristo cuenta con una esclava de origen griego, Haydée, cuyos familiares y vivienda en Janina fueron destrozadas por Fernando, quien traiciona a Alí, el progenitor de Haydée, llevándole ante sus enemigos y ocasionándole su muerte y la de su madre, para terminar vendiéndose a un traficante de esclavos. Montecristo compra a Haydée cierto tiempo luego, cuando ella apenas contaba con trece años. Tras nueve años de aquel suceso que aún rememoraba la joven mujer, con el tiempo, ambos se encariñaron.

Montecristo hace que Danglars investigue el suceso, que aparece en un periódico. Al conocer de este hecho, Albert de Morcef (hijo de Fernando y Mercedes), devela que quien proporcionó dicha información a Danglars, fue Montecristo y le desafía a un duelo.

En la misma noche, Mercedes visita al conde de Montecristo y, esta, conociendo desde un inicio que el conde era Edmond, le ruega por la vida de su hijo. Tras una extensa charla y de enseñarle la carta con la que le tendieron la celada, Mercedes resuelve dejar a su marido y marcharse con su hijo. Fernando, al saberse desenmascarado de su traición, y ya solitario sin su familia, se mata de un tiro en la cabeza en su oficina.

Resumen de El Conde de Montecristo: Desatando los Nudos

La familia de Villefort se encuentra dividida. Valentine, la hija que concibió con su esposa inicial Renée, va a recibir toda la fortuna de la familia, pero su segunda conyugue, Héloïse, ambiciona reclamar la fortuna para su hijo Édouard. Montecristo sabe de las intenciones de Héloïse y, de forma presuntamente inocente, le administra una toxina capaz de sanar a una persona con una gota, y de matarla con una dosis excesiva.

No obstante, las cosas son más complejas de lo que anticipa Dantès. Sus empeños para destruir a sus adversarios y proteger a los pocos que le ayudaron se cruzan de modo horrible. Maximilien Morrel se encariña de Valentine de Villefort, y Dantès colabora en la fuga de ambos simulando la muerte de la joven.

Al verse develada por su esposo, Héloïse ofrece veneno al pequeño Édouard y se mata ella también. Todo esto ocasiona que Dantès se cuestione su rol como agente de la represalia de Dios. Observando cómo su enojo se iba expandiendo paulatinamente más allá de lo que él procuraba, Dantès anula lo que queda de su plan y emprende acciones para estabilizar las cosas.

A pesar de que la venganza sobre sus adversarios no se había completado del todo, deja libre a Danglars, no sin antes ser raptado en Roma merced a su amigo Luigi Vampa, el criminal de más temer de Italia, y haciéndole sufrir de hambre y quitándole casi todo lo que le quedaba de su fortuna a cambio de restos de comida, y por último le confiesa su auténtica identidad en la cumbre de su agonía.

Edmond igualmente compensa a los que quedaron inmersos en el caos derivado, aplicándose asimismo sus propios consideraciones de justicia. En el ínterin, se resigna con su propia humanidad y cuenta con el poder para conseguir cierto perdón para sus adversarios y para sí mismo.

Personajes de El Conde de Montecristo

En El Conde de Montecristo desfilan una multiplicidad de personajes, unos más importantes que otros y la relevancia de muchos de ellos no es tan clara de modo inmediato.

