Reseña y Resumen Del amor y otros demonios

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A continuación se realizará una breve descripción sobre una importante novela, la cual se desarrolló en Cartagena de la india, Del Amor y otros Demonios, una historia mágica con personajes que te cautivaran. Continua leyendo y conoce más sobre esta fascinante historia con el resumen Del Amor y Otros Demonios.!!!

RESUMEN DEL AMOR Y OTROS DEMONIOS

Reseña y Resumen Del amor y otros demonios

En la época del virreinato en Cartagena de las Indias se desarrolló esta conmovedora historia, una linda joven de cabellera rojiza, ojos azules y cuerpo delgado con una piel clara casi transparente, la que se presumía estaba poseída por el demonio a causa de una mordida de un perro cenizo con mal de rabia.

Su nombre era «Sierva María de los Ángeles» y debido a su condición de infectada le indicaron a el marqués que debía tomar las medidas necesarias.

El día que ocurre el incidente con Sierva María, la esclava que trabajaba para su familia fue con ella a comprar una ristras de cascabeles. Esto era con la intención de celebrar su cumpleaños, pues la niña estaba por cumplir los 12. La esclava se dejó llevar por la curiosidad y fue a dar hasta el puente levadizo, donde se escuchaba una gran conmoción.

Una vez alcanzó a observar, sus ojos presenciaron una terrible escena, donde los esclavos que se encontraban en un barco morían, según por una sospechosa y terrible enfermedad que podría contagiar a los amos.

Cada vez que moría un esclavo, su cadáver era arrojado al agua, pero estos rápidamente emergen, dejando una vista terrorífica de muerte y sangre.

Con el pasar del tiempo, no se volvió a hablar de aquel horrible suceso, pero existía el rumor que los esclavos habían sido envenenados erróneamente y no padecían ninguna enfermedad que causara su muerte. A pesar de ello, era obvio que la élite de aquella época no se alarmaba por la muerte de personas sin derechos en esos tiempos.

Un perro rabioso I

El mismo día que se realizaban las compras, sin previo aviso salió un perro que se llevó por el medio los puestos de comida y otros enseres, derribando todo lo que se encontraba a su paso y atacó a varias personas.

La esclava corrió para intentar salvar a Sierva María, pero la niña se cayó y el animal la atacó sin piedad, mordiendo su tobillo izquierdo. En esos tiempo era bastante normal que los perros mordieron a las personas de los mercados, pero Sierva provenía de una cuna rica, así que se armó un gran escándalo por ello.

«Dominga» (la esclava) se encargó de levantar a Sierva María, yéndose a casa sin darle mayor importancia. Una vez llegaron, en la barraca la curo con limón y azufre, le limpio la herida y quitar la sangre.

Continuaron el día normalmente con los preparativos de la fiesta, pues Sierva María era bastante fuerte y no dejo dejo llevar por la mordida del animal.

A pesar de que Sierva María no tenía indicios de alguna enfermedad, Dominga decide contarle a su madre, la marquesa Bernarda Cabrera, pero la antiguamente hermosa mujer no parecía tener mucho interés en la niña y dijo que: «Si puede caminar, no debe ser nada grave».

Con una mayor preocupación, la esclava Dominga le cuenta al padre de la chica sobre la situación, el cual era un marqués del territorio llamado «Ygnacio de Alfaro y Dueñas», conocido por su actitud amable y sumisa.

Resumen Del amor y otros demonios

El marqués muy bueno o muy tonto II

Desde hace años el marqués Ygnacio de Alfaro y Dueñas tenía mala fama de ser demasiado blando, cuando era niño era muy tímido y ahora en la adultez ese aspecto se mantenía.

Si bien los primeros años de matrimonio con la madre de Sierva María fue bastante agradable, con el paso del tiempo su esposa Bernarda lo fue controlado y haciendo infeliz.

Posteriormente, el marqués Ignaciano perdería el control por completo de la mayoría de sus esclavos y familia, siendo irrespetado por los mismo y poseyendo el título de marqués como un mero adorno.

La sumisión llega a tal, que en varias ocasiones era posible encontrar a los esclavos dentro de la casa, ya sean los adultos robando o teniendo relaciones sexuales en los cuartos vacíos, o los niños jugando y corriendo por los pasillos.