Edmond Dantès y Aliados

  • Edmond Dantès. Protagonista de la crónica, traicionado por sus compañeros, que acrecientan su prestigio o adquieren poder a su costa. Al huir del calabozo del castillo de If, y ser propietario de una gran riqueza, se venga de ellos disfrazándose y personificando a El Maltés, El Conde de Montecristo, Simbad el Marino, El comisionista principal de la casa de Thomson y French, Abate Giaccomo Busoni, El señor Zaccone y Lord Wilmore.
  • Abate Faria. Sacerdote y sabio italiano. Hace amistad con Edmond cuando son prisioneros en el castillo de If, le comparte todos sus conocimientos. En sus últimos instantes de vida le devela el secreto del tesoro de Cesare Espada, escondido en la isla de Montecristo, y le invita a conseguirlo.
  • Luigi Vampa. Un indigno bandido italiano que actúa en Roma y sus inmediaciones. Rapta a Albert de Morcerf y lo libera al ser visitado en su guarida por el Conde de Montecristo.
  • Haydèe. Princesa de Janina e hija del sultán Alí Pachá. Al ser traicionado y asesinado por Fernando Mondego, Haydée fue transada como esclava a los trece años y comprada por Dantès.
  • Bertuccio. Intendente del Conde de Montecristo. Igualmente detenta una historia muy curiosa entremezclada con los intereses de Edmond: el provee la crianza a Benedetto en compañía de su cuñada.
  • Alí. Un esclavo que no habla (le cortaron la lengua como castigo), adquirido por Montecristo en Oriente corrompiendo al sultán que lo iba a enviar al verdugo como parte de su sentencia. Se presenta incondicionalmente leal y servicial al conde.
  • Mario Bautista. Sirviente y contratado por el conde en París y que se transforma en su tercer hombre de confianza.
  • Jacopo Manfredi. Un modesto contrabandista que ayudó a Dantés a subsistir luego de fugarse de prisión. Al comprobar Jacopo su fidelidad desinteresada, Dantés le gratifica con su propia nave y tripulación.

Resumen de El Conde de Montecristo: Familia Morcef

  • Fernando Mondego, conde de Morcef, encariñado por Mercédès desde mucho tiempo atrás. Engaña a Edmond en unión a Danglars confabulando contra él para poder desposarse con su amor no correspondido, Mercédès.
  • Mercédès Herrera, condesa de Morcef. Novia de Edmond Dantès al inicio de la historia. Tras el desvanecimiento de su amado, y considerándolo fallecido, se casa con Fernando y conciben un hijo.
  • Alberto Mondego, vizconde de Morcef. Sus padres Mercédès y Fernando Mondego. Mejor aliado de Franz d’Epinay, se hace amigo de Montecristo en Roma.

Familia Danglars

  • Barón Danglars. En un principio era el contador del mismo navío que Dantès. Codiciaba ser rico e importante, y observa a Dantès como un impedimento para sus ambiciones. Durante la permanencia de éste en la cárcel, la fortuna estuvo de su lado, ya que se transforma en barón por medio de su matrimonio con la baronesa viuda del banquero más acaudalado de París, Herminie de Nargonne.
  • Herminie Danglars. Viuda del barón de Nargonne, desposada en segundas nupcias con Danglars. Mientras vivía su primer esposo, estuvo de romance con Villefort del que nació un hijo natural, Benedetto.
  • Eugénie Danglars. Sus padres fueron el Barón Danglars y Madame Danglars. Muestra cierto afecto por la música y se ve fascinada por las mujeres dándose a ver como lesbiana. Llega casi a contraer nupcias con Alberto de Morcef y luego con Andrea Cavalcanti (Benedetto).

Familia Villefort

  • Gérard de Villefort. Fungiendo como procurador del Rey en provincias expidió una orden  para apresar a Edmond con la única finalidad de proteger a su padre y su carrera.
  • Héloïse de Villefort. Segunda esposa del procurador real, la cual a posteriori y motivado a su egoísmo administra veneno a toda la familia Villefort para que su hijo Edouard sea el heredero de toda la fortuna familiar.
  • Noirtier. Un anciano bonapartista robusto que ahora está inmovilizado por una apoplejía. Le atienden su hijo Villefort, su nieta Valentine y el fiel sirviente de la familia, Barrois.
  • Valentine de Villefort. Sus padres fueron Villefort y su primera esposa, Renée de Saint-Meran. Adora a Morrel hijo, pero está comprometida con el joven Franz d’Epinay.
  • Edouard de Villefort. Sus padres fueron Villefort y su segunda esposa Héloïse. Es un infante muy travieso.

Resumen de El Conde de Montecristo: Otros Personajes

  • Gaspar Caderousse. Sastre y posadero impúdico del sitio donde residen Dantès y su padre. Se encuentra presente, aunque borracho, al redactar Danglars la carta que inculpa a Edmond de espía bonapartista.
  • Maximilien Morrel. Hijo del jefe de Edmond; tras la evasión de Edmond, Maximilien se transforma en un buena amistad para el conde de Montecristo y esto le sirve para alcanzar su deseo de casarse con la hija de Villefort.
  • Franz d’Epinay. Barón y amigo de Alberto de Morcef, comprometido con Valentine de Villefort. Llega a conocer al conde en la caverna de Montecristo previo a su viaje a Roma para conseguirse con su amigo. Su progenitor, el general realista Quesnel, murió en un duelo contra Noirtier de Villefort. Al enterarse Franz, incumple su compromiso con Valentine.
  • Lucien Debray. Asistente del ministro del Interior y amigo de Alberto. Es el enamorado de Herminie Danglars, a quien solo emplea para sustraer dinero al banquero.
  • Beauchamp. Secretario de editor jefe de un reconocido periódico de París y otra amistad del vizconde de Morcef.
  • Barón Raoul de Château-Renaud. Amigo de Alberto. Maximilien Morrel logra salvar su vida en África.
  • Julie Herbault. Su padre fue Pierre Morrel y su hermana Maximilien Morrel, es amparada por el conde bajo la identidad de Simbad el Marino para salvar a su progenitor de la quiebra. Está desposada con Emmanuel Herbault.
  • Emmanuel Herbault. Cónyuge de Julie y cuñado de Morrel hijo, es el segundo atestiguante del conde cuando éste va a enfrentarse en duelo con Alberto.
  • Benedetto. Criminal y ladrón, hijo bastardo de Villefort y Herminie Danglars, quien fue concebido cuando ésta aún estaba casada con el barón de Nargonne. La crianza de Benedetto fue llevada por Bertuccio y su cuñada, Assunta. Retorna a París con el nombre de Andrea Cavalcanti.
  • Mayor Bartolomeo Cavalcanti. Sujeto al que el conde incorpora en la sociedad parisiense para que finja como padre de Andrea Cavalcanti (Benedetto).
  • Pierre Morrel. Armador de barcos de personalidad bondadosa que trata a Dantès con afecto y quien abogó por él cuando fue apresado.
  • Louise D’Armilly. Amiga y maestra de piano de Eugenia Danglars, se evade con ella luego de lo acontecido en la frustrada boda con Andrea Cavalcanti (Benedetto) simulando ser la hermana de ésta.

Temática del El Conde de Montecristo

El libro cuenta con una trama exuberante y compleja con múltiples personajes. A pesar de que es ficción popular, eso no quiere decir que carezca de un sentido más allá de la historia. La mayor parte de los asuntos temáticos de la novela se enfocan en la lealtad, la retaliación y el culto a Dios. Dantès se empecina totalmente en la búsqueda de justicia. Para los que le defendieron se transforma en un espíritu guardián.

Para los que le hicieron daño, deviene en el ángel vengador de Dios. Todos los que le engañaron son encarados a la justicia de un modo que plasma la traición original. No obstante, en la primera ocasión en que sale afectado un observador inocente en el curso de su venganza, se percata de que solo Dios puede impartir justicia, y concluye en sus intentos de escarmentar.

Algunos han razonado que las grandes aptitudes de Dantès le transforman en un personaje blando, ya que la casi divina superioridad de su determinación descarta toda evolución del personaje. Como algo curioso se destaca el copioso empleo y correcto manejo del naciente Derecho mercantil capitalista de esos tiempos a lo extenso de la compleja trama financiera que rodea la represalia sobre el banquero Danglars.

Argumento de El Conde de Montecristo

En la novela se reseña cómo El Conde de Montecristo plasma el empeño de los románticos del siglo XIX por lo foráneo. Dumas era muy popular como escritor de viajes tiempo antes de que empezara a redactar ficción, y podemos reconocer este talento para trazar impresionantes retratos de sitios exóticos en El Conde de Montecristo.

La novela se inicia en Marsella, una localidad de provincias al sur de Francia, un sitio en sí mismo algo exótico para la mayor parte de los lectores de Dumas. La crónica luego se muda a Italia, un lugar exótico predilecto por los escritores franceses para mostrar. El retrato que hace Dumas de Italia mezcla con pericia lo formidable y lo ajeno: los ladrones, la ejecución y el carnaval, con los estereotipos que se esperaban como el propietario del hotel.