Con todo esto, Dominga era la única capaz de tomar el control de la situación, regañando a los demás esclavos y sacándolos a escobasos de la casa. Dominga le tenía cierto aprecio a Ygnacio, pero lo hacía para proteger principalmente a Sierva María.

Control que mantenía su esposa sobre él era inmenso, tanto así que Bernarda hizo que su marido mandará a su única hija a vivir con los esclavos sacándola de la casa. Dominga fue la encargada de cuidarla, y si bien Sierva María tenía beneficios de una persona blanca de alta de la época, lo cierto era que se comportaba como un esclavo africano.

Una fiesta diferente III

El día tan esperado llegó, comenzaría la celebración del cumpleaños de Sierva, a lo cual la niña baila y canta con una gran alegría. Como era de esperar, pasó gran parte del día con los esclavos, donde se sentía cómoda, en familia, Sierva se sentía libre.

Dominga le pintó la cara de negro a Sierva María y le colocaron pulseras y collares de espíritus de su religión africana, con la intención de que estos la protegieran.

Por otro lado, sus padres se limitaron a felicitarle, pero la fiesta como tal fue organizada casi por completo por Dominga y los demás esclavos.

La fiesta prosiguió con cantos y alabanzas de la antigua África, a los cuales Bernarda les tenía pudor y algo de miedo. Antes de dormir, Dominga revisa la herida de Sierva, para darse cuenta que la herida estaba por cerrar y pronto estaría recuperada al 100%.

Posteriormente  la criada fue al mercado y vio al perro colgado, este había muerto de mal de rabia, no había razón para alarmarse la niña esta alentada y no se volvió a saber nada de los mordidos del animal. A pesar de ello, Dominga decide contarle a sus amos, momento en el cual el marqués Ygnacio mostró algo de interés por su hija, diciendo que era necesario encontrar al mejor médico para revisar a su hija.

Buscando por la ciudad, consiguen enterarse de la existencia de «Abrenuncio de Sapereira Cao», un médico muy famoso que tenía fama de poder curar cualquier enfermedad. Al mismo tiempo, también solicitó la ayuda del Obispo encargado de la ciudad, como un asesor para ayudar durante el proceso de sanación.

El Convento de Santa Clara IV

Abrenuncio de Sapereira Cao revisó a Sierva, asegurándose de tratar adecuadamente sus heridas, le dio medicina para prevenir dolencias y trato de saturar la herida, estaba ya estaba curada. El marqués Ygnacio se encontraba muy agradecido por su servicio, llegando incluso a considerar al médico como un gran amigo por ayudarle a proteger la vida de su hija.

Las visitas de sanación se volvieron menos frecuentes, pues el único medio de transporte del médico, un caballo ya algo viejo murió por enfermedad.

Debido a esto y con la intención de otorgar una retribución adecuada, el marqués solicita que le traigan el mejor caballo de su establo, para regalárselo al médico Abrenuncio. Esta acción creo un vinculo entre el médico y el marqués, que posteriormente transcendería a amistad.

Por sugerencia de el obispo de la diócesis «Don Toribio de Cáceres y Virtudes» le manifestó su miedo, temía por la seguridad de la chica, pensado que debía ser recluida en el convento y así podía salvar su alma, pues su cuerpo estaba perdido por los demonios. No había razón para ello, pero el obispo se fijó en las pulseras de la niña y en el hecho del perro rabioso para afianzar sus sospechas.

El marqués, por miedo la llevo al Convento de Santa Clara, este había sido convertido en un hospital donde Sierva María seria curada con exorcismo, y una vez que es recluida su padre el Márquez Ignacio de Alfaro y Dueñas pierde toda comunicación con su hija.

En ocasiones él iba hasta el convento, pasaba largas horas tratando de obtener información de su hija, pero todo era en vano no recibía ni la mas mínima información sobre ella.

Religión, demonios y exorcismos VI

Una vez que la niña es recluida en el convento, las monjas  la ubican en uno de los últimos cuartos donde apenas recibía atención mínima, un cuarto oscuro con poca ventilación y  la poca luz que entraba era a través de una pequeña ventana, con unos barrotes que le daban un aspecto tenebroso y frío al desolado cuarto.

Por miedo a los «demonios» de Sierva María, deciden atarla de por completo, para que no pudiera escapar ni atacar a nadie. Las ataduras eran de una correa de cuero, lo que dificulta que Sierva pudiera quitárselas.

Sierva María se aburría mucho en el lugar, así que su única diversión era asustar a las monjas al fingir tener verdaderos demonios, hablando con voces incoherentes y diciendo palabras en el idioma de los esclavos.

Las condiciones eran precarias, Sierva María vivía entre sus propias heces, ya que nadie se molestaba en limpiar el lugar y ella se encontraba encadena. Aquellas monjas decían que los collares y pulseras eran herejías, así que trataron de quitárselos en varías ocasiones, hasta lograrlo por la fuerza.

Ese mismo día por la noche, una de las monjas del convento rodó por las escaleras. Las monjas temían que los collares estuvieran malditos y que cayera una maldición sobre ellas, por lo cual decidieron devolverlos a Sierva María para evitar los problemas.

Del amor y otros demonios VII

Entre la verdad, presunción demoníaca y la religión, se propicia una relación de rechazo entre Sierva María de los Ángeles y un buen hombre llamado «Cayetano», el cual estaba encargado de atender religiosamente y curarle la herida.

El primer encuentro entre ambos fue muy desalentador, la habitación tenía un olor fétido, era el excremento que la joven Sierva esparcía en la cama y cuarto, él mismo le explicaba que su permanencia allí era prestarle ayuda, pero Sierva ni le prestaba atención, sus palabras le parecían sin sentido.

Posteriormente bajo las frecuentes visitas, la niña tenía la misma actitud hostil. Un día el obispo le soltó las correas y Sierva María se le abalanzó encima como un animal enfurecido y le mordió la mano, él logra neutralizar y le coloca un rosario en el cuello, poco a poco Sierva María comenzó a tener interés en las visitas que le brindaba aquel individuo y fue cediendo a conversar por el tiempo que él permanecía en el oscuro y frió cuarto.

El en ocasiones le quitaba las correas de cuero que tenía atadas de pies a cabeza  y le permitía levantarse de la cama durante su permanencia en el cuarto, claro esta que en ocasiones ella intentaba escapar, pero la controlaba y le impedía su huida.

La situación de cuidador y enferma fue cambiando, poco a poco Sierva María comenzó a sentir algo más por Cayetano, y él tampoco fue en contra de ese sentimiento. Llegados a ese punto a ambos les dejó de importar cualquier estándar, no les importaba la edad, pues cayetano tenía 37 años y Sierva solo 12, no les importaban los votos religiosos, solo importaban ellos y el nuevo sentimiento que surgió de la nada.

La muerte del amor prohibido VIII

Cada día el amor entre Sierva María y Cayetano se volvía más grande, hasta que en cierta ocasión ambos consumaron su sentimiento a través del sexo, uniéndose en uno y liberándose de cualquier otra cosa que los agobiara. Todas las oportunidades que tenían las aprovechaban para verse, pero todos los demás empleados del convento empezaron a sospechar de ellos, pues eran muy cercanos.

En una ocasión donde ambos estaban teniendo relaciones, son vistos por una de las monjas, la cual corre a decirle a la superiora del convento y esta le cuenta al obispo. Obviamente esto era algo horrible para la iglesia, razón por la cual trataron el tema con absoluta discreción, evitando que la noticia saliera del convento, pues representaría la destrucción de la confianza en la iglesia.

Cayetano fue separado de Sierva María, siendo reprendido y enviado a un hospital de leprosos, evitando que pudiera comunicarse o ver nuevamente a la chica. Por otro lado, Sierva no tenía idea de las razones por la cual Cayetano dejo de visitarla y más nunca volvió a verla, razón por la cual cayó en un cuadro depresivo.

Finalmente Sierva dejo de comer, debido a la tristeza de que sentía, perdiendo total esperanza de salir del convento y dejándose llevar por los maltratos.

Como era de esperar, la salud de la joven decayó cada día más, hasta que un día una de las monjas fue a la habitación, encontrando el cuerpo de la niña sin vida, la cual falleció debido a la desnutrición. Aquí acaba la historia, donde la muerte se llevo el estibo de amor, debido a unos demonios que jamás existieron.