A pesar de que la mayor parte del restante de la novela acontece en París, hay intermedios maravillosos instalados en Grecia como en Constantinopla. No solo los paisajes de la novela, sino igualmente las figuras representadas ocasionan que El Conde de Montecristo sea tan placenteramente exótica. Haydée, con toda su hermosura y enigma extranjeros, es un prototipo del ideal oriental que los románticos protegieron.

De igual manera, las propias vinculaciones de Monte Cristo con Oriente acrecientan su mística. En diversas ocasiones él dice estimarse más oriental que occidental, y una cuantas de sus costumbres insidiosas, como su negativa a alimentarse o beber en la casa de un rival, son de procedencia oriental. Inclusive Fernando y Mercédès pueden estimarse como exóticos ya que, como catalanes, son verdaderamente de descendencia española en vez de francesa.

Resumen de El Conde de Montecristo: Tema del Libro

El asunto principal de la novela El Conde de Montecristo es la venganza. A pesar de que la novela lo considera como justicia propia, Edmond Dantés asume la justicia por mano propia ya que está atribulado por las restricciones del sistema de justicia penal existente. La justicia social ha posibilitado que sus adversarios se evadan por las fisuras, permaneciendo libres de los crímenes crueles que cometieron con él.

Adicionalmente, inclusive si los crímenes de sus rivales fueron develados, Dantés no considera que su condena sea la genuina justicia. A pesar de que sus enemigos le han ocasionado años de intranquilidad emocional, lo más grave que ellos mismos se verían forzados a sufrir serían unos escasos segundos de dolor y la muerte a continuación.

Al estimarse como un agente de la Providencia, Dantés desea conferir justicia divina donde percibe que la justicia humana ha fracasado. Se dispone a castigar a sus rivales ya que estima que deberían ser condenados: estropeando aquello que les es querido, tal como hicieron con él. Aun así, lo que Dantés al fin devela, y que a veces arruina la vida de inocentes y culpables, es que la justicia que aplican los seres humanos es en si misma limitada.

Los linderos de tal justicia se hallan en los límites de los mismos humanos. Al faltarle la omnisciencia y la omnipotencia de Dios, los humanos sencillamente no son aptos, o justificados. para realizar la labor de la Providencia. El postrer mensaje de Dumas en esta pieza épica de crimen y castigo es que los humanos deben sencillamente conformarse en permitir que Dios gratifique y castigue, cuándo y cómo Dios lo estime pertinente.

Análisis de El Conde de Montecristo

En la totalidad de la novela se pueden reconocer los cambios continuos de personalidad y nombre, como un alter ego, así como la retaliación o justicia por mano propia, el amor, la política etc. Diversidad de eventos que acontecieron donde sale a relucir la muerte.

Cambio de Nombres

Se puede distinguir en un inicio el cambio continuo de los nombres de las figuras en El Conde de Montecristo, lo que indica cambios de mayor profundidad al interior de los personajes mismos. Así como el Dios del Antiguo Testamento, Dantés se arroga un gran número de nombres distintos, cada uno vinculado con un rol diferente en sus planes como agente de la Providencia.

Se denomina a sí mismo Abbé Busoni al hacer juicio, Lord Wilmore al participar en actos de exagerada generosidad, y Montecristo al asumir asume el rol de ángel vengador. El hecho de que Dantés cuente con tantas identidades insinúa que padece de un verdadero centro.

Villefort igualmente modifica su nombre, aunque por distintos motivos, se rehúsa a adoptar el título de Noirtier de su progenitor, un título muy vinculado con el menospreciado partido bonapartista. La escogencia de los nombres de Villefort representan tanto su aprovechamiento político como su disposición de sacrificar sin piedad a quienes están cercanos a él para su provecho personal.