Personajes

A continuación nombramos y describimos cada uno de los personajes que integran la conmovedora historia del amor y otros demonios. Quédate y conoce más de la historia, sabiendo más de los involucrados:

Sierva María de todos los Ángeles

Pertenece a la nobleza es decir era una marquesa, que nació prematura. Crece entre negros, y adopta ciertas costumbres y hábitos. Hablaba y conocía la lengua de los esclavos «Yoruba», desarrollo ciertas habilidades,  era rebelde, aventurera y parecía muy fuerte, mas sin embargo era una máscara pues era muy tímida.

Es mentirosa pero era su mecanismo de defensa, habilidosa a la hora de zafarse de algún inconveniente o respuesta, su cuerpo era espigado, esbelto, piel clara, tenía unos ojos azules pero daban la impresión que estaban perdidos en el espacio, poseía una larga cabellera rojiza muy brillante.

Solían tejer unas clinejas para que pudiera andar sin estropear su caminar, la razón de su cabello largo fue una promesa que Dominga ofreció a sus deidades que no le cortaría el cabello hasta el día de su boda. 

Cayetano Alcino del Espíritu Santo Delaura y Escudero

Es un hombre que le apasiona la lectura, su sueño era ser bibliotecario del Vaticano, sin ocupación definida pero estaba a la espera de ser vicario debido a su cercanía y confianza del obispo de la ciudad. Es un hombre de ojos vivos, piel pálida, manos inquietas y su respiración es corta.

Cabello color negro y un mechón de color blanco en la frente. Una vez que conoció a Sierva María se desarrolló una conexión mágica, era el encargado de atender religiosamente a la niña en exorcizar, pero terminó enamorado perdidamente de la chica pese que tenía sotana.

Ygnacio de Alfaro y Dueñas

Segundo marqués de Casalduero y señor del Darién, es el padre de Sierva María, hombre de nobles sentimientos, era generoso al punto de desprenderse de sus propiedades y otras cosas sin reparar. Entre sus dones de dar podemos citar el regalo que le dio al doctor, en agradecimiento un caballo de los mejores que poseía, el cual le otorgó por examinar a su hija.

Tenia un carácter débil pues no parecía tener interés de nada, todo le daba igual, solía presentar un sentimiento de culpa al permitir que la niña no viviera con él y  haber delegó su crianza en los esclavos.

Era un hombre de estatura promedia, tez blanca, 64 años de edad pero parecía aún mayor por todas las desdichas que había padecido, su esposa Bernarda lo engañaba y parecía no importarle o se hacía el desentendido para llevar la fiesta en paz, una vez que Sierva es mordida por el perro rabioso asume su papel de padre el cual hacía mucho tiempo no lo ejercía.

Bernarda Cabrera

Era una mestiza blanca y una mujer bastante seductora y parrandera, esposa del marqués y amante de muchos. Tenía un precioso cuerpo, comparado con el de una sirena, pero al pasar de los años solo quedó un esperpento hinchado y feo.

Era la madre de Sierva María, pero no la quería, era egoísta, malhumorada a pesar de su maldad le tenía cierto temor a la niña por sus costumbres negras.  llevaba una vida desdichada y desordenada , nunca sintió amor por su esposo y se casó con él por su dinero.

Abrenuncio de Sa Pereira Cao

Médico más relevante de la ciudad, era delgado (muy parecido al rey de bastos de las barajas españolas), el arzobispado no le tenían buena gracia, pues lo consideraban un hereje y muy mentiroso.

Decían que nunca obtuvo el título de médico y se le atribuía que resucitó a un muerto, mas sin embargo habían personas que decían lo contrario, el marqués Ygnacio de Alfaro y Dueñas lo consideraba un galeno respetuoso y por lo tanto le pidió que evaluara a Sirva María. Pudo notar la habilidad de mentir de la niña, mas sin embargo le hizo creer que aceptaba sus respuestas

Dominga de Adviento

Conocida también como María Mandinga durante sus rituales religiosos, era la sirvienta de confianza de la casa. Ella llenaba de amor a la niña, se le asignó la crianza y cuido de Sierva María, le enseñó las creencias religiosa de los esclavos Yoruba. Viendo que la bebé nació tan enferma y antes de tiempo, Dominga le ofreció a los santos que si Sierva se salvaba no se le cortaría el cabello hasta el día de su casamiento.

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