La variación de nombre de Fernando Mondego a Conde de Morcef es, en cierto medida, apenas un signo de su promoción al reino del poder y la fama. No obstante, puesto que Mondego considera que Morcef es un apellido antiguo en vez de sencillamente un título que ha adquirido, el cambio de nombre igualmente es una señal de su deshonestidad elemental.

Mercedes igualmente experimenta un cambio de nombre, transformándose en Condesa de Morcerf. Esta variación de nombre, no obstante, como reconocemos cuando Mercedes muestra su bondad permanente, no implica un cambio esencial en el carácter. En contraste, su variación de nombre sencillamente acentúa su vinculo con su esposo, el contrincante de Dantès, y, por asociación, su traición hacia Dantès.

Apenas la variación de nombre de Benedetto, a Andrea Cavalcanti, al parecer no significa nada más hondo que el hecho de que contrae una identidad fingida. Todos los demás cambios de nombre en la novela son signos externos de cambios internos de temperamento o papel.

Resumen de El Conde de Montecristo: Política

El Conde de Montecristo es una narración histórica, con componentes esenciales de la trama arrancados de acontecimientos históricos verdaderos. La política, por ende, desempeña un papel relevante en la novela, sobre todo al clasificar a ciertos personajes, buenos o malvados.

La totalidad de las principales figuras simpatizantes están de algún modo relacionadas con los ideales democráticos del partido bonapartista, de Morrel y Noirtier, que en cierta ocasión fueron fogosos luchadores en la causa bonapartista, hasta Dantès, quien emerge como un protector de los derechos individuales.

Del igual manera, en su galanteo de Valentine, Maximilian pelea por la equidad social, otro principio bonapartista. Gran parte de los principales figuras antipáticas, en contraste, están vinculadas de modo abrumador con los realistas déspotas y nobles, como Morcef y Villefort.

Otros son sencillamente aprovechados capitalistas interesados, como Danglars, encargado de advertir la edad aletargada del alma de la Revolución Industrial. De este modo, Dumas no atribuye lealtades políticas de manera arbitraria, sino que las emplea como ventanas en las almas de sus personajes.

Muerte

Numerosos figuras en El Conde de Montecristo, Dantés, Monsieur Morrel, Maximiliano Morrel, Haydée, Fernando Mondego, Madame de Villefort y Albert de Morcerf contemplan o inclusive se suicidan en el curso de la novela. Dumas muestra el acto de suicidio como una reacción honorable y sensata a cualquier situación catastrófica. Como en gran parte de la literatura romántica, el suicidio en El Conde de Montecristo está muy vinculado con las relaciones románticas fracasadas.

En efecto, el ahínco de despojarse de la vida por el bienestar de un ser adorado se exhibe como una de las únicas señales firmes de devoción total. Montecristo está persuadido de que Maximilian adora a Valentine, por ejemplo, solo al observar que Maximilian francamente desea morir cuando se confronta con su pérdida. De igual modo, Montecristo piensa que Haydée lo adora solo cuando ella promete quitarse la vida si la abandona.

La recurrencia con la que los personajes aluden o contemplan el suicidio al parecer refleja una actitud soberbia hacia este hecho tan serio. No obstante, el suicidio es abiertamente estimado como una acción seria. Dantés aconseja en tono grave a Maximilian de no suicidarse si hay algo valioso en el mundo del que se lamenta haber salido. Los figuras de la novela no son soberbios con la vida, sencillamente la viven con un drama exagerado.

Influencias de El Conde de Montecristo

Dumas y Maquet tuvieron diversas influencias directas de otros escritos y tradiciones al redactar la novela. La mayor parte de la compleja trama, las artimañas y las menciones a una idea romántica de Oriente proviene de Las Mil y Una Noches. La alusión más directa es la presencia en gran parte del libro de la figura con el apodo de Simbad el Marino, refiriéndose a alguien que ha recorrido numerosos sitios exóticos.

Alexandre igualmente llegó a conocer a fray José Custodio de Faria, el abate Faria, un religioso indo-portugués que fue uno de los precursores del análisis científico de la hipnosis. Es simbolizado por la figura del monje ‘loco’ apresado en el Château.

Otra probable influencia es la creencia en el pseudo-veneno como componente conductor del relato de los dos amantes. Es una temática frecuente en la literatura, particularmente en Romeo y Julieta. El par de jóvenes amantes son equiparados abiertamente con Píramo y Tisbe en algún momento.

Resumen de El Conde de Montecristo: Herencia Literaria

El enorme éxito de esta pieza literaria, ocasionó la creación de diversas novelas que afirmaban ser continuaciones a la excelente obra de Dumas, todas ellas redactadas por diferentes escritores. Así igualmente, variados trabajos posteriores adoptaron como referencia particularidades de los personajes y situaciones.

  • Edmundo Dantes (Edmond Dantes, 1849) de George W. Noble
  • La Mano del Muerto (A Mão Do Finado, 1854) de Alfredo Possolo Hogan
  • Las Hijas de Montecristo (Les filles de Monte-Cristo, 1876) de Charles Testut
  • El Hijo de Montecristo (Le fils de Monte-Cristo, 1881) de Jules Lermina
  • Montecristo y su Esposa (Monte Cristo and his Wife, 1884) de Jacob Ralph Abarbanell
  • El Tesoro de Montecristo (Le trésor de Monte-Cristo, 1885) de Jules Lermina
  • Edmundo Dantès (Edmond Dantès, 1885) de Edmund Flagg
  • La Hija de Montecristo (Monte-Cristo’s Daughter, 1886) de Edmund Flagg

Las dos narraciones de José Rizal, Noli me Tangere y El Filibusterismo, son de firme inspiración en esta novela. Los figuras primordiales de los dos libros fueron configurados a partir de Edmond Dantès. Igualmente se reconoce su influjo en el personaje Hannibal Lecter de Thomas Harris.

Su Repercusión Mediática

El influjo posterior de El Conde sobre la cultura popular es incalculable. Sucesores de su estirpe son James Bond, El Zorro y La Pimpinela Escarlata y de más reciente data V de Vendetta. Las narraciones y filmes de James Bond cuentan de un personaje que, como El Conde, es ilimitadamente sabedor de todo lo que detenta calidad (lo mismo es válido para los «malos» en Bond), y que emplea su conocimiento para derrotar a sus enemigos.

El Zorro, al igual que El Conde, es un noble disfrazado, vindicador de las injusticias. La distinción es que el Zorro lleva máscara y pelea contra adversarios públicos, no personales (aunque la diferencia es con frecuencia dudosa). V de Vendetta, se evadió de un confinamiento atroz para revelar la violencia y la brutalidad del régimen distópico que en la novela rige a Inglaterra tras la Tercera Guerra Mundial.

Así como Dantès, V operará disfrazado y exhibirá gran destreza en la pelea cuerpo a cuerpo y con cualquier clase de arma blanca. Adicionalmente tendrá conocimientos de química que le posibilitan transformar productos domésticos en poderosos explosivos.

El Conde de Montecristo: La Película

Hasta la fecha se conoce de tres grandes producciones que han llevado El Conde de Montecristo a la gran pantalla, siendo la primera filmada y estrenada en el año 1941.

Fue una producción mexicana y contó con el reparto compuesto por Arturo de Córdova, Mapy Cortés, Consuelo Frank, Julio Villarreal, René Cardona,Esperanza Baur, Domingo Soler, Gloria Marín, Miguel Arenas, Anita Blanch, y muchos otros. Es una de las gemas del cine mexicano considerándose una gran adaptación. Esta obra fue exitosa en el mundo entero y de ella se tuvieron las mejores críticas por la interpretación de Arturo de Córdova.

Es su segunda realización para el cine del año 1975, la producción fue en color, estimándose como una maravillosa adaptación. La síntesis de la película es muy idéntica a la de la  novela, en la cual Edmond Dantes es condenado de forma injusta y además inculpado de modo anónimo por amigos para ser apresado en un castillo.

En dicho presidio se consigue con el abad Faria, que le cuenta sobre un lugar, en la modesta isla de Montecristo, donde se oculta un esplendoroso tesoro. Tratará de hallar el tesoro y develará la identidad de quienes le traicionaron para así vengarse.

Para el año 2002 se estrena la película La Venganza de El Conde de Montecristo, la síntesis de esta es sobre el año 1815, cuando Edmond proyecta casarse con Mercedes, su adorada. Pero un amigo suyo que igualmente desea lo mismo, no muestra dudas para acusarlo de estar envuelto en la fuga del emperador, lo que ocasionó que el jefe de la policía, Villefort, apresara a Edmond.

Sentencia a una condena de años de cárcel en el castillo, Edmond paulatinamente abandona su fe en la vida y la justicia. Mas adelante conoce a otro reo, el anciano Abbé Faria, con quien desarrolla una amistad. Faria le confía la existencia de un tesoro sorprendente, un cambio maravilloso que posibilita a Edmond cumplir con su retaliación contra Fernando, Villefort y Mercedes, quien no perdió la oportunidad para abandonarlo y casarse con su peor enemigo.

Otras Producciones de Cine y Televisión

La novela ha alcanzado tanto éxito en el planeta que en el año 1998 se realizó una serie francesa El Conde de Montecristo la cual se extendía por seis horas en su totalidad, aunque esta separada en cuatro episodios.

En 2002, Kevin Reynolds realizó una adaptación sumamente libre para Hollywood. En 2004 bajo la producción del estudio Gonzo, debutó en Japón una serie de anime de 24 capítulos, denominada Gankutsuou, de firme inspiración en la novela de Dumas, enmarcada en un mundo futurista con influjos de la Europa decimonónica, y con una animación y colorido muy inusual para ese tiempo.

En el año 2006 se difundió por el canal argentino Telefé una telenovela con adaptación de la misma obra del autor francés pero con variaciones de los nombres de los protagonistas y en un entorno de la época actual, la cual se ha realizado en variados países. A partir del año 2011 se emite Revenge, una serie televisiva estadounidense de inspiración en la obra de Dumas aunque con resaltantes diferencias.

A partir de mediados del 2015, el canal Telefe divulga con gran éxito de audiencia la famosa serie y telenovela turca Ezel, probablemente la producción libre con mejor logro del guion original y con añadiduras de la trama mucho más complejas y sofisticadas, ajustadas a la época presente.

Biografía de Alejandro Dumas

El nacimiento de Alejandro Dumas ocurre 24 de julio de 1802 en el poblado de Villers-Cotterêts, a unos ochenta kilómetros al noreste de París. Su progenitor Thomas-Alexandre Dumas, había servido como general bajo Napoleón, a pesar de que en 1799 los dos hombres se alejaron y jamás se perdonaron. Thomas-Alexandre niega haber recibido el pago que se le debía como ex oficial, por lo que su familia quedó en la pobreza.

El Marqués Antoine-Alexandre Davy de la Pailleterie fue su abuelo, el cual se encontraba casado con Marie-Céssette Dumas, una esclava negra proveniente de las islas Indias del Oeste de Santo Domingo. Su madre recibió el nombre de Marie-Louise Labouret. Fue huérfano de padre a muy corta edad quedando a merced de una insignificante pensión que le fue asignada a la viuda, no pudiendo proporcionarle a su hijo mayor educación que la escasa y ajustada a sus rentas.

Fue un autor muy prolífico, con casi 1.200 libros editados bajo su nombre, entre los que resaltan «Los Tres Mosqueteros» (1844) y » El Conde de Montecristo» (1844). A pesar de que gran parte de estas obras son resultado de colaboraciones o de trabajos conjuntos con otros escritores a quienes empleaba, la mayoría de ellas tienen la huella distintiva de su genio personal y su imaginación.

Prosiguió escribiendo abundantemente la mayor parte de su existencia, editando su postrer novela, The Prussian Terror, en 1867, tres años antes de su fallecimiento. En 1870 Dumas se asila en la casa de campo de su hijo Alejandro, igualmente un destacado escritor, por motivos de su frágil estado de salud. Fallece de un ataque al corazón el 5 de diciembre de 1870.

Dumas era un creyente en los ideales de la equidad social y los derechos individuales, e intentó impregnar sus obras dramáticas con estos principios. A continuación le dejamos los siguientes enlaces:

